07 octubre 2008

*Predicación 28/09/'08 “Dónde está lo aprendido”

Esta predicación es más bien dirigida a la Iglesia. Por varios años hemos estado congregándonos ya sea en ésta iglesia (SdeC) o alguna otra, y durante nuestra estancia en el camino del Señor hemos escuchado cientos de predicaciones. Unas nos han hecho reír, otras nos han hecho llorar, y algunas otras nos han hecho recapacitar en nuestros caminos… y se que algunas nos han hecho acercarnos más a Dios.


Pero pareciera como si este conocimiento fuera temporal, tan pasajero como nuestras emociones, como si estas predicaciones fueran dirigidas solo a nuestras emociones y no a nuestro espíritu. Como si nuestro intelecto tuviera una deficiencia de retención.

Aclaremos algo, cada predicación expuesta es para alimento espiritual y para un buen desarrollo en la vida del cristiano, pero como sabemos, parecería que las predicaciones son lecciones temporales, pasajera y oportunistas.

Estudiar la palabra de Dios, no es solo para obtener conocimiento, eso lo hacen los ateos y no dudo que alguno que otro budista. Yo tenía un amigo que la leía para encontrar (según él) defectos con los cuales atacar a los cristianos.
Lo más importante que debemos entender es: ‘que hacemos con el conocimiento de la palabra’

La Biblia no es para alimentar nuestro intelecto, que de por si lo hace siendo esta un arma tan poderosa. El intelecto es parte vital al leer y estudiar la palabra pues es lo que nos va a ayudar a hacer decisiones. No me mal interpreten... ese conocimiento por si solo no debe quedarse en la mente así nada más. Una vez que entre ese conocimiento debemos encontrar la manera de que entre también en nuestro espíritu y se quede ahí. Siendo que la palabra esta alimentando nuestro espíritu, debemos de nutrirlo regularmente.

Zacarías 7:8-1La palabra del Señor vino de nuevo a Zacarías. Le advirtió: «Así dice el Señor Todopoderoso: »"Juzguen con verdadera justicia; muestren amor y compasión los unos por los otros. No opriman a las viudas ni a los huérfanos, ni a los extranjeros ni a los pobres. No maquinen el mal en su corazón los unos contra los otros." »Pero ellos se negaron a hacer caso. Desafiantes volvieron la espalda, y se taparon los oídos. Para no oír las instrucciones ni las palabras que por medio de los antiguos profetas el Señor Todopoderoso había enviado con su Espíritu, endurecieron su corazón como el diamante. Por lo tanto, el Señor Todopoderoso se llenó de ira.

…Pero tú, permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste. Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:14-17 Es una invitación a no dejar lo aprendido a un lado, para toda buena obra… no sólo para satisfacer una emoción o necesidad temporal sino para este estilo de vida que estamos buscando.

...Así ya no seremos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean artimañas engañosas. Efesios 4:14 dice que no seamos como niños fluctuantes. Que nos platican algo, cualquier cosa y lo consideramos o hacemos totalmente verdad de buenas a primeras, o nos convences de cualquier cosa fácilmente. Debemos anclar nuestra fe en la palabra de Dios, confiar en aquel que hace las promesas y no depender de las promesas.

Somos considerados como un tesoro contenido en vasos de barro. Si somos barro, el tesoro en nosotros es Cristo. Y su palabra, palabra de verdad. Así que siguiendo en la verdad como dice el verso 15, crezcamos en todo.

Que desperdicio sería que después de haber aprendido tanto no hayamos crecido, y está palabra no fuera otra cosa más que un conocimiento aislado.
Sólo algo que sé, que mi mente conoce… pero que jamás he vivido.


(Escrito: T.rock (corrección de estilo para el BLOG: c.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)


02 octubre 2008

*Predicación 21/09/'08 “Mis verdaderas intenciones”

¡Cuantas veces hemos oído un disparate seguido de una cita Bíblica!, ¡Como si un error humano pudiera legitimarse con una verdad divina¡

En ocasiones es imprescindible citar ampliamente las escrituras, sobre todo en un estudio bíblico o cuando se quiera respaldar algún tema en discusión con hechos de la Biblia. Pero este no es el punto que me preocupa sino aquel en que mal usamos la Biblia y las escrituras con el afán de obtener un beneficio personal, ya sea físico, económicos o psicológico. 1 Pedro 2:1 1 Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia.

Un ejemplo de esto es cuando citamos algún pasaje bíblico con la intención de molestar, para ocultar lo que nosotros quisimos decir utilizamos la Biblia. Casualmente escogemos partes o versículos con referencias animales como, asnos, puercos, o defectos como torpeza, vanidad, o fallas espirituales como, apostasía, incredulidad y seguido de todo esto ponemos el infalible recurso de “en al amor de Cristo” y no dudo que El lo halla dicho con amor, pero… ¡La intención de mi corazón! ¿Que quise decir en verdad?, ¿Que quise ganar?

Aquí otra situación, cuando en evidencia de una mala acción o una acción indebida, usamos un cita bíblica para callarle la boca a alguien ya que ante la palabra de Dios toda lengua enmudece, recordemos que ese es un recurso muy viejo y asta el Diablo lo utilizo cuando quiso tentar a Jesús en el desierto, recordemos que nadie sabe más de la palabra de Dios aparte de El, que el Diablo, aunque las aplique mal. Usamos las citas bíblicas como una cortina de humo que distrae la atención de nuestra torpeza. En nombre de quien usamos la Biblia, pero recordemos, en nombre de quien, no en nombre de quien digo que las uso.

Cuando al hablar ante un público leemos toda una cita Bíblica no como un soporte sino como lo único que teníamos que decir, bastaría con decir la referencia, libro, capitulo, versículo. Es verdad, Dios nos da los recursos para que… para usarlos y es verdad, Dios nos usa, pero no somos una herramienta que después de usarse se descarta, somos re-usables, y podemos reconocer que Dios nos usa y no alguien más, cuando en ese proceso nosotros mismos somos edificados, transformados, cambiados para bien, cuando nos volvemos mejores ante los ojos de Dios y no de nuestra propia vanidad. Podríamos decir que es obra de Dios por los frutos que esta produce. ¿Que frutos hemos dado?

Cuando amontonamos citas Bíblicas que apoyen aunque sea en una palabra lo que nosotros pensamos y descartamos aquellas que las contradigan, este es un dialogo inútil, vacuo, donde además menospreciamos la misma palabra de Dios, recordemos que dos verdades juntas no hacen una verdad mas grande, no podemos soportar una verdad aislada, la Biblia es un gran libro, pues se soporta a si mismo capitulo tras capitulo desde el Génesis asta el Apocalipsis. Los silogismos no siempre son verdad. El peso de la palabra de Dios no se incrementa por la cantidad de frases sueltas que junte sobre el mismo tema. Si yo apilo un montón de libros, los puedo usar para alcanzar una caja de galletas sobre un estante, o los puedo leer y conocer y aprender su contenido. Y lo más importante, que este conocimiento lo puedo usar.

Algunas Biblias tiene una parte llamada concordancias, ustedes escogen una palabra y la busca ahí y les dirá donde encontrar esa palabra dentro de la Biblia, después armen un mensaje con todas esas partes bíblicas y en muchas ocasiones no lo podrán hacer pues algunos de los puntos no coinciden con los de otra parte por que no es la palabra sino el contexto en que se dice lo que le da fuerza, y validez.

Hace algunos días platicando con unos amigos comentábamos sobre la cita Mateo 18:17 “Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la iglesia; y si incluso a la iglesia no le hace caso, trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado” …y decía: - hagámoslo, la Biblia lo dice. Y recordamos en ese momento que también dice el 15 y 16 »Si tu hermano peca contra ti, ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano. Pero si no, lleva contigo a uno o dos más, para que"todo asunto se resuelva mediante el testimonio de dos o tres testigos" y recordé también que en Filipenses 2:21 pues todos los demás buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo”
¿E
n beneficio de quien estamos trabajando, corrigiendo, enseñando? ¿Cual es la intención de pararme en una iglesia a predicar? Trasmitir un mensaje inspirado por Dios, para que el propósito de Dios se cumpla o trasmitir un mensaje de Dios para que se haga lo que yo quiero. Para beneplácito de Dios o mío. Cuantas veces nos hemos parado en el pulpito de una iglesia no para testificar lo grande que es Dios, sino para testificar lo grande que soy yo cuando hablo de El. Si, Dios nos glorifica, pero no para nosotros mismos, sino para El.

En el nombre de Dios se han cometido las peores atrocidades de el mundo, y las personas que utilizaron el nombre de Dios como bandera para desenfundar la espada contra sus semejantes no eran muy distintos a nosotros, es más, muchos de ellos eran verdaderos expertos y conocedores del la palabra de Dios.

En la palabra de Dios hay poder, la intención del corazón del hombre que la usa pude definir si el poder que emana de ella será para construir y crear o destruir.

Dice una frase popular, el pueblo que no conoce su historia esta destinado a repetir los mismos errores. Durante mas de 2000 años ha habido cristianos, y todos nos hemos llamado el pueblo de Dios, necesitamos conocer nuestra historia, quienes formaron a la iglesia de hoy independientemente si fueron antes o después de Martin Luthero, pues el nació hasta 1483 y la santa inquisición nació en 1184, o sea que nuestras historias son las mismas.

Esto no significa que nos culpemos de los errores del pasado, que carguemos cruces ajenas, esto es mas bien aprendamos cuales fueron sus fallas, y pongámoslas en nuestra situación actual.

Ahora a todo este conocimiento que adquiramos agreguémosle una buena intención, la cual nace del amor y no de la autocomplacencia, lastima, vanidad, etc…

En Eclesiastés 3:1 Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielonos marca un tiempo para todo, y nosotros con la mejor intención queremos que todos estemos en el mismo tiempo, pero ni la semilla germina antes quitándole la testa ni el huevo empolla más rápido subiéndole la temperatura. Pablo busco a Timoteo y Epafrodíto porque eran de su mismo animo, no porque los otros fueran malos, los busco porque ellos (más o menos) andaban en un mismo pensar. Hay semillas que les toma más germinar, no es lo mismo una leguminosa que una confiera, ni el huevo de una colibrí al de un avestruz, ni la larva de una efimeróptera a la de una chicharra. No importa si naciste en una iglesia o en un hogar cristiano o en medio de Nueva Delí, cuando Dios dice ahora, es ahora. No cuando yo quiera o el pastor quiera, recordemos: - desapeguémonos de la semilla, cuidémosla, reguémosla y dejemos que Dios ponga el crecimiento.

No te engañes, cuando le quitas la testa a la semilla no es para ayudarle a esta a germinar, es por que quieres obtener algo. Cuando descascaras un huevo viable no es para ayudarle al polluelo, reconoce tu intención, ingenuidad, vanidad, afán de reconocimiento.

Cuando lo reconozcas entonces será tu tiempo de germinar, antes serás una semilla más.

(Escrito: Gerardo V. © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

24 septiembre 2008

*Predicación 14/09/'08 “Auténticamente de Cristo”

yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Juan 10:10


Esta palabra habla sobre disfrutar los momentos que vivimos de continuo en Cristo. No habla si hay gente que está haciendo las cosas bien o las cosas mal, simplemente es un enfoque de las labores ministeriales como un valor agregado a una vida completa, llena en el espíritu, satisfecha, de paz, amor y rendición ante lo maravilloso y disfrutable que puede ser aceptar el llamado de Cristo.

Una noche soñé que unos científicos encontraban lo que fue la casa de Moisés y la descendencia directa de su estirpe. Lo que me llamó la atención fue que esa numerosa familia de pueblo, aparentemente eran personas muy felices, y esa apariencia no era una pose, se podía decir con seguridad que no estaban actuado papel alguno y estaba conformes con su existencia. De igual forma los científicos estaban siendo auténticos en su labor y estaban fascinados de hacerla.

Eran personas realmente con un valor, y ese valor lo tenían principalmente porque eran fieles representantes del propósito para el que habían sido llamados o escogidos. Pero por sobre todo aparentemente no les costaba trabajo, sacrificio, conflicto, pena, pesar o descontento lo que hacían o quienes eran o lo que representaban.

Yo sé que Moisés, cuando fue llamado a servir a Jehová, mostró cierto pesar y dudas en cuanto a sus capacidades como siervo… se subestimó ante la gigantesca misión que Dios le estaba imponiendo, y sin embargo Dios le dio confianza. Sólo bastaron sus palabras y Moisés se entregó día a día ante su ministerio y trabajo. El resto de la historia la conocemos… Jehová se manifestó ante el mundo egipcio, y sentó las bases en el pueblo Judío para ir tipificando y preparando lo que había de venir para el resto del mundo.

A lo que voy es esto:
La misión y la vida de un creyente en Cristo podrían verse como un gran compromiso impuesto, con grandes sacrificios de por medio y con muchos frutos por demostrar, pero eso es relativo a según el motivo y a según lo auténtico que sea tu llamado.

¿Si tú estas sintiendo que seguir adelante en el camino con Cristo te demanda cierta responsabilidad, apego, dedicación o incluso una inversión de tiempo o bienes materiales? Toma en cuenta las siguientes palabras:


A - Servir a Dios no es un pesar, puedes subestimarte al principio y pensar que no serás capaz, o que necesitas cierta preparación o incluso antigüedad en la Iglesia, etc. Pero no lo es tanto así.
Y ahora, Israel, ¿qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que le temas y andes en todos sus caminos, que lo ames y le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma, y que cumplas los mandamientos y los preceptos que hoy te manda cumplir, para que te vaya bien. Deut. 10:12-13
Quien sirve a Dios lo hará en cuanto reciba su llamado y lo responda con rapidez, Dios da la sabiduría necesaria en el momento adecuado, de eso ten la seguridad, y por sobre todo, al final de la ecuación, quienes sirven con alegría al Señor reciben recompensa emocional, intelectual y material por cuanto lo que dieron y ofrecieron fue auténticamente honesto.

B - Servir a Dios no es un sacrifico que hay que justificar con otros propósitos, es decir, quien a decidido servir a Cristo lo hará sin anteponer otros valores morales. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe. Gálatas 6:7-10
Por ejemplo, Dios te puede sacar de tu apatía, de tu rutina, de tus depresiones, Dios te puede sacar hasta de las drogas, Dios es muy sabio y te puede ayudar a quitar tu egoísmo, tu vanidad, tu mal carácter o tu indiferencia en la vida… Pero, no le sirvas a Dios por eso… Dios no es un producto milagroso y farmacéutico que te salvará de tus pesares.

Los y las auténticamente servidores de Cristo son aquellos que realizan toda labor con alegría, se entregan con facilidad ante cualquier labor y no afloran sus quejas o críticas sobre los demás ni sobre ellos mismos.
Son felices de servir y se nota que lo son, no aparentemente sino auténticamente, es decir no están actuando un papel, no son falsos en sus estrategias o menesteres. No están haciendo un sacrifico para servir, no están dejando satisfacciones o compromisos terrenales, porque es un placer servir a Cristo.

Con todo esto quiero decir que las personas que tienen el privilegio de darse cuenta de cual es su propósito en este mundo, y son felices de realizarlo, representan un pequeño sector de la sociedad que de hecho no está buscando la felicidad, porque la felicidad vino a ellos en la forma de Cristo. Son personas que fueron llamadas, y no rechazaron a Cristo anteponiendo sus intereses personales. Esto es lo más irónico del mundo, la gente que busca la felicidad la está rechazando de Cristo, porque piensa que su bienestar depende de ellos mismos o de los demás.

No hay nada mas gratificante y duradero que servir a Cristo aceptando su llamado… Pero si buscas la felicidad en el amor de una pareja, puede que encuentres eso pero las personas cambian y fallan, si buscas el bienestar en el dinero, está muy bien, pero toma en cuenta que este viene y va, si lo buscas en los placeres o compromisos terrenales también aburren, o si quieres ser reconocido, guapo o popular, pues eso es también un objetivo muy efímero… etc… No me malinterpreten, creo que se pueden lograr estos y más objetivos terrenales, pero no pueden ser la causa de tu descontento o pesar, si el ministerio de Cristo está de por medio.

Entonces (Jesús) a sus seguidores a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. Diciéndoles: «No lleven nada para el camino: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni dos mudas de ropa. Lucas 9: 2y3.
Dios nos pide que no antepongamos cosa alguna a la hora de seguirle, las necesidades terrenales son importantes para vivir mas no son mas importantes que lo que nos pide hacer.

En otro pasaje que describe el llamado de Jesús a sus seguidores que se titula “Lo que cuesta seguir a Jesús” la cosa suena aun mas radical…Iban por el camino cuando alguien le dijo (a Jesús): —Te seguiré a dondequiera que vayas. —Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —le respondió Jesús—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza. A otro le dijo: —Sígueme. —Señor —le contestó—, primero déjame ir a enterrar a mi padre. —Deja que los muertos entierren a sus propios muertos, pero tú ve y proclama el reino de Dios —le replicó Jesús. Otro afirmó: —Te seguiré, Señor; pero primero déjame despedirme de mi familia. Jesús le respondió: —Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios. Lucas 9: 57-62

Tremendas palabras, ¿lo son? Si te suenan imposibles de realizar, entonces reconsidera tu llamado… Por supuesto es muy distinto, para ese pequeño sector de la sociedad que ha encontrado la felicidad en Cristo aún en medio del desierto, porque los placeres, el dinero, el amor, la muerte e incluso la vanidad tienen otro significado cuando los tienes en Cristo, o después de tu encuentro con Cristo…
Después de eso, Moisés y Aarón se presentaron ante el faraón y le dijeron: — Así dice el Señor, Dios de Israel: "Deja ir a mi pueblo para que celebre en el desierto una fiesta en mi honor." Ex. 5:1
Tremendo llamado, como celebrar una fiesta en el árido desierto, bajo el calor y pasando hambre… no será así, pues las promesas de Dios suplen las necesidades terrenales y superan las ambiciones personales.
La esencia de todo esto es el motivo de la celebración, Jehová.

…es decir, cuando los que buscan primero a Dios las demás cosas les son añadidas… pero no solo eso, sino esas cosas añadidas son también tomadas con otra perspectiva, aún los placeres, el dinero y el amor cobran y tienen un valor especial, distinto al deseo original y egoísta que teníamos por sobre las cosas y las personas…
Las personas que tienen muy consciente quienes son y que desea Dios para ellos, son personas en paz, alegres y libres, contentas con su destino y siempre amables, prestos para toda buena obra. ¿Suena color de rosa? Pues así lo es, ellos son felices, han sido encontrados y se han dejado encontrar por Cristo, y todo bienestar es en Cristo… ¿No siempre es color de rosa? Estoy de acuerdo también, los seguidores de Cristo pueden errar, pero cuando ese estado de ánimo es alterado es porque se salen del propósito para el cual fueron llamados, y Dios con bondad les corrige y siguen adelante.

Considera bien tu llamado, considera que aún el hombre que viva 100 años en ésta tierra, rodeado de grandes bendiciones y acumuladas experiencias podrá comparar jamás su bienestar ante la felicidad en Cristo, pues a diferencia de 100 años, la vida terrenal le queda infinitamente corta a la eternal.

Nos quedan tres opciones... ¿En cual te identificas más?
1 - Si ya has sido llamado a ser de Cristo, criatura nueva, entenderás fácilmente que servirle y ayudar a los demás resulta fácil, es el mejor placer que puede dar este mundo en el cual venimos a servir. Ese placer no da lugar a dudas, quejas o críticas banales. Solo da lugar a una franca y desinteresada participación comunitaria.

2 - Si ya has sido llamado a ser de Cristo… pero te pesa y encuentras fácilmente como interrumpir el trabajo ministerial de los demás, o de plano estás saboteándote a tí mismo… reconsidera si tu llamado es auténtico. Es importante que constantemente estés renovando, mirando si en tus prioridades está o no está servir a los demás. Y cual es el propósito de eso, o porque te conviene estar en una iglesia. Es una vida agitada la de quienes están en medio, entre dos mundos, sin decidir aún con certeza y claridad que quieren ser o hacer.

3 - Si aún no sientes que has sido llamado… No te subestimes, abre mejor los oídos, y pon más atención… o pregunta a quienes crees que saben más de esto… ¿y porqué? pues porque “No sé te vaya a ir el tren” por no preguntar o por pena o vergüenza. Ya que, todos sin excepción somos o seremos llamados a ser de Cristo y a servir en el ministerio. La falta de atención a este llamado es grave. ¿Cómo saber si Dios te esta llamando? Lo sabes en el preciso momento que lo estés rechazando con ese pensamiento opuesto a lo que te está pidiendo que hagas. Tristemente hay quienes rechazan a Cristo continuamente.


Para finalizar, los dejo con estas tres recomendaciones:
1.- Nadie en ningún momento debe ser obligado o impuesto a servir a los demás o a Cristo. La decisión es voluntaria y honesta.
2.- Nadie en ningún momento debe auto-obligarse a seguir a Cristo. El llamado a servir y a seguirle nace de atender personalmente esta encomienda.
3.- Tampoco debe ser triste o trabajoso servir a Cristo y a los demás.
Si tú te alegras o incluso te diviertes, es una buena señal de que aceptas quien eres y/o para lo que fuiste llamado (a) y creado (a).

Dios les bendiga a todo(as)

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

20 agosto 2008

*Predicación 17/08/'08 “Para toda buena obra”

2 Timoteo 3: 14-17 dice:Pero tú, permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste. Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda
buena obra.

No cabe duda que la Biblia es muy clara, llena de sabiduría, y sin embargo seguimos buscando, seguimos definiendo, seguimos apuntando, seguimos instruyendo, seguimos en la necesidad de explicar cada punto y coma.
a fin de que todos estemos listos para hacer cosas buenas.


1 Pedro 2: 5
vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

La iglesia debe estar siempre lista para toda buena obra, y con todo y eso, debemos definir aún mejor que es una iglesia.

Si le pregunto a cada uno de ustedes “- qué es para ti la iglesia”, estoy seguro que encontraremos diversas respuestas…Más si preguntará “-qué no es la iglesia,” las respuestas serían aún más variadas, ya que generalmente las personas saben más de lo que no desean ver o tener que de lo que si desean. Y usando las referencias bíblicas
(1 Cor 11,18; 14,4.5.12.19.23.28.33-35) se hace la referencia de la iglesia como una asamblea o reunión de cristianos para realizar un servicio religioso. Más por otro lado hace referencia al cuerpo de Cristo… sabiendo que existían varias regiones o países evangelizados.

- En otras palabras, la iglesia como edificio, asamblea o institución está al servicio de la comunidad o a nuestro servicio… como tal, la iglesia es reflejo de lo que somos todos como grupo.
- Ahora bien, pasando a un plano menos físico, la iglesia no está a nuestro servicio, sino que estamos nosotros al servicio de un ministerio de Cristo y formamos parte de un cuerpo donde Cristo es la cabeza y cada uno de nosotros es una parte funcional o disfuncional del grupo. Por lo que el resultado de ese conjunto de ideas estará listo o no para toda buena obra.

Es entonces que por un lado está el plano físico en donde convivimos e interactuamos juntos para un propósito, y por otro lado está el plano trascendental, en donde cumplimos un propósito mayor al nuestro.


Lograr convivir con Dios y/o en una congregación es en teoría fácil, más fácil si sueles separar esos dos aspectos en tu vida, como se hace con el trabajo, la familia, etc… pero la iglesia es algo más, ya que llevar a la práctica estos dos aspectos de la iglesia, el personal y el espiritual son tarea que requiere de una conciencia divina, un poderoso discernimiento y sobre todo una entrega fiel a Dios sin perder la autenticidad de la personalidad.

Es decir, no se trata de formar parte de un grupo en donde todos somos iguales y se condicione el comportamiento de las personas obligándolas a ser o actuar de determinada forma a fin de aparentar ser una iglesia modelo, con reglas impuestas y marcado orden. No, lo ideal es que cada quien tenga criterio y conocimiento de lo que es bueno y lo que es malo…
Resulta incómodo y complicado tratar de crear un criterio en personas adultas, esa etapa se forma naturalmente en la infancia y con una buena educación,
el criterio de una iglesia y del comportamiento en la misma o fuera de ella, bien pueden ser inculcados en las enseñanzas bíblicas, pero… quien hace la obra y quien provoca el cambio y el crecimiento es Dios mismo, eso… en quiénes se lo permiten.

Después de todo, qué es Seguidores de Cristo y quiénes son sus sacerdotes?
Después de todo, ¿qué es Apolos? ¿Y qué es Pablo? Nada más que servidores por medio de los cuales ustedes llegaron a creer, según lo que el Señor le asignó a cada uno. Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer. El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo. En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios. 1 Cor. 3:6-9

Porque todos tenemos o hemos estado en los peores momentos, todos tenemos un pasado, ¿es justo preguntar de qué lado estás? No, sino.. de que lado deseas continuar.
“- No encajo en la iglesia: dicen que soy un tonto, un niño, un promiscuo, un hablador, un energúmeno, que todo me lo tomo a pecho, dicen que no hago nada, que ya estoy grande o viejo, que soy muy nuevo, que no tengo la experiencia, que muy sanguíneo, que muy colérico… Dicen esto y lo otro… pero tu también lo dices, y te lo dices a ti mismo en el espejo, y lo que es peor… se lo restriegas a todos los demás con tu ejemplo. ”Pero ojo, ha llegado el momento de que se lo digas al único ser que puede cambiar esos patrones de conducta.”

Nuestra iglesia no es la única que sufre de un “acomodo” de personalidades, de una “adaptación” colectiva y de un crecimiento como cuerpo de Cristo.

El mundo está lleno de diversas iglesias, sectas y denominaciones, hay miles, y dentro de cada una se afilian y coexisten millones de personas de múltiples culturas, afinidades, y creencias. Podríamos decir que al cabo de más de 2,000 años de la llegada de Cristo, la empresa eclesiástica ha crecido y se ha desarrollado enormemente. Podríamos decir que el mundo es un universo de posibilidades en conocimiento y aún en religión.

Nuestro pequeño mundo, o nuestra pequeña iglesia (SdeC) es una más de las tantas iglesias que luchan por hacer la diferencia, tiene sus “particularidades” que la hacen diferente a las más comunes, y también afloran sus tradiciones enriquecidas por varios antecedentes denominacionales del pasado.

Trataré de aclarar unos puntos sobre las personas que visitan o están en la iglesia y sobre el propósito de la iglesia como institución.

1.- Toda persona que llega a una iglesia:
- El individuo que está genuinamente interesado en seguir una vida dentro del cristianismo, sabe y adquiere todo buen conocimiento, aplicándolo en su vida y en su entorno.
- El individuo que no está genuinamente interesado en seguir una vida dentro del cristianismo, sabe y adquiere todo buen conocimiento para su uso personal.

No es necesario que te identifiques, solo mira los frutos de tu estancia en la iglesia, y eso te servirá para ver si tu interés es genuino.:
(después de todo… por sus frutos los conoceréis)

2.- Toda iglesia que llega a la vida de una persona:
- La iglesia que está genuinamente interesada en la salvación de las personas, sabe y está consciente que su labor es puramente educativo en el evangelio de Cristo (principalmente) No impone sus ideas, sólo predica libremente.
- La iglesia que no está genuinamente interesada en la salvación de las personas, sólo está enfocada en vanagloriar su espacio, su denominación y a su credo, impone su propia ley (usando la ley de Dios) a los miembros para mantener su buen estatus.


Ahora bien, si aún tratas de identificarte con algún lado o aspecto:
(Como miembro o visita de la iglesia… y como parte de la iglesia…)

Es importante personalizar este mensaje. Tal vez la idea de dos lados, dos actitudes, una buena otra mala, den a la idea de que estoy hablando de dos cosas separadas, y no es así… la idea es que todos hemos sido buenos y malos, hemos dado buenos y malos testimonios.
Cuado se esta en un momento cumbre del camino con Cristo, resulta tentador ver que en tu “crecimiento espiritual” otros no van al mismo ritmo o velocidad que tu, y los ves que se quedan atrás, por ser faltos de conciencia o cocimiento o que son impudencia. Pues fíjate bien, porque se correo el riego de juzgarlos.
Debemos ver que el crecimiento lo da el Señor, y que hemos sido separados para hacer cosas grandes en el nombre de Cristo. Bien, eso no te da más que la autoridad de ser el mejor de los ejemplos.

En estos momentos podemos sentir que nuestra responsabilidad como iglesia es ser ejemplo de la verdad, y en base a esa responsabilidad podríamos adjudicarnos la idea de imponer la ley de Dios en los más rebeldes, en los más pecadores, en los más desordenados y deshonestos. Pero no es así, aunque a veces lo pareciera, en realidad la intención es más sana y menos inquisidora, y la verdad es que no hay justos ni aún uno. Todo mensaje que se expresa aquí, está siendo ministrado para ustedes, pero ya fue ministrado en el portavoz, y aún así… es una persona falible.

Nosotros traemos el pecado a la iglesia, nosotros visualizamos nuestros testimonios en la sociedad y en la iglesia, nosotros dejamos que los demás piensen de nosotros lo que les dejamos ver. Consecuentemente, las personas que no pueden formarse un criterio propio, y nos están observando, juzgarán el cristianismo basado en lo que ven de la iglesia que se los esta presentando. Con está delicada norma social, podríamos caer en la trampa de una iglesia visualmente perfecta, teóricamente cristiana, pero sin amor.

Si una de tus metas a corto plazo es proyectar una iglesia auténticamente cristina, mi consejo es que comiences con tu vida, con tu actitud hacia los demás, y por sobre todo, motivado por el amor al prójimo.

Se una persona “limpia” para Dios y para ti mismo, luego como resultado de eso la gente verá tus testimonios y se convertirán… (si, por gracia de Cristo: tu familia, amigos y otros, llegarán a Cristo movidos por la curiosidad de lo que bien representas). En cambio, si dices practicar el cristianismo y afloras otra actitud contrastante al cristianismo, tu testimonio no dará buenos frutos para Cristo y serás cortado.

La iglesia como idea de una institución digna es muy buena, pero los miembros son quienes la corrompen. El cristianismo como la fe en Dios es una obra divina, pero las personas no la viven en Dios.

Seguidores de Cristo es una iglesia con varios propósitos, uno de ellos, el principal es llevar o trasmitir las buenas nuevas que son de salvación para todos, esto para que vivas en el evangelio, para que tú te desarrolles como hijo de Dios y estés listo pata toda buena obra.
La iglesia somos todos los que compartimos este propósito, los que no… están rellenando la iglesia he involuntariamente están dando formas para mejorar este propósito.
Tú decides que lado alimentas más, tu decides que testimonio deseas dar y porque. Aquí no se le impone ninguna ley a nadie, eres tú mismo quien debe imponer la ley de Dios en ti mismo de forma voluntaria, esa es la magia de creer en un Dios que nos ama y nos deja decidir libremente.

Se ha dicho varias veces que somos guarda de nuestros hermanos, y es verdad, sin embargo te voy a dar una fórmula más fácil… “se guarda de tu salvación, se guarda de tu testimonio, sé celoso de tu relación con Dios, y como unció y lógico resultado serás automáticamente guarda de tu hermano, serás fruto vivo y fiel ejemplo, serás estandarte y embajador de Dios aquí en la tierra. Como único resultado lógico de tu apego a Dios la iglesia que hoy habitas será reflejo y testigo de la voz de Dios. Como único resultado de éste fruto las personas se acercarán a Cristo pues han visto y confirmado la luz y sal que eres y que das sabor a este mundo.

Nuestra iglesia (SdeC) está creciendo, los exhorto a seguir, no para que digan que ésta es una iglesia “echa y derecha… como Dios manda” sino que sea una iglesia para complacer a Dios y para estar siempre listos para toda buena obra.

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
Mateo 5:16

DLB

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

14 agosto 2008

*Predicación 3/08/'08 “¿Cómo vencer la tentación?

Dice la palabra: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”
1 Corintios 10:23.
Hace unos días, platicando con un amigo me comentaba que se sentía muy mal por algo que había hecho, que Él sabía que no debería hacer, pero lo hizo porque fue seducido por un deseo de pertenencia, que sé yo. Literalmente ésta persona cayó en una tentación.

La tentación es todo aquello que nos quiere apartar o distraer de una meta en particular. Para algunos, son todas aquellas cosas que no sé nos son “permitidas”. Nuestra vida como Hijos de Dios está llena de estas “distracciones” que nos quieren alejar de nuestro objetivo: Una vida eterna con Cristo. La clave está en 1 Corintios 6:12, Todas las cosas me son lícitas, más no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna.

La tentación ha estado presente desde el inicio de los tiempos en la vida del ser humano, “Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de el comieres, ciertamente morirás” Génesis 2:9, 16,17.

No estamos solos en éste mundo, desde el principio de la creación el ser humano se ha visto rodeado de elementos que lo acompañan. Entre estos se encontraba la tentación y el tentador. ¿Qué debemos hacer entonces para no caer en la tentación o para liberarnos de la tentación? La respuesta es fácil, sería vivir alejados de todo lo que nos pueda causar tentación, pero ésta es una salida fácil que no nos beneficia en lo absoluto, ya que nos perdemos de muchas cosas y negamos el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo.

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gracia de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” Romanos 5:1-6. Y la paciencia y el amor de Dios son frutos del espíritu.

Pues si fuera así de sencillo, y ese fuera el plan de nuestra salvación, Dios mismo nos encerraría en una burbuja, y nos mantendría “libres” de la tentación y no hubiera mandado a su Hijo a morir por nosotros, y aún así, por nuestra misma naturaleza, estaríamos tentados a escapar de esa burbuja, porqué hasta allá iría el tentador. Pero Dios quiere que veamos como es ésta vida y para qué anhelamos la vida futura, por convicción. Tampoco debemos huir de la tentación... aún el Señor Jesús fue tentado en el desierto, y estaba sólo y la enfrentó, porque es más gratificante según la promesa: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”. Santiago 1:12 y no sólo una vez, sino tres veces.

El Señor conoce nuestra vida, desde antes de nacer y él ve nuestro camino, y conoce lo que hay en nuestro corazón, nuestras fortalezas y nuestras debilidades, y sabe que es lo que vamos a hacer, Él sabe todo de antemano, ¿Pero por qué permite que seamos tentados? “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” Santiago 1:13-15

Dios nos ha dado infinidad de dones, entre ellos el del libre albedrío. El Señor confía en nosotros y confía en que hagamos frente a la tentación y no caigamos en ella, ese también es un regalo. También nos ha dado de su gracia, para que cuando caigamos en la tentación podamos salir de ella. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” 1 Corintios 10:13.

¿Que debemos hacer una vez que hemos caído en la tentación?:

Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Isaías 1:18.

“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” Hebreos 2:18, Hebreos 4:15-16.

¿Qué debemos hacer para vencer la tentación?

“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” Mateo 26:41

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernantes de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” Efesios 6:10-18

(Escrito: Misael © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

*Predicación 27/07/'08 “La sabiduría y la tentación”

Génesis Capítulo 3: En las escrituras bíblicas pódenos leer en el Génesis que la serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer: ¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín? Podemos comer del fruto de todos los árboles –respondió la mujer- Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán”. Pero la serpiente le dijo a la mujer: -¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal. La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió.

En ésta historia encontramos una parte muy interesante, la de “Era deseable para adquirir sabiduría” la Biblia es clara cuando dice en Santiago 1:5 y 3:17 acerca de la sabiduría, pero se encuentra centrada en medio de la tentación.

Tenemos dos clases de sabiduría: la sabiduría humana y la sabiduría de Dios…

La humana conoce que hay que hacer en éste mundo, como actuar en la calle, como actuar en el trabajo y como sacar ganancia de lo que sabemos hacer. La sabiduría de Dios es la que nos muestra Santiago en 3:17.

Continúa el relato de Génesis 3:7-9: En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera. Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el hombre y la mujer que Dios andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera. Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo: ¿Dónde estás?

Existen debates teológicos en quien está hablando en ésta parte y como lo está haciendo. Pero no entraremos en profundidad, sólo aclararemos que el hombre se ha dado cuenta por medio de su sabiduría que ha traicionado a Dios y ahora su falta está expuesta, representada aquí con su desnudez… ahora bien si ya habían hecho ropas para cubrirse… ¿Porque se escondieron, porque no salir al frente de Dios como un Oscar de la Renta o un Versace, porque se sintieron que aún estaban desnudo? Porque en ellos existía una conexión, con la sabiduría del fruto entienden que Dios ve más allá, que no importa la ropa que uses o como te presentes ante el mundo o en la calle o en el trabajo; delante de los ojos de Dios somos expuestos delante de Él y nos ve tal y como somos. Nuestra desnudez es evidente para Él y nos ve como realmente somos.

Génesis 10 y 11 El hombre contestó: -Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí. ¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? Le preguntó Dios. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que yo te prohibí comer?

¿Dónde estás? Creo yo que Dios no necesita que le digamos donde estamos físicamente, no creo que Dios nos busque físicamente sino espiritualmente y moralmente. Que nuestra mente sepa en que lugar estamos es la pregunta que debemos contestar. ¿Adán dónde estás? ¿Quién te lo ha dicho? ¿Cómo has adquirido ese conocimiento? ¿Acaso me desobedeciste? Dios sabe las respuestas de esas preguntas y ahora está confrontando al hombre con sus acciones. Quiere que reconozca que ha fallado. Quiere ver si algo de su sabiduría está en el hombre.

G.12
Él respondió: -La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí.

¿Qué pasa cuando no queremos enfrentar nuestras acciones?

Pues bien fácil, le echamos la culpa a alguien más. Y es naturaleza humana. En nuestra sabiduría humana es más fácil salir de una situación mala que arreglarla porque enfrentar alguna situación, sobre todo cuando yo soy el que he fallado, es muy difícil, requiere una madurez que en ocasiones no tengo y una sabiduría que tampoco tengo.

G.13 Entonces Dios el Señor le preguntó a la mujer: - ¿Qué es lo que has hecho? – La serpiente me engaño y comí- contestó ella.

El punto de éste mensaje sobre buscar sabiduría, es que la podemos encontrar a través de un lugar inesperado, al menos por nosotros.

Santiago 3:17 dice que la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera, o sea es amor. En el amor encontramos las mejores decisiones pues proceden de un corazón que no busca un bien propio y que es imparcial. Al final de éste pasaje vemos como Dios ve nuestra sabiduría y sabiendo que no es suficiente nos cubre con su sabiduría.

G.14 Dios es el Señor hizo ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió.

Dios está dispuesto a recubrirnos con sabiduría que viene del cielo. Él en amor nos puede cubrir, da a nuestro entendimiento una nueva ropa. Cobijémonos y arropémonos en la sabiduría del Señor. Seamos renovados con la renovación de nuestras mentes Romanos 1:2

Busquemos pues la sabiduría que viene del cielo. Si comparamos el capítulo 3 de Génesis con el libro de Santiago podremos encontrar muchas respuestas de porque actuamos como actuamos y como podemos mejorar y corregir lo que hacemos para agradar a Dios, que es a final de cuentas lo que estamos buscando como Seguidores de Cristo.

(Escrito: Trock © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

*Predicación 20/07/'08 “UN EJÉRCITO ESPECIAL”


“Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado,y todos los que se hallaban en amargura de espíritu,y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.”1 Samuel 22:1,2

David fue el segundo rey de Israel. Formó su carácter durante años cuidando ovejas, librándolas de las garras de osos y los leones, escribiendo y entonando cantos de alabanza a Dios. Y fue allí, siendo miembro del anonimato, que un día Dios decidió ungirlo para ser el próximo rey de Israel, sucediendo a Saúl.

Saúl fue, además de su rey, su suegro, ya que él prometió dar a su hija al que venciere al gigante Goliat, y David logró matarlo con su honda y su piedra de río (1 Samuel 17). De ésta manera David llegó rápido a la casa real.

No tardó para que Saúl comenzara a sentir celos por él, pues su fama iba creciendo entre el pueblo que lo ovacionaba: “Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles” (1 Samuel 18:7), y su enojo creció tanto, que en repetidas ocasiones le arrojó lanzas para acabar con él. Llegó la tensión a tal punto que David tuvo que salir huyendo del palacio para proteger su vida. Vagó por varias provincias hasta que llegó a una cueva, la cueva de Adulam. Y ahí es donde tiene lugar el versículo con el que iniciamos la historia.

Adulam, según los teólogos, fue una de las ciudades reales de Canaán, que después fue integrada a la tribú de Judá (Josué 12:15; 15:35). Esta ciudad fue reedificada por Roboam (2 Crónicas 11:7). Hay en la actualidad una cueva muy grande en «Wadi Khureitun», en la zona oriental de Judá, donde tradicionalmente se le relaciona con la cueva de Adulam.

Ésta cueva fue para David su cuartel general donde formó su primer ejército con hombres con características muy singulares. ¿Eran acaso los más valientes de la región, los más adiestrados y experimentados en la guerra? ¿Tenían en sus repisas trofeos por haber triunfado en guerras anteriores? No, todo lo contrario. Además de temerosos, eran hombres afligidos, endeudados y amargados.

Pero, ¿qué vio David en ellos para tomarlos como ejército, y qué vieron ellos en este fugitivo para aceptarlo como líder? En la situación en que se encontraba David, ¿era capaz de inspirarlos para salir del hoyo en que se encontraban y animarlos a luchar la guerra más grande que era contra sus propios temores?

Estando en esa cueva, David abrió su corazón y expresó su aflicción componiendo el Salmo 57:

“Mi vida está entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas;Sus dientes son lanzas y saetas,Y su lengua espada aguda. Red han armado a mis pasos; Se ha abatido mi alma; Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído ellos mismos.” (versículos 4 y 6)

Era evidente que su alma estaba en angustia por los que lo perseguían, sabía que su vida corría peligro por las lanzas, saetas y espadas. Pero a pesar de todo y que la tempestad se levantaba amenazante, sabía que el Maestro estaba cerca, y había esperanza en su corazón:

“Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece. El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad. Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones. Porque grande es hasta los cielos tu misericordia,Y hasta las nubes tu verdad.”(versículos 2,3,9,10)

Seguramente fue esa fe y esa confianza en Dios la que logró que aquellos hombres necesitados quisieran seguirlo y luchar por su causa. Querían experimentar ese mismo amor por Dios y la confianza de que Él los protegería.

Así que llegó el momento en que Dios los desafía y los manda a pelear contra los filisteos. El ejército temeroso vacila y le pregunta a Dios si realmente quiere que peleen contra ellos. El Señor les repite la instrucción de luchar contra el enemigo, prometiéndoles que Él les daría la victoria entregando en sus manos a los filisteos. Con todo y sus temores, obedecieron y la victoria fue grande, derrotando por completo al ejército enemigo. ¡Wow! ¡Cuántas victorias pueden suceder cuando confiamos en la promesa de Dios!

Esta historia nos deja una gran enseñanza para nosotros porque lo podemos aplicar perfectamente en nuestras vidas, pues como aquellos hombres, muchos de nosotros también hemos venido al Señor en medio de una gran necesidad y hemos encontrado un refugio en su presencia.

Esta iglesia, como muchas otras, simula aquella cueva de Adulam donde llegan hombres necesitados buscando la solución a sus problemas. Seguramente nosotros llegamos aquí con historias desagradables, tristes, llegamos con aflicción, con deudas (morales), amargados, deprimidos. ¿Cuántos fueron corridos de sus familias, amigos e iglesias? ¿Cuántas historias conocemos de otros amigos en ésta misma condición, que fueron heridos, defraudados, juzgados, condenados? Tal vez pensábamos que no había remedio para ésta situación y que Dios ya nos había desechado, hasta que nos encontramos con este refugio y recibimos sanidad a nuestra herida.

Cristo vino a “vendar a los quebrantados de corazón, a proclamar libertad a los cautivos y libertad a los prisioneros, a confortar a los dolientes, a dar una corona en vez de cenizas, aceite de gozo en vez de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado” (Isaías 61:1-3). Es éste mensaje el que ha traído sanidad a nuestra alma y consuelo en medio de la aflicción. No importa que tengamos temores, que otros no crean en nuestro potencial, que se nos subestime y condene… Ahí radica precisamente el milagro de Dios, que de la nada forma lo que es.

Dice la Biblia que “lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es” (1 Corintios 1:27,28). Así que no importa cuál sea nuestro pasado, nuestra historia, nuestro dolor o amargura, el Señor puede y quiere levantar un ejército especial que luche por la causa del Evangelio y arrebate al diablo las almas que tiene en sus manos.

Cuando el Señor nos manda que peleemos, debemos hacerlo confiando en que no será con nuestra fuerza, sino con su fuerza y en el nombre del Señor de los Ejércitos (1 Samuel 17:45), por lo tanto, debemos estar tranquilos que mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). Y si él está con nosotros, ¿quién podrá estar contra nosotros? (Romanos 8:31) ¡Qué alegría! ¡Dios nos defiende como poderoso gigante! (Jeremías 20:11). ¡Somos más que vencedores en su Nombre! (Romanos 8:37).

Está en nuestras manos tomar la decisión de formar parte de éste ejército especial y luchar contra el ejército enemigo y ayudar a establecer el reino de Dios en la vida de aquellos que no lo conocen, dándoles las buenas nuevas de paz, de salvación, de redención.

No será fácil, habrá luchas que enfrentar pero el Señor ya prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Seguramente habrá caídas, pero lo importante no es jamás caer, sino seguir en pie de guerra, luchando con la espada en la mano.

Vale la pena esforzarse. Vale la pena ser parte de éste ejército especial. Vale la pena seguir a Jesús y luchar por Él.

(Escrito: David © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

07 agosto 2008

*Predicación 20/07/'08 “Desde el Jardín”

La vida crece y se renueva cada día, hace años leí un libro llamado “Desde el Jardín” en el se narraba la historia de un jardinero, tardo mentalmente, que por azares del destino se ve involucrado en un ambiente de poder al cual no pertenecía, es por ésta misma secuencia de enredos que se le pregunta sobre las podas presupuestales a lo que él responde “las podas son buenas, pues dan forma al árbol y estimulan su crecimiento”.

Dios en su inmenso poder nos dio forma, a su imagen y semejanza y dispuso todo un sinfín de seres vivos, y cosas para que los domináramos e hiciésemos buen uso de ellos. Pero su obra no concluyó ahí. Él nos sigue podando y dando forma día tras día, nos poda, nos fortalece, nos deshierba, nos abona, nos riega, nos trasplanta, etc. Algunas de estas cosas podrían parecer agresivas, pero cuando vemos un hermoso jardín lo que vemos además de la belleza de las plantas es el cuidado que el jardinero ha dedicado, el fruto de el esfuerzo y todas las labores antes descritas son necesarias.

Un árbol que no produce es desterrado del huerto para dejar a otras plantas nuevas que crezcan y den flor y fruto. El árbol que ya murió es derribado y eliminado junto con la hierba seca, que sirvió y adornó el jardín, pero que ya no cumple esa función, lo viejo a pasado y hay que dar paso a lo nuevo, eso no quiere decir que no sirvió. Lo hizo y mucho, éste jardín que vemos hoy se formó y creció gracias a las primeras plantas que vencieron la maleza, por las que fue aflojada la tierra, sus hojas secas abonan suelo, sus ramas alguna vez fueron el descanso de aves, sus troncos casa de animales y sus raíces oxigenaron el suelo que hoy es más fértil, gracias a eso, pero sobre todo a la sabiduría y a la intención del jardinero que las plantó allí.

El jardinero fue quien trasplantó aquellas plantas que no podían florecer en la ciudad de Egipto, que era el pueblo de Israel, el cuál fue trasplantado a la tierra prometida, y quien trasplantó a Adán y a Eva de el jardín del Edén a la tierra, quien trasplantó a Elías, de Israel a Sarepta y todos los apóstoles que dejaron sus familias, sus casas, su tierra y se fueron a los lugares lejanos que Dios les había encomendado. Pero no sólo fueron trasplantados, también fueron regados, alimentados, abonados en su espíritu y no paró es eso porque si ustedes recuerdan algún aspecto de su vida, la historia generalmente no termina como Blanca Nieves. Y vivieron felices para siempre, pues no pasa así.

Por eso el que basa sus expectativas a futuro en cuentos de hadas, está destinado a desilusionarse mucho. Pero si basamos nuestra vida en Dios y la Biblia, esto nos habla de cómo es la vida con Dios y nos damos cuenta de que en está vida no hay finales felices, sólo reales, humanos y en lo humano nada es perfecto, por eso esa recomendación, no se amolden a ésta vida, todo en ésta vida es pasajero. Si tú basas tu seguridad en las cosas que ahora tienes, si tú basas tu felicidad en lo que has adquirido, te informó que te prepares para sufrir y mucho. Lo único eterno que tenemos es Dios.

Si yo me vuelvo la rama leñosa o pesada, el viento me tumbará, no importa cuanto fruto haya dado, no importa cuan verde haya sido, no importa cuantas flores bellas hayan adornado el jardín, si se vuelve rígida, inflexible, pesada, se caerá, el viento la tumbará y causará daño al árbol en su caída claro está, pero el árbol se recuperará y la herida sanará. No nos sintamos mal, a todas las plantas les pasa y eso les da su forma característica y lo verde, lo nuevo prevalecerá. Nosotros como árboles podemos caer, al caer y pensar que las cosas deben de ser como nosotros creemos y entendemos que son.

Dios vino a dar sabiduría donde menos se creía para que los sabios se bajaran de su pedestal. Para que no nos vanagloriemos, para que el poder y el control se lo diéramos a Él. Porque todo fué hecho por Él y para Él. Dios no te tomó a tí para que el mundo fuera y pensará como tú, ese trabajo, ese ejemplo está en Cristo, porque él es el barón perfecto.

Las palmeras son elásticas y difícilmente un huracán las tumba, se pueden ladear hasta el suelo y vuelven a recuperar su posición, cuando un árbol es joven es muy flexible y así aunque es pequeño puede resistir los embates de un fuerte viento. Dios no nos pide que nos dejemos arrastrar por el viento, si se dan cuenta estas plantas están fijas al suelo, lo que se mueve es su tronco y sus ramas, pierden algunas hojas pero el árbol sigue y está vivo porque está aferrado al suelo. El secreto de la eterna juventud no está en la apariencia, en la corteza, esa cumple otra función, la juventud se ve en lo flexibles que podemos ser, en lo rápido que nos recuperemos.

Pero no nos desviemos, las podas nos duelen, nos cambian, nos hacen fuertes, Dios podó a todos estos personajes que conocemos, podó a Ruth quitándole los hijos y le dio nueva vida, podó a Job y renació, podó a Josué, y todos se dolieron de sus heridas, pero estas mismas dolorosas heridas los volvieron los hermosos árboles, rosales, etc. en que se convirtieron. No porque se quedaron doliéndose de ellas, sino porque se recuperaron.

Es triste perder algo que amábamos y es más que seguimos amando a pesar de no tenerlo, pero debemos estar confiados en que esa pérdida cumple un propósito más elevado y esa rama y esa hoja a la que añoramos, cumplió su misión, su propósito en éste tiempo, en ésta vida lo único constante es que todo cambia. Y no podemos ni debemos sucumbir a las pérdidas, podemos llorar, lamentarnos, pero debemos recuperarnos y seguir viviendo, es verdad nunca volveremos a ser los mismos y esa es la razón de la poda, allí estriba su milagro, el motivo, la causa. ¿Para qué querría alguien podar un árbol esperando que tenga la misma forma que tenía antes de ser podado? Se poda para que adquiera cierta forma, ciertas características, se espera que dé mejores frutos, se espera que sea más fuerte, se espera que tenga una mejor forma, para quitarle una plaga o enfermedad.

Créanme… a mí me cuesta decir que debemos regocijarnos en la voluntad de Dios y más cuando ésta voluntad me está quitando algo que amo, nos revelamos y decimos ¿Porqué a mí?, ¿Porqué yo? ¿Porqué ahora que todo iba tan bien? y ¿Porqué no? ¿Quiénes somos nosotros? Nos hemos acomodado tanto a este mundo, nos gusta tanto, que nos creemos el centro sobre el cual gira la voluntad de Dios. Y nos da vergüenza, nos escondemos, nos amargamos, quedamos resentidos, ¿Contra quién? ¿Contra el de al lado? ¿Contra lo que perdimos? ¿Contra Dios?, pues contra quién debemos estar resentidos es contra nuestro olvido. No se trata de nosotros, se trata de Dios, no nos acostumbremos a este mundo, todo pasará sólo Dios es eterno y solo Jesús salva.

(Escrito: Gerardo © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

*Predicación 27/07/'08 “Venciendo la guerra espiritual”

Jesús Y Beelzebú (Mateo 12:22-29) Un día le llevaron un endemoniado que estaba ciego y mudo, y Jesús lo sanó de modo que pudo ver y hablar. Toda la gente se quedó asombrada y decía: ¿No será éste el hijo de David? Pero al oírlo los fariseos, dijeron “Éste no expulsa a los demonios sino por medio de Beelzebú, príncipe de los demonios, Jesús conocía sus pensamientos, y les dijo: “Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y toda ciudad o familia dividida contra sí misma no se mantendrá de pie” Si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sí mismo, ¿Cómo puede entonces, mantenerse en pie su reino? ¿Ahora bien, si yo expulso a los demonios por medio de Beelzebú, los seguidores de ustedes por medio de quien los expulsan? Por eso ellos mismos los juzgarán a ustedes. En cambio si expulso a los demonios por medio del Espíritu de Dios, esto significa que el reino de Dios a llegado a ustedes. ¿O cómo puede entrar alguien en la casa de un hombre fuerte y arrebatarle sus bienes, a menos que primero lo ate? Solo entonces podrá robar su casa.

Todo reino dividido esta perdido, tarde o temprano caerá. La división causa enemistad, pérdida, derrota, debilidad, nos expone al enemigo.

Satanás nos ata para poder robarnos lo que Dios por su gracia nos ha dado, el pecado no confesado nos ata, la incredulidad a la palabra de Dios nos ata, el caer en la tentación nos ata, el orgullo y la vanagloria nos ata, la rebeldía nos ata, la desobediencia nos ata.

Su enemigo del Diablo (1 Pedro 5:8-9) Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quien devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos.

Características del Diablo (adversario o enemigo, acusador, engañador, mentiroso, tentador, maligno, ladrón, asesino de almas)

Parábola del sembrador (Mateo 13:18-23) Escuchen lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la palabra acera del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón, esta es la semilla sembrada junto al camino. El que recibió la semilla que cayó en terreno pedregoso es el que oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría, Pero como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida se aparta de ella. El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas lo ahogan, de modo de que ésta no llega a dar fruto. Pero el que recibió la semilla, que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende,. Esta sí produce una cosecha al treinta, al sesenta y al ciento por uno.

Jesús sana a una mujer encorvada (Lucas 13:10-16) Un sábado Jesús estaba enseñando en una de las sinagogas y estaba allí una mujer que por causa de un demonio llevaba dieciocho años enferma. Andaba encorvada y de ningún modo podía enderezarse. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer quedas libre de tu enfermedad. Al mismo tiempo, puso las manos sobre ella, y al instante la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios. Sin embargo a esta mujer, que es hija de Abraham, y a quien Satanás tenía atada durante dieciocho largos años.

La armadura de Dios (Efesios 6:10-18) Por último, fortalézcanse con el gran poder del Señor. Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del Diablo Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales. Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.

Dios nos ha dado armas espirituales para defendernos y protegernos de Satanás

  • El cinturón de la verdad, (Nos protege de la mentira del Diablo)
  • La coraza de justicia (Nos protege nuestro corazón por la salvación)
  • El calzado del evangelio (El predicar el evangelio nos fortalece)
  • El escudo de la fe (Nos guarda de la incredulidad o duda)
  • El casco de la salvación (Nos protege nuestra mente de la condenación)

Y para atacar y vencer a Satanás nos dio

  • La espada del Espíritu que es la palabra de Dios (Por medio de la lectura, la meditación, el conocimiento de su palabra podemos derrotar a nuestro adversario.


Recuerda que Jesús ya venció a Satanás en la cruz, al resucitar al tercer día nos dio la victoria. Y Satanás ya no tiene parte ni suerte con la iglesia de Dios, porque nuestra fe nos da la victoria.

(Escrito: Pedro © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

03 julio 2008

*Predicación 29/06/'08 El milagro de la Vida y de la Muerte”

primero leamos en: 1 Juan 3: 11-24 Éste es el mensaje que han oído desde el principio: que nos amemos los unos a los otros. No seamos como Caín que, por ser del maligno, asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo hizo? Porqué sus propias obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos, no se extrañen si el mundo los odia. Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. Todo el que odia a su hermano es un asesino, y ustedes saben que en ningún asesino permanece la vida eterna. En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros… Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad. En esto sabremos que somos de la verdad, y nos sentiremos seguros delante de él: que aunque nuestro corazón nos condene, Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo. Queridos hermanos, si el corazón no nos condena, tenemos confianza delante de Dios, y recibimos todo lo que le pedimos porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos los unos a los otros, pues así lo ha dispuesto. El que obedece sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. ¿Cómo sabemos que él permanece en nosotros? Por el Espíritu que nos dio.


En toda ocasión que se predica sobre el amor, es muy acertada la forma en que se destaca el hecho de que amar es un mandamiento. Quien no ama no conoce ni tiene conciencia de quien es Dios, aún peor, quien no practica el amor es partícipe de lo opuesto al amor y a Dios. He incluso es muy posible que quien no sabe amar no sea hijo de Dios, ni heredero de su reino. (esa es otra predicación)

Ahora deseo destacar sólo al amor, y los beneficios a corto y largo plazo que éste nos brinda, como fue el claro ejemplo en la vida de Pedro.
Éste hermano nuestro que recientemente nos dejó, sabía mucho de ese tema, y no precisamente porque lo predicara con palabras, sino que mejor aún, lo demostraba lo mejor que le fué posible hacerlo, ciertamente el practicó el amor en su forma muy particular. Sintamos parte de eso, ya que ese amor fué recíproco, no sólo porque él se dejaba amar, sino porque el amor que pudimos compartir con él, es fruto de un don divino que todos los hijos e hijas de Dios debemos conocer y practicar, no sólo de palabra sino de una forma que resulta ser espontánea, voluntaria y libre según el Espíritu Santo les dé a entender a cada quien.

Todos los hijos de Dios tienen la capacidad de demostrar amor, cada uno en su muy particular forma, pero esencialmente debe ser justo, equitativo para todos (as) y… por supuesto, de Dios. Imagino que a casi todos aquí, la partida de Pedro nos dio mucho por reflexionar, nos pudo colocar en pruebas, nos ha estado calando como seres humanos sensibles a las pérdidas, a algunos incluso los puso en estado de shock, otros aún no lo creen. En fin, que en todo Dios está presente siempre y también en estos casos hay mucha enseñanza.

Esencialmente el dolor está latente porque dejaremos de ver a nuestro hermano por un tiempo, salen las lágrimas al luchar con la idea de no aceptar que la vida terrenal es finita, somos mortales y el deseo de vivir y la forma que tenemos de aferrarnos a ésta vida es altamente poderosa e incluso instintiva.
Dicen que “
una muerte es una tragedia, un millón de muertos es solo una estadística" por eso en nuestra tragedia tan cercana a nosotros podemos hundirnos en la depresión y la incomprensión. No encontrarás forma de explicar las pérdidas más que en la misma palabra de Dios. Resulta más fácil de explicar de manera espiritual, ya que la Biblia nos deja muy claro que la muerte es un paso al futuro, es un paso a la vida.

No deja de conmoverme todo lo que presencié, en Pedro mismo, en su familia y en la iglesia. En un sueño Dios me decía por medio de una predicación “que Pedro no sentía más dolor, y que la pérdida de Pedro es definitivamente una gran herida en el corazón de nuestra iglesia, y una herida en lo personal, más sin embargo Dios me hizo saber también que esa herida es del tipo de heridas que sanan por si solas”. Tanta palabra de Dios en nosotros dará su fruto y nos traerá consuelo.

Semanas antes, orábamos mucho por sanidad para Pedro, pero… no siempre los milagros llegan exactamente como uno los pensaba, o incluso como uno los “planeaba” ya que la vida o la muerte no son plan nuestro.
Nosotros pedíamos humillados para que él sanará, y así sería, porque teníamos una fe muy alta, muy puesta en lo alto, muy justa…
No, la cosa es que los designios de Jehová son inescrutables, inciertos, insospechados, y debemos ser justos y sabios para aceptar su voluntad.

Yo si creo que pasó un milagro en él, y de sanidad. Además también en nosotros… ya que Dios trae sanidad en todos los aspectos. Ésta sanidad está sucediendo, llegando por todos lados. En él llegó la sanidad y la vida eterna, él se fue para trascender a otro bello lugar, donde no hay dolor ni llanto, donde todo lo abastece Dios sin el menor esfuerzo... Nosotros estamos siendo sanados de nuestra herida también, con la misma sabiduría que nos hace entender el evangelio de Jesucristo. La familia de Pedro despertó hoy y lo hará mañana también, han sobrevivido y tendrán que hacerlo, porque el milagro continúa.

Aceptémoslo, lo inevitable ocurrió, lo que le pasó y le pasará a todo ser humano simplemente es también parte del milagro de la vida y de la muerte humana. Lo bello de este milagro, en el caso de Pedro y en el caso de muchos seguidores de Cristo… es que la vida continúa.

- No digamos adiós, sino hasta luego.
- Aunque hoy lloramos por esa herida, sabemos también que sanará.
- Dios nos ha puesto en esta situación y nos seguirá poniendo en éste tipo de situaciones… Por todo eso y también para experimentar éste tipo de milagros.

De alguna manera debemos lograr dar gracias a Dios, por qué en todo hay que reconocer que Dios es supremo, por encima de nuestras emociones y por encima de nuestros apegos terrenales. En todo y por sobre todo, la gloria y el honor sean dadas a Dios, por siempre.

Por fe tenemos la certeza de que Dios ha bendecido a Pedro incomparablemente, en la medida justa y rebosante que a él le mereció por medio del Señor Jesucristo... quien pagó por su vida y hoy le ha dado lugar en su casa. Escuché decir antes, que Pedro aún después de su muerte sigue predicando el evangelio de Jesucristo.
Ese mensaje debe quedar muy claro en todos los que lo creen, y también debe hacer eco en quienes aun no lo entiendan, ya que de ello depende el futuro de muchos (as).
- La misma generosidad, el mismo milagro, la misa esperanza de fe… y todo lo que por fe le corresponde a Pedro… igual… será y es, para quienes también como él han creído en las promesas que Dios hizo y anunció en Jesucristo. Larga vida para quienes guardan con celo esta fe…
- Dios tiene gracia eterna para quienes sin ver físicamente a Jesucristo le vieron reflejado en su evangelio o lo vieron reflejado en personas que predican lo que Pedro predicó en el púlpito y en testimonio…
- La misma fortuna y milagro de vida eterna, para quienes ponen el nombre de Dios en alto, (nombre que es sobre todo nombre.)
- Lo mismo que Pedro tiene ya, eso mismo será para quienes escuchan y aceptan estas verdades.

Esa es la predicación básica de Pedro, ese es el mensaje de salvación que Jesucristo nos ha pedido que escuchemos, aceptemos, declaremos y prediquemos.
Sin dejar de predicarlo nunca, que aún después de haber partido de ésta vida terrenal, el testimonio que dejemos continúe predicando el evangelio, el plan de salvación y buenas nuevas de vida en Cristo Jesús.

Dice la portada de una Biblia: “Dios Habla Hoy” Y así es… y nos damos cuenta que Dios habla incluso en las tragedias, es más, Dios no sólo habla en las tragedias… sino que nos ¡¡¡¡Grita!!!!
Nos habla con todo el amor divino que Él tiene, y nos consuela con su palabra, con las enseñanzas del evangelio, con las proféticas promesas, con los elocuentes salmos.

Si tú tienes algún penar por alguna perdida, y deseas consuelo…
Te recomiendo que leas y escuches la voz de Dios en su palabra, Él te estará hablando…
Si eres de los que lee, pero no entiende muy bien la Biblia… no dejes de asistir a la iglesia, no te pierdas los estudios bíblicos, escucha el consejo del hermano que te quiere, escudriña las verdades escritas en la Biblia, inúndate de una fuente de sabiduría que es su palabra divina, en todo eso encontrarás el poder y la fuerza que sostienen al hombre o a la mujer más llenos del Espíritu Santo.

Toda persona que este llena y en la presencia de Dios, es fuerte por naturaleza, como es fuerte quien nos ah hecho sus hijos. Con un espíritu valiente, dispuesto y con dominio propio, fuertes por gracia y poder que los dones que Dios nos ha regalado… saquemos provecho (en el mejor de los sentidos)

Nuestra carne es débil, y tendemos a llorar por lo que “perdimos” según cada quien lo considere así, pero también apresúrate y recupérate, porque la debilidad en la carne puede ocultar lo que si hemos ganado o lo que Pedro ha ganado. Ubiquémonos bien en este panorama de sensaciones e ideas.

Pedro es uno de esos hombres cuyo gran valor de amar fue uno de sus regalos espirituales más visibles. Él sólo hizo lo que Dios le ordenó, y con ello logró ser recordado como todo un caballero, varón de amor y fiel Seguidor de Cristo.
Que bonito es que te recuerden con el brillo de Jesucristo, que bonito es que te recuerden habiendo explotado los dones del Espíritu Santo.
Más bonito que unas palabras escritas en una tumba.
Amémonos pues los unos a los otros no sólo de palabra sino de hechos.

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)