23 septiembre 2010

*Predicación 19.09.'10 ‘Por lógica Dios’

Si calculamos bien en las palabras de Jesús, podemos ver inteligencia, otros la llaman sabiduría, para mí su elocuencia peculiar al predicar es excepcional, para mi tiene tanta lógica. Mucha de esa lógica se reflejaba en la forma en que le hablaba a cada cual según lo merecía, si era a los pecadores les hablaba de perdón, si era a los esposos les hablaba de unión, si era a enfermos de su sanidad, si era a los pobres les consolaba con su reino, si era a los niños les bendecía, si era a los malvados les reprendía, aunque fueran a retarlo o tentarlo los fariseos, les denunciaba. Hoy Dios continúa hablando, pero es ahora a nosotros, y es posible que nosotros seamos de todo eso y más: A veces nos comportamos como inocentes niños, otras veces pasamos por pobrezas, en otras ocasiones pasamos enfermedad o dolor, hemos sido solteros y hemos experimentado la unión en pareja, algunas otras veces nos vemos como malvados legalistas, incluso somos capaces de actuar como adolescentes berrinchudos, nos atrevemos a tentar o a instigar a los demás con la Biblia. Sin embargo… esas han sido zonas de riesgo para todo creyente, a todo momento que experimentamos cosas buenas o malas, nos guía una voz, una lógica… ¿Nos ha acompañado la voz de Dios en esos casos? que al reconocer su ordenanza, su consejo o advertencia… nos callamos, nos esperamos, la obedecemos, nos levantamos, nos hace crecer. Por lógica, en quienes la escuchan debe aflorar ese progreso inigualable, eso te identifica como de su pertenencia, eres cristiano. Es tanta la sabiduría de Dios, su lógica ha pensado en todo y no requirió de todos los tomos o libros de la época.

¡Imagínate! El ministerio de Jesús duró solo tres años en tierra, en sus enseñanzas estaban las lógicas de Dios, cosas que su Padre lo mandó a decirnos, a anunciar principalmente su plan, dio sermones memorables, dio instrucciones a los apóstoles, supo comunicar una palabra tan densa pero comprimida en la lógica de una sencilla parábola, vio en el ser humano un sentido de comunidad, fue capaz de denunciar las irregularidades a los fariseos y maestros de la ley, vino a darnos el pan de vida, el agua viva, y su voz es muy clara para sus ovejas.

Una cosa que llamó mi atención por unos días fue la parábola del funcionario que no quiso perdonar, la leí y es tan lógica su enseñanza: -dice de un rey… que en el momento de hacer cuentas, llama a un hombre, funcionario… si, pero endeudadísimo y sentenciadísimo a pagar pero ya, con esclavo, esposa, hijos y lo que fuera. Después de rogar se le perdonó la deuda y se le dio la libertad. Pero al salir se topa con un compañero que le debía una pequeña cantidad, este estrangulándolo le pedía que pagara. Al rogarle al funcionario una prórroga, este no se la da y lo hace encarcelar. Esa acción enfureció tanto al rey que ordenó el castigo y la cárcel hasta que pagara. (Léela completa en Mateo 18:23-35)
Este es el tipo de lecturas que entendemos con relativa sencillez, (el perdón es algo tan valioso y tan inmerecido, que no perdonar a otros que nos lo pidan sería ilógico para Dios)
Aunado a ese tema sobre la lógica de Dios estaba el siguiente verso sobre el divorcio (Mateo 19:1-11) Llamó mi atención la lógica de Jesús al tratar el tema, siendo posible la separación de una pareja solo bajo circunstancias excepcionales… Para determinar esas circunstancias hay que usar la lógica, pues nos toparemos en disyuntivas modernas, y aplicar en todo una lógica clave. ¿Pero cuál lógica? Pues la de Dios, la que leemos en su palabra y que interpretaremos con dones espirituales.

No tenemos por qué estar confundidos, perdidos o desorientados. Para seguir esa lógica debemos reconocer su voz.
Estaba muy determinado a tratar estos temas para ustedes, pero la lógica de Dios me movió a otros versos. ¿Cómo entender el perdón o la separación? Se fijan que en el evangelio de Mateo estos temas están juntos. El perdón seguido de la separación, suena a algo “sano.” El orden de Dios es lógico y sano, indudablemente para provocar el bien, (ejemplo de una situación dolosa o de repudio: veo, vivió, experimentó, juzgó lo bueno, desechó lo malo, disculpó y me separó.) lo contrario es: “…la separación primero y al final las disculpas por las canalladas…” Hagamos las cosas con orden.

La lógica de Dios es muy bien resumida en la boca de Jesús, mi interés por descubrir algo más en su palabra me llevó a otro libro, en Juan 10:1-5 »Ciertamente les aseguro que el que no entra por la puerta al redil de las ovejas, sino que trepa y se mete por otro lado, es un ladrón y un bandido. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz. Llama por nombre a las ovejas y las saca del redil. Cuando ya ha sacado a todas las que son suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. Pero a un desconocido jamás lo siguen; más bien, huyen de él porque no reconocen voces extrañas.

Su palabra nos cuenta que somos como ovejas, nos basamos en el hecho de que no nos pertenecemos, sino que somos de Dios, y que lo que hacemos es por medio de su poder. Dicho concepto es difícil de entender o asimilar para muchos, pues todo tenemos un sentido de pertenencia propio, un concepto aun mas difícil de entender que el anterior es el hecho de que si no somos del Señor, ni somos de nosotros mismos, somos de algo mas… de quien nos ha robado por maldad.
Que importante es reconocer su voz, y saber diferencias en estos días de mensajes ajenos, pintados de evangelio. Si no somos de Él, seremos del ladrón, al salir del cómodo redil, por palabra, por aliento, por ayuda o comida diremos antes de dar un paso afuera: “-¿Dónde está el lobo?... ¿Diríamos eso por inseguridad? Porque estamos confundidos, desorientados… perdimos el rastro. Diremos: - ¿Dónde está Dios…? ¿Dónde está el buen pastor?... ¡A penas lo escuchaba hace unos minutos que salí de la reunión de oración¡… ” ¿Qué paso?¿Dónde estoy?
Pon atención, escucha la voz de Jesús, ¿Le reconoces...? Mucho oído hermanos (as), si no somos de Él no reconcomeremos su voz, seremos engañados por cualquier mensaje o persona, aun seremos atrapados por carismáticos representantes de su ministerio, aun podríamos cambiar su plan por metas bien intencionadas, por llamados ilógicos. Pero cuando estés frente al hocico del lobo, la inconsciencia o la falta de conocimiento no te justifican ante su plagio y apetito. En cambio si eres de Dios, ante Él te justificara una perfecta e intachable conciencia de pertenecía. Sus hijos(as) no pasan peligros, desconfianzas ni corrupción, ni seducción, no son engañados porque escuchan la voz de su guía. Juan 10:5 Jesús les puso este ejemplo, pero ellos no captaron el sentido de sus palabras.

En esta parábola la lógica de Dios se asoma impresionantemente, es tan fundamental que sea entendida por el bien de todos los que la escuchan, que Jesús mismo debe explicarla con lujo de detalles:

Juan 10:7-10 «Ciertamente les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí eran unos ladrones y unos bandidos, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.
Más claro no pude ser, Jesús mismo se da a conocer como el camino seguro al buen pastor y padre celestial, nosotros somos las personas que tenemos libertad de ir en busca de su palabra y regresar salvos y con plena abundancia, porque nos guía y da seguridad el pertenecer a Él. También Jesús tiene la potestad de denunciar que en el pasado no fue así, sino que la intención del mal era el robo movido por intereses personales o la corrupción, lo que causaba el disgusto de los judíos que deseaban incluso apedrearlo, pues no lo consideraban el Mesías, sino un endemoniado… y vemos en ello el efecto que tiene el no distinguir la voz correcta, ya que seguían ellos el mensaje corrompido entonces. Eso entristecía a Jesús, era ver con sus ojos como el ladrón se llevaba a las personas, y las manipulaba a su antojo. “- a los suyo vino y no le recibieron…” pero a la vez la esperanza nacía al ser Él el portador del mensaje de Dios por medio de su voz. Una lectura de este evangelio que sobrevive hasta hoy nos brinda grandes bendiciones. Sus sacrificios no fueron en vano. ¿Hemos presenciado también nosotros como el ladrón se lleva a las personas? con atracciones pasajeras, con mensajes alucinantes, con disfrazado amor humanista. Lo hemos visto aun en personas que amamos, en amigos, en familiares, en hermanos(as) de la fe. En este punto debemos saber reconocer la voz del buen pastor, llamándonos a cada uno por nombre y dictándonos al oído la lógica del Padre en lo que debemos hacer, hacia donde debemos ir, a donde no ir y por donde regresar. Y otra cosa es recocer lo que somos, quienes son los que trabajan en su ministerio y quien o que es el ladrón.

Continua la escritura en Juan 10: 11- 15 …Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado no es el pastor, y a él no le pertenecen las ovejas. Cuando ve que el lobo se acerca, abandona las ovejas y huye; entonces el lobo ataca al rebaño y lo dispersa. Y ese hombre huye porque, siendo asalariado, no le importan las ovejas. »Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas.
El encargado del rebaño no es el pastor en esta parábola, el trabajador voluntario o asalariado servidor de un ministerio se reflejan en este mensaje como un ser humano, que no solo no es perfecto, sino que no sería capaz de dar la vida, ni su tiempo o trabajo, ni su dinero, ni su futuro o bienestar por alguien más… Por lo que nos advierte a no poner de lleno la confianza en los servidores, porque ellos o nosotros fungimos solo para facilitar el acceso a Jesús, que te da entrada al Padre, pero en circunstancias poco favorables o vánales somos capaces de abandonar la iglesia con diversas excusas. Nos lávanos las manos fácilmente, y borrón y cuenta nueva, no sentimos absoluto remordimiento por las personas que dejamos o por las que a futuro podríamos ayudar. Sin embargo si podemos confiar plenamente en Jesús, que dio su vida por nosotros, a Él le pertenecemos, no a nadie más, el jamás nos abandonará y mucho menos cuando se acerque el lobo. Así que no te separes ni un día de su voz, porque nadie pondrá las manos al fuego por ti.

Termina el pasaje en Juan 10:16 y 18 …Tengo otras ovejas que no son de este redil, y también a ellas debo traerlas. Así ellas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor. Por eso me ama el Padre: porque entrego mi vida para volver a recibirla. Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo también autoridad para volver a recibirla. Éste es el mandamiento que recibí de mi Padre.»
Amor es lo que destila de estas últimas frases, tanto del Padre como de Jesús, quien nos comparte que es libre de dar su vida por nosotros y que el Padre por ello lo ama, y que tiene el poder o potestad de recuperar su vida. Les comunica a sus seguidores de la época que hay más gente adelante, a futuro… que también debe ir a rescatarles. Esos somos todos, ¿Fuiste tú un día el rescatado… lo será mañana otro también? No lo sé.

Podría ser que si, no lo sé a ciencia cierta. Por mucho que tengamos ahora este mensaje de Juan 10 que leímos y que entendimos con plena claridad, el deseo humano se mueve de maneras volátiles, es como la bruma en la mañana, un día dice que sí y otro día que no. Un día mí pasión en la puerta del rebaño es tal que mis ganas están al 100 por ciento, y otro día sería capaz de tirar el rebaño por la ventana. Por ello tal vez la Biblia advierta: “- que muchos de ellos son llamados, pero pocos los escogidos…”
El caso es que todos tomemos el lugar que nos corresponde y en el cual somos llamados. Dios tiene su lugar, Jesús ha tomado su lugar… los trabajadores también… si faltara que las ovejas aun no escuchan la voz del buen pastor, serán robadas indudablemente. Y somos tan testigos de eso como lo fue Jesucristo.
Nos resta tomar especial cuidado en el mensaje que debemos dar y oír: Con seguridad… si, pero también con guía divina, con firmeza y autoridad… si, pero también con cautela, amor y empatía, con liderazgo… si, pero también con humildad. Con dominio propio… si, pero sujetos también a su guía y voz inconfundibles. Escuchado su voz, por lógica Dios no nos abandonara jamás.

DLB

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

31 agosto 2010

*Predicación 29.08.'10 ‘Seguidores y líderes de Cristo’

Yo he notado tres tipos de personas que se involucran en el llamado de Dios en una iglesia:Las que trabajan bien, las que trabajan mal, y las que no trabajan. Los que trabajan bien o mal estarán siempre demandándole a los que no trabajan para que se pongan las pilas, los que trabajan bien pedirán cuentas a los que trabajan mal, y los que no trabajan se quejaran de los que trabajan mal o incluso criticaran a los que trabajan bien. Pero es momento de romper con ese cerrado concepto de liderazgo, porque no trae nada positivo.

La sola palabra ‘Liderazgo’ dá de que hablar y pensar, llegan a la mente conceptos diversos que definen fácilmente la idea… “- que si esto que si lo otro, que si tiene sus bemoles, que si es una gran responsabilidad, etc.” Hasta ahí todo bien… en un momento llega el llamado de Dios a la vida de una persona pro-activa, y con el llamado llegan también como de rayo un montón de pensamientos y sentimientos ricos en pesimismo, la mente pone en juego las metas personales que se ven amenazadas por el llamado de Dios al trabajo en la iglesia, provocando una explosión de sentimientos que afectan incluso al cuerpo, pasan saliva por la garganta de manera dificultosa, tiemblan las manos o se acelera el latir de un corazón nervioso por el compromiso en puerta… indudablemente el “quehacer” en la iglesia es algo de ponerse a pensar, la mayoría de los files a la iglesia no van más lejos porque prefieren no pensar. En otro extremo, los llamados al liderazgo experimentan también la traición del pensamiento, la ambición por el poder, la manipulación de las personas, la sobre estima de una embestidura, etc. Usualmente relacionamos a un líder con el concepto de santidad, si no somos líderes exigimos perfección a quienes lo son, y si somos líderes exigimos de los demás la comprensión. Pero es mejor olvidarse de esos viejos conceptos, podríamos en su lugar comenzar a disfrutar el sabor del liderazgo que trae generosa sabiduría, múltiples aprendizajes y herramientas de vida que llevan a la paz y a una relación con Dios rica en experiencias. Un liderazgo llevado por Dios conduce a sitios jamás soñados, y un liderazgo llevado por caminos turbios conduce al exterminio del espíritu y el alma, a la mala salud y a la depresión. Si no somos líderes, nos visualizamos en meros espectadores y eso hace que tengamos un concepto de las cosas más bien frío y sin censura, es un lugar en las gradas donde aplaudimos o a abucheamos a los líderes, a los gobernantes, a los administradores, a los maestros, a los jefes, a los padres o hermanos mayores. Ser lidere es de miedo o de flojera, pensamos que un líder puede cometer errores garrafales, puede comprometer su imagen, se debe a la decencia, a la inteligencia y a la renovación, pero sobre todo se debe y se entrega a Dios… y todos esos factores provocan en los meros espectadores miedo y/o respeto, critica y/o alago, flojeras y/o dependencias. Pero si somos realistas, hay que reconocer que la causa de un líder es un objetivo bueno y digno de alcanzar, a donde va la persona o que lo llevo a ser líder es lo que determina ante Dios y su propia conciencia el verdadero rostro de su alma. Sin un certero análisis del llamado de Dios, podríamos llevar la palabra por caminos no planeados a razón del verdadero evangelio, ¿A dónde vas a llevar el llamado de Dios? Por el camino que has trazado y planeado, acaso no lo llevarías ni a la esquina, o tomaras el consejo del maestro, del real sacerdocio que está en Cristo Jesús. Pero no deseo abrumarte demasiado con lo anterior, este sermón está diseñado para enfocar el liderazgo en algo mucho más básico y fundamental que lo anterior. Veremos un ejemplo de liderazgo en la vida de Moisés, y cómo un error invisible para él, fue visible para otro líder que supo dar pie al futuro de la iglesia como hoy la conocemos.

Durante este sermón, me gustaría que visualizaras tu vida en dos lados…¿Cómo sería tu vida siendo líder de una iglesia? Reflexiónalo ampliamente. Todos los pensamientos que llegan a la mente describen claramente las intenciones de tu corazón, contéstate a ti mismo: ¿te ves huyendo de eso... o te ves planeando ideas…? ¿Acaso te ves aprendiendo urgente y vorazmente la sabiduría de Dios o te ves en las bancas de atrás de la iglesia? ¿Te ves con un micrófono, instrumento musical o biblia en las manos… o ves a los demás con esas cosas en las manos? He aquí una respuesta que trae luz, el llamado llegó o llegará indudablemente, ¿será atendido o desatendido? no lo sé… pero, lo importante por ahora es: 1.- que debes identificar cuál es el llamado y 2.- debes saber determinar el número aproximado de personas a las que dirigirás tu trabajo. Tú eres o serás llamado al liderazgo, y la cantidad de personas a tu cargo será lo que varíe con el tiempo o el lugar, algunos serán líderes exclusivos de su vida y de su familia o amigos (as), otros serán líderes de grupos pequeños, otros de grupos mayores. Algunos serán líderes de iglesias con ministerios especiales y otros de iglesias comunes. Lo más bello del asunto es que todos aquí serán líderes. El solo hecho de asistir a una iglesia es aceptarlo de alguna manera, y frecuentar con gusto las reuniones donde se estudia la palabra de Dios es más que eso, es encaminar tu llamado a lugares jamás soñados de la sabiduría, caminos constantes, la fresca y diaria renovación, la salud y estabilidad espiritual y los dones o capacidades del Espíritu de Dios.
Todo eso atrae el corazón de un líder en potencia.

El punto más destacable de un liderazgo para Cristo o su ministerio es determinar la causa, Cristo desea salvar al mundo del pecado, sus líderes tienen como objetivo llevar su palabra a los demás. Como fue el caso ejemplar de Moisés… si leemos todo el capítulo de Éxodo 18 encontraremos un ejemplo de liderazgo incomparable guiado por el plan de Dios. He aquí unos extractos de esos versos: “…Todo lo que Dios había hecho por Moisés y por su pueblo Israel, y la manera como el Señor había sacado a Israel de Egipto, llegó a oídos de Jetro, sacerdote de Madián y suegro de Moisés… Jetro fue al desierto para ver a Moisés, que estaba acampando junto a la montaña de Dios… Moisés salió al encuentro de su suegro, se inclinó delante de él y lo besó. Luego de intercambiar saludos y desearse lo mejor, entraron en la tienda de campaña. Allí Moisés le contó a su suegro todo lo que el Señor les había hecho al faraón y a los egipcios en favor de Israel, todas las dificultades con que se habían encontrado en el camino, y cómo el Señor los había salvado.” Éxodo 18: 1- 8

En este orden, la vida de un líder tiene antes un comienzo y luego un desarrollo y finalmente un deber, o dicho de otra forma, primero es rescatado de la muerte por pecado (es salvo), luego se aparta o separa para Dios tomando como crecimiento y nutrición las enseñanzas y guías del Espíritu Santo y el fortalecimiento del espíritu culmina con un propósito y un fin… que predique a Jesucristo llevando la semilla. Hagámonos a la idea de que esa labor no es solo de un líder, sino que es labor de todo creyente convertido a Cristo, tampoco es labor solo de algunos líderes. La idea de una iglesia donde el líder es un asalariado servidor eclesiástico que se para en frente y da de comer a sus feligreses que se concretan a dar dinero y reflexionar intrascendentemente en lo que se les predica, eso no es realista del todo, aunque ese estilo de vida puede arrojar algún tipo de valores, no construye hermanos(as) en la fe que tengan capacidades de liderazgo propio y menos de liderazgo social. No sabe cómo alimentarse, no sabe cómo resolver problemas, no sabe ni orar ni escudriñar la biblia, no sabe más que abrir la boca y demandar alimento, soluciones, oraciones y resultados... eso es solo un espectador en el mundo, oirás de ellos sola aplausos o abucheos.

De hecho, debemos acostumbrarnos a una idea más realista, los líderes de una iglesia debemos serlo todos, en este punto deseo diferenciar entre líder y administrador, si bien la iglesia no debe verse como una empresa, cada parte tiene su labor en ella y la naturaleza de su labor define su acción. Este es solo un tipo de liderazgo que resulta práctico. Si lo visualizáramos de manera gráfica, veríamos que es como un ruedo, los participantes son los toreros que se lanzan al ruedo, y vencen con destreza ejemplar al cornudo, los espectadores son los que prefieren mirar y no meten un pie al ruedo. El líder de una iglesia mira su corazón y se involucra de corazón con los demás, porque el Espíritu Santo le dicta esas acciones, un administrador se concentra aparte en las cosas prácticas para la organización de una iglesia física. Pero hay un lugar para todos en una iglesia, y dependerá de ti y de tu relación con Dios y con los demás definir ese estatus, sea que sepas o no tu lugar en la iglesia, al menos debes saber que si eres de Cristo, tu liderazgo existe desde en ti y para ti y desde en ti hacia fuera. Así es, sin tu percibirlo, mucha gente hace caso de tu ejemplo, pone atención en lo que dices o escribes, se fija de quien eres amigo y de quien no, determinan de ti un lugar en la iglesia, y pasan desapercibidas múltiples lecciones de vida que alimentan las decisiones de otros. Pero de nuevo lo digo, no deseo abrumarte con ese aspecto tampoco.

Muchos miembros de iglesias no se visualizan como líderes, dejan cargas a otros miembros de sus iglesias o dejan el trabajo evangelístico a personas que según ellos están preparadas para esa labor. ¡Imagínate si Moisés hubiera pensado igual! Y mira que no la tenía nada fácil, en cambio nosotros que gozamos hoy de plena comodidad, conocimiento a la mano, facilidad de transporte, accesibilidad de medios… nos atrevemos banalmente a rechazar liderazgos en Cristo, decimos que somos seguidores de Cristo, a veces de cerca a veces de lejos… pero jamás en pleno liderazgo. Cuando no nos visualizamos como líderes de nada, ni de nuestras vidas siquiera, sentimos un vacío, y lo llenamos con algo, lo que sea… el asunto es no sentirnos aburridos. Algunos somos muy capaces de substituir el liderazgo en Cristo por cosas del mundo, por gente que estimula y motiva mejor lo que deseamos tener o hacer. Moisés pudo seguir siendo un rey, y quedarse a disfrutar de sus riquezas, de su familia y de su país, sin embargo el es un caso perfecto de liderazgo, muy común al de Jesucristo… fue tomado por Dios en su plan que se ejecutó paso a paso (conocemos la historia: un hombre que había perdido su mismísimo origen, su nación, despojado de su reino, perdido y puesto en las peores de las circunstancias… toma como líder la voz de Dios y cumple sus mandatos, logra ejecutar el poder y voluntad de Dios de manera impresionante y sobrenatural, cumple como liberador del pueblo judío, y también es capaz de trasmitir la voz de Dios a su pueblo, dando sus mandamientos). Podemos comparar el caso con Jesús, y son muy similares…¿Podríamos comparar tu caso personal con el de ellos? Tu reino es tu vida, tu nació es el mundo, obedecer el llamado te colocará en cierta forma en una sitúan precaria o contra el mundo, eres tomado por Dios, sigues sus ordenanzas, y finalmente logras ejecutar su poder y voluntad.

Hay gente que es líder de su vida, es líder en su casa, es líder en su trabajo o escuela, es líder en la iglesia… también hay gente que carece de alguno de los anteriores. Donde no es líder se apoderará de un liderazgo, o si fracasa en algún aspecto de su vida, reclamará frustrado un espacio que alguien le arrebató. Y sigo abrumándote… mejor sigamos con el esquema positivo: Si el liderazgo que llevas actualmente, en tu vida, familia o iglesia no es motivo de alegría, esa es una señal, un aviso que te debe llevar a revalorar en lo que haces, aun mas en la iglesia, pues es una bendición ser seguidor y líder de Cristo, si en cambio crees que es una maldición, o que es algo de ponerse a pensar, pues algo está mal. Ubícalo de la siguiente manera: De parte de Dios tenemos salvación y una labor que hacemos por amor, voluntad y sentido común, su plan de salvación es motivo de gran alegría y gozo, la promesa es que seremos llevados a lugares eternos, de paz, amor pleno y ninguna necesidad. Tal magnitud de salvación es digna de un servicio integro, de reconocimiento y alabanza. En el caso de los judíos, Jetro, el suegro de Moisés daba muestras de alegría por la liberación del pueblo. “…Jetro se alegró de saber que el Señor había tratado bien a Israel y lo había rescatado del poder de los egipcios, y exclamó: «¡Alabado sea el Señor, que los salvó a ustedes del poder de los egipcios! ¡Alabado sea el que salvó a los israelitas del poder opresor del faraón! Ahora sé que el Señor es más grande que todos los dioses, por lo que hizo a quienes trataron a Israel con arrogancia. Dicho esto, Jetro le presentó a Dios un holocausto y otros sacrificios, y Aarón y todos los ancianos de Israel se sentaron a comer con el suegro de Moisés en presencia de Dios.” Éxodo 18: 9- 12

¿Qué sigue luego de la liberación y nueva vida? Sigue la toma de poderes… el liderazgo.En lo que leemos, luego de las hazañas logradas, Moisés tubo a su tutela miles de personas, el atendía sus problemas caso por caso personalmente, el pueblo esperaba y formaba línea, y Moisés daba su consejo. Ahora bien, la Biblia nos muestra un estilo de liderazgo que Moisés adoptó, pero al final del día era obvio que no terminaría con los asuntos y necesidades de la gente, así que día con día llegaban en línea a pedir, pedir y pedir… tal demanda estaba sobre estimada. “…Al día siguiente, Moisés ocupó su lugar como juez del pueblo, y los israelitas estuvieron de pie ante Moisés desde la mañana hasta la noche. Cuando su suegro vio cómo procedía Moisés con el pueblo, le dijo: —¡Pero qué es lo que haces con esta gente! ¿Cómo es que sólo tú te sientas, mientras todo este pueblo se queda de pie ante ti desde la mañana hasta la noche? —Es que el pueblo viene a verme para consultar a Dios —le contestó Moisés—. Cuando tienen algún problema, me lo traen a mí para que yo dicte sentencia entre las dos partes. Además, les doy a conocer las leyes y las enseñanzas de Dios.” Éxodo 18:13-16

Jetro sugiere a Moisés una nueva forma de liderar: —No está bien lo que estás haciendo —le respondió su suegro—, pues te cansas tú y se cansa la gente que te acompaña. La tarea es demasiado pesada para ti; no la puedes desempeñar tú solo. Oye bien el consejo que voy a darte, y que Dios te ayude. Tú debes representar al pueblo ante Dios y presentarle los problemas que ellos tienen. A ellos los debes instruir en las leyes y en las enseñanzas de Dios, y darles a conocer la conducta que deben llevar y las obligaciones que deben cumplir. Elige tú mismo entre el pueblo hombres capaces y temerosos de Dios, que amen la verdad y aborrezcan las ganancias mal habidas, y desígnalos jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas. Serán ellos los que funjan como jueces de tiempo completo, atendiendo los casos sencillos, y los casos difíciles te los traerán a ti. Eso te aligerará la carga, porque te ayudarán a llevarla. Si pones esto en práctica y Dios así te lo ordena, podrás aguantar; el pueblo, por su parte, se irá a casa satisfecho… Moisés atendió a la voz de su suegro y siguió sus sugerencias… Más tarde Moisés despidió a su suegro, quien volvió entonces a su país. Éxodo 18: 17-27

Este es un modelo de liderazgo incluso adoptado recientemente por grandes empresas con objetivos lucrativos, como iglesia podemos adoptar dicho patrón, solo que hay que observar con cautela algunos puntos importantes. Uno es que no somos una empresa y que no somos una iglesia que ambicione deseos comunes al mundo. Otro es la delegación, vemos que no cualquiera es nombrado, sino que debía elegir gente capaz y temerosa de Dios, que aman la verdad y aborrezcan la avaricia y por sobre todo lo anterior esta el hecho de que debían ser entrenados en la ley de Dios y sus enseñanzas, lo que nos lleva a nosotros como cristianos a comprender la figura de Cristo y la gracia de Dios, visto así no es tan difícil delegar, lo complicado es encontrar apoyo de personas que deseen aprender y trabajar. Dios hace el trabajo sencillo—: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente. Después añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades. Y cuando éstos han sido perdonados, ya no hace falta otro sacrificio por el pecado. Hebreos 10: 16-18 / ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? —"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente" Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: "Ama a tu prójimo como a ti mismo." De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas. Mateo 22:36-40
Dichos factores de entendimiento bíblico son los que dan pie a una capacidad de liderazgo. Si son buenas las intenciones de un líder, este se concentrará también en la obediencia. La ley de Dios es algo que se escribe en la mente, no es conocimiento general de los creyentes.

Ahora bien, al comienzo de este escrito les decía que todos somos llamados a ser líderes, y mi propuesta, (más corta que la de Jetro) es que consideres antes de todo ser líder de tu vida, es decir… si permites que el espíritu de Dios reine y guíe tu vida, aprenderás a tomar decisiones por ti mismo sin la ayuda constante de tus líderes, tú aprenderás muy pronto a tener dominio propio, amor y otras muchas cualidades y valores importantes para un cristiano, sea o no que llegues a ser un líder, al menos facilitaras mucho la obra de Dios al tomar tú el dominio de tus acciones, emociones y deseos. Con una vida correcta se es líder indirectamente de quienes te observan, con tu familia o tus más allegados, o tus conocidos o gente de la escuela o trabajo. Dentro de la iglesia el liderazgo va mas allá que el buen ejemplo, pero es consecuencia de lo anterior. Ahora bien el consejo de Jetro para Moisés fue delegar con instrucción, quien decide tomar un tipo de liderazgo dentro de la iglesia, debe saber que es importante respetar el pacto con Dios. No importa realmente si tienes a tu cargo a una persona o a una docena o a cientos o miles… si en tu corazón guardas los decretos de Dios, sabrás que es primordial. La sabiduría esta ligada con la palabra de Dios, solo basta leer los proverbios para confirmarlo.
El siguiente es un verso que compartí muchos días atrás de que terminara esta palabra sobre el liderazgo y el ejemplo de Moisés y su suegro Jetro, y descubro y confirmo con alegría el mensaje que Dios me envió, el cual resume en lo que sigue: - Fíjate bien, si haces tuya la palabra de Dios y atesoras sus mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios. Él reserva su ayuda para la gente íntegra y protege a los de conducta intachable. Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la equidad y todo buen camino; la sabiduría vendrá a tu corazón, y el conocimiento te endulzará la vida. La discreción te cuidará, la inteligencia te protegerá. Proverbios 2:1-11

Finalmente me quedo con una idea concreta, los seguidores y líderes de Cristo son personas honestas, llevadas por la guía directa de la sabiduría de Dios, con un grado de inteligencia suficiente para discernir cada paso con cautela, han entendido la equidad y la justicia no como el mundo la entiende, no por una necesidad… sino como Dios la decreta. Son personas contentas con su trabajo, son cristianos que se alegran en el camino, con fuerza, seguridad, valentía y determinan así mismos decisiones centradas en una visión mayor a la propia.

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

30 junio 2010

*Predicación 27.06.'10 ‘Enemigos inseparables’

Mateo 13: 24- 30 y 26-42 dice: Jesús les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero mientras todos dormían, llegó su enemigo y sembró mala hierba entre el trigo, y se fue. Cuando brotó el trigo y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. Los siervos fueron al dueño y le dijeron: "Señor, ¿no sembró usted semilla buena en su campo? Entonces, ¿de dónde salió la mala hierba?" "Esto es obra de un enemigo" , les respondió. Le preguntaron los siervos: "¿Quiere usted que vayamos a arrancarla?" "¡No! —les contestó—, no sea que, al arrancar la mala hierba, arranquen con ella el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha. Entonces les diré a los segadores: Recojan primero la mala hierba, y átenla en manojos para quemarla; después recojan el trigo y guárdenlo en mi granero." » Una vez que se despidió de la multitud, entró en la casa. Se le acercaron sus discípulos y le pidieron: —Explícanos la parábola de la mala hierba del campo. —El que sembró la buena semilla es el Hijo del hombre —les respondió Jesús—. El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La mala hierba son los hijos del maligno, y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. »Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, ocurrirá también al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar. Los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán en el reino de su Padre como el sol. El que tenga oídos, que oiga.
Esta puede ser una reseña del final del mundo, y de las intenciones del bien y las del mal por sobre la humanidad, es claro que ambas fuerzas tienen poderío sobre los destinos de las personas, y son clarísimas las consecuencias. Esta parábola nos hace distinguir la fatídica relación dual de la vida (lo que está dormido y lo que está alerta, lo que se hace de día y lo que ocurre en la noche, el blanco y el negro, lo bueno y lo malo, lo derecho y lo zurdo, el arriba y el abajo… el cielo y el infierno) y de la relación que guardan ambos destinos que crecen juntos. Esta relación es duradera, larga y tediosa, es llevada hasta los últimos tiempos. Algunos de nosotros podríamos sentirnos de un lado o del otro en esta corta gama de opciones, o haber elegido… sin embargo algunos guardan relaciones estrechas con la maldad y con la bondad al mismo tiempo. En su corazón crecen sentimientos buenos y malos, ellos no cosechan en abundancia porque matan la buena cosecha al intentar retirar la mala hierba. Muy pocos, han descubierto esta extraña relación de dualidad, ven esta complicidad y tienen una ventaja muy alta por sobre los que aun la ignoran. En este punto yo te preguntaría: ¿Qué quieres de la vida? Y si lo sabes… ¿Estás dispuesto a ir por ello?

Esta muy claro que debemos estar del lado del bien, y que ese lugar está en la luz de Dios, quien nos lleva a ese estado de búsqueda por la verdad, dándose a conocer o revelándose a nosotros por medio del Espíritu Santo. O sea es Dios mismo que nos guía hacia él por todos los medios perceptibles, que se sensibilizan o se agudizan cuando le aceptamos. Ya no es ese Dios ambiguo, lleno de contrariedades ilógicas literales, ya no es Dios una figura dominante demandando forzosamente nuestra atención. No... Tenemos y gozamos de una relación llevada por el Espíritu Santo y sostenida o justificada por su hijo Jesucristo… pero a fin de cuentas es una relación. Los seres humanos mantenemos otras relaciones también; sociales, laborales y familiares, pero tenemos otra relación también con nuestro enemigo natural, es el enemigo que heredamos también. Como nuevos hijos de Dios, nuestro Padre está en correlación casi infinita con un enemigo del pasado, Dios es el bien… y necesariamente a su lado está siempre el mal. Nosotros, por ser salvos del pecado y de la muerte no estamos exentos del mal.

1ª Pedro 5:8 y 2ª Corintios 4:4 dice: Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar /El dios de este mundo ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios.
Dios se libró del maligno siglos atrás, pero somos nosotros los que lo correlacionamos infinitamente con él. No podemos concebir un mundo donde todo está bien, todo es correcto, nada es insano… es una relación codependiente, aunque nos libráramos del mal, siempre estaríamos hablando de él, lo traemos a la mesa, lo llevamos a la cama antes de dormir, lo tenemos en todos los tamaños para poder llevarlo si hace falta. Nunca nos libramos de eso, porque lo necesitamos a la hora que deseamos portarnos mal.

Por supuesto un cristiano no se puede dar esos “lujos,” es un asco, hasta a Dios le dan asco los tibios (por decirles de alguna manera cordial,) que en realidad adulteran el plan de Dios… que están sentados junto a Dios y de la mano y por otro lado le rozan la pierna al diablo con el dedo pequeño. Y por supuesto que todos coqueteamos con el mal, con diversas formas que nos llevan a pecar, como las mentiras, habladurías, desprestigios, degradaciones, indiferencias, rencores, falta de compromisos, burlas, alegrias malsanas, fraudes, robos, corrupciones, idolatrías, enajenaciones... etcétera (solo por mencionar algunas.) Pero si no nos sentimos aludidos o acusados, decimos “- el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.”

En esta correlación (bien con mal), nos han hecho creer que el pecado sigue ahí, que la tentación jamás terminará, que el camino con Jesús será casi intransitable, que los dolores de cabeza no cesaran. Y al mismo tiempo nos dicen que somos libres, que no hay felicidad y paz más plena que la que da el Señor. De nuevo se asoma la tramposa dualidad… dos estados de ánimo que experimentamos a causa de la relación que conservamos con el maligno. Es peligroso porque podemos caer en un círculo de actitudes y repetir un patrón erróneo de conducta… por un lado tengo al Dios del bien y por el otro al Dios del mal. “- Ambos están a mi servicio si cumplo con ellos puntalmente mis obligaciones.”

Es un espejismo, ni Dios ni el mal trabajan así, ni para ti. Haz hecho cosas malas y lo sabes, haz tenido pensamientos traicioneros, (tu sabes lo que practicas) ya no te interesa superarlo, aprender y conocer más de Dios, escondes tu lado malo, lo enmascaras, lo justificas de manera astuta, pero esa imagen se puede caer con un solo comentario. Y el mal, que conduce las malas lenguas no se detendrá para usar a un tercero que te destapara dejándonos ver tu rostro real.

Todo esto suena muy fatídico, muy dramático… pero es el caso que nos pasa a todos, en distintos niveles morales y en diversas escalas normativas. Claro que el pecado es lo que es y el perdón también, solo que de manera codependiente y dual no cumplen con sus objetivos primordiales. El pecado no va de la mano del perdón, son solo dos pasos que se dan en determinado momento de la vida. Dios, por ejemplo, perdona al corazón arrepentido, y ese arrepentimiento se comprueba al soltar tu el pecado, al dejar esa co-dependencia. De otra forma, si regresamos al pecado del cual decimos estar arrepentidos, entonces solo le mostramos a Dios el amor que tenemos por la maldad. Es difícil este concepto si lo comparamos, por ejemplo con el pecado de la mentira, algunos de nosotros mentimos con diestra facilidad, otros mentimos ocultando actitudes privadas, algunos mienten “sanamente” para no crear daños ajenos a terceros a sí mismos. En cambio pocos han matado o robado, aunque según se, también se puede matar con un comentario o robar la paz de alguien con una broma, ¿Se puede amar a alguien sembrando la insatisfacción, el rencor, el olvido? ¿Se puede amar a Dios y sostener una relación aparte con el pecado? No, nuestra meta es ser buenos y mejores día con día, hasta llegar a la estatura del barón perfecto.

Jesús compara el reino de Dios como el de un campo, como la acción de sembrar y cosechar. En esta parábola… ¿Qué tipo de semilla eres? ¿A la hora de cosechar, de qué lado estarás…? o ¿Acaso no se te reconocerá de un lado, porque vives en ambos? ¿De qué lado crees o pretendes estar? Todas las personas que le damos asco a Dios generalmente estamos en ese tibio y mediocre estándar de vida “x” y decimos “- que estamos en un proceso de crecimiento,” estamos metidos en la iglesia, somos los que usualmente vivimos en dos mundos. Por otro lado está la mala hierba, los que no creen o practican el bien mediante las verdades bíblicas, o que se declaran ateos o que desertan de labores ministeriales, ellos han dado su postura abierta a lo que desean en la vida. Los declarados cristianos han decidido marchar bajo los estatutos de Dios, pero algunos guardan una relación con su mejor amigo (Jesucristo) y con su mejor enemigo (el diablo) son los que no están felices hoy.

Si no cosechamos o vemos a otros cosechar, nos sentimos con la obligación de hacer algo, nos podemos volver demandantes. Esa extraña sensación de insatisfacción ministerial, es un nerviosismo o cosquilleo intuitivo, “que nos obliga a hacer algo por los pecadores, debemos traerlos al camino del bien, de alguna forma debemos decirles lo retorcidos que se encuentran, lo poco que prosperaran si continúan del lado del mal.” Pero mucho ojo… Nuestro trabajo no es definir lo que es el pecado, nuestra labor es ser buenas personas, sin embargo le damos mucha importancia al pecado y al maligno, siendo que en los tiempos modernos podemos definir mucho mejor los parámetros del bien y los del mal. Pero fíjate bien, la gente que tiende a ser buena no suele tachar a la gente que tiende a hacer cosas malas. Solo la gente mala juzga gente mala. Esto para que los demás no presten atención a sus pecados, o a su falta de compromiso o a su poca actividad ministerial, su posición es estratégica, acusan para que se enfoque la atención en los pecados de otros. ¿Acaso crees que apuntando las fallas de los demás no se descubrirá la mala hierba en ti?

El compañero, enemigo y maligno es parte de nuestra vida cotidiana cuando no podemos concentrarnos en hacer el bien, porque nos pasamos pensando en lo malo que es el mundo y los pecadores que son los demás, “lo que los demás deberían hacer para que la iglesia sea exitosa.” El comportamiento de los demás no debería ser un tema que nos obsesione, no debe ser un tema de conversación ni estar a la vista. El pecador y sus pecados son asunto de su propio arrepentimiento solamente. Juntas las personas que buscan a Dios nos reunimos para invocar la presencia de Dios, aprender de su palabra y orar… cualquier otra meta para una iglesia es irrelevante o secundario. Dominar al enemigo, significa olvidarlo, no tomarlo ni en cuenta. Reconozcamos la razón de ser buenos…  leamos en Lucas 10:17.20 —Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. (le dijeron los discípulos) —Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo —respondió él—.Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño. Sin embargo, no se alegren de que puedan someter a los espíritus, sino alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo.

La bondad nace de la satisfacción de saberse uno en conformidad con Dios, (lo destaco y los subrayo) La bondad nace de la satisfacción de saberse uno en conformidad con Dios, la bondad no es el lustre del alma, ni mucho menos la practica pretenciosa de limpiar las almas de los demás. Ese no es nuestro trabajo ni debemos sentir placer al hacerlo. Las acciones de los demás las vemos como responsables o irresponsables. Nosotros que aparentemente vivimos con el bien de un lado y el mal del otro, traducimos las cosas a pecadores o no pecadores. A todo lo bueno le vemos lo malo, y a todo lo malo le vemos lo bueno… y esto es porque tenemos amistad con ambos recursos, (sacamos del bien lo peor, y del mal lo aun mas peor) Por eso, aunque Dios nos dio poder, dominio propio y muchas otras capacidades ministeriales, el se encarga de la guerra, jamás nos mandara a atracar a nadie, antes bien Dios nos da la conquista. Como una gran bendición, pero… ¿Qué hacemos con esas bendiciones, a donde las conducimos, como las canalizamos una vez que las tenemos? Si aun tenemos relaciones íntimas, escondías y truculentas con el mal, esas bendiciones son orilladas a un lugar non-grato.

Yo recomiendo que te separes del mal completamente. De otra forma siempre estarás asociando y maximizando y rodeando todas las cosas buenas que llegan a tu vida con el mal. en Mateo 12: 22 - 28 dice: Un día le llevaron un endemoniado que estaba ciego y mudo, y Jesús lo sanó, de modo que pudo ver y hablar. Toda la gente se quedó asombrada y decía: «¿No será éste el Hijo de David?» Pero al oírlo los fariseos, dijeron: «Éste no expulsa a los demonios sino por medio de Beelzebú, príncipe de los demonios.» Jesús conocía sus pensamientos, y les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y toda ciudad o familia dividida contra sí misma no se mantendrá en pie. Si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sí mismo. ¿Cómo puede, entonces, mantenerse en pie su reino? Ahora bien, si yo expulso a los demonios por medio de Beelzebú, ¿los seguidores de ustedes por medio de quién los expulsan? Por eso ellos mismos los juzgarán a ustedes. En cambio, si expulso a los demonios por medio del Espíritu de Dios, eso significa que el reino de Dios ha llegado a ustedes.

Es por eso que digo que el mal se ataca con el bien, nunca el mal podrá ser atacado con otra maldad. El único que puede pasar por encima de los malos es la ley, voluntad y juicio de Dios, no la nuestra. Si algún bien deseas para tu hermano, no hables mal de él, no trates de cambiarlo ni de juzgarlo, eso no te corresponde… Antes bien pide a Dios conforme a su perfecta voluntad por su actitud. Si no amas a tu hermano, tu actitud para con el se reflejará en tu forma de proceder. Y esa es la mala hierba que crece de noche, cuando duerme tu conciencia. Salmos 37:1-4 dice: No te irrites a causa de los impíos ni envidies a los que cometen injusticias; porque pronto se marchitan, como la hierba; pronto se secan, como el verdor del pasto. Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y manténte fiel. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.

Estas en el reino de Dios, comienza a visualizarte como una simple semilla, que crece indudablemente, y que a tu lado crece a la par de ti una rama experta y trepadora. No te corresponde retirarla, ni cambiarla, ni moldearla, ni alimentarla, ni canalizarla. El reino de Dios se compara con algo mayor a tu deseo de cambiar el mundo, esta relación que tiene el ser humano con Dios, con el arado y con el enemigo está siendo trabajada hoy mismo, son los últimos tiempos…y creo que la mala hierba está siendo retirada actualmente. ¿Cuál es tu papel en esta cosecha? La semilla eres tú, no eres el terreno, ni eres el sembrador, no eres el que cosecha ni eres el maligno… tu eres una semilla sembrada que será cosechada… si sabes tu destino, y estas seguro de el… entonces… ¿puedes gozarte al respecto? O ¿Insistes en tomar el papel que no te corresponde?

La buena semilla, los hijos(as) de Dios, las personas que practican la bondad, suelen continuar hacia delante hasta formar el trigo, fruto de un crecimiento. En cambio el malo se estanca. Se supone que un cristiano es bueno, pero muchas veces también se estanca, después de vivir y superarse del pecado y ser perdonado, piensa que una vez resuelto su estatus espiritual a llegado al final de la cosecha, a la orilla del terreno, si mira bien verá que solo ha terminado un surco. “Aun hay trabajo por hacer” y todo cristiano debería sentir animo y no desánimo al oír lo que acabas de leer, ¿Sientes tu continuas ganas de continuar? O estas ciclado en algo…
Muchos se quedan en ese exitoso punto, parados con orgullo a la orilla del terreno, pero eso no es bueno, ya que solo han terminado un aspecto de sus vidas, y dicen: “- ya estoy en Cristo, ya la libré”, y adoptan una contra… obviamente estará en contra del mal, pero también se ponen en contra de los que son malvados (inocentes o no, conscientes o no.) ¿En contra de quien estás tu... en contra de ti mismo, en contra de su hermano, en contra de Dios o en contra del enemigo? Ya sea baja autoestima, desamor o pecado, lo mejor es la claridad y tomar un lado solamente. Todos nosotros a la vez que somos parte de una cosecha que crece con el bien y el mal, a su vez somos una tierra y una cosecha y un fruto. Si no sabes responder a la pregunta… mira tu persona, la siembra, mira tu tierra, tu arado, mira el camino que estás dejando, se ha marcado. Algunos van dejando un camino delgado, su terreno es plano (solo pasa el sonido hueco de la indiferencia.) Algunos van dejando caminos rectos, profundos, pronunciados y firmes. Otros dejan caminos irregulares, pareciera que fueron rayados con crayolas por niños de kínder. Todas esas huellas son la imagen de tus acciones, visibles o no para ti… serán importantes en algún momento de la vida, lo serán aun mas a la hora de que el segador recoja la siembra. ¿Te distinguirán los segaderos como el trigo… o verán sobre ti una mala hierba?
Para ayudarte a responder esta pegunta, responde a lo siguiente: ¿Que estás haciendo y a cuantas personas estas afectado con tus acciones diarias o con tu indiferencia?¿Qué relación guardas con Dios, acaso es menor que la relación que tienes con el enemigo?

Jesús trae libertad… o sea la no-correlación o co-dependencia ni con el pecado ni con el enemigo. No lo necesitamos para nada, es imposible atacar mal con mal. Es el momento de tomar esa libertad y comenzar a vivirla. Ya no es momento de experimentar en terrenos insospechados ni en caminos corruptos. Ya no podemos seguir experimentado en lugares negativos y opuestos a Dios, porque hemos y fuimos declarados sus hijos, y estos van por sus caminos usando recursos de justicia y paz, amor y fe, sabiduría y discernimiento.

Finalmente, lee 1ª Juan 3:19-20 En esto sabremos que somos de la verdad, y nos sentiremos seguros delante de él: que aunque nuestro corazón nos condene, Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo. No dudes más y confía en Dios, deja de buscar los recursos del mal para resolver cosas del bien, confía un poco más en ti mismo, debes saber que eres de la verdad, de las semillas que dan trigo, que cada acción que realizas la estás llevando a cabo en el reino de Dios, y si aun así, tu corazón mismo te hace dudar de lo anterior, debes saber que Dios vera por ti siempre, ese es el poder de Dios por sobre el maligno, y ese es el dominio propio en acción.

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional)

10 junio 2010

*Predicación 23.05.'10 ‘La fe es un milagro.’

Cuando era muy joven no sabia explicar lo que es la fe, solo me remetía a dar una popular definición que se describe en la biblia. Mi intuición me dictaba que YO debería tener fe en Dios… pero jamás me pregunte si Dios tendría fe en mi. Es curioso como nuestra posición es siempre de mi hacia a fuera, nunca es de Dios hacia mi. ¿Que tiene Dios para mi? ¿Cómo suplirá Dios mis necesidades? Pero pregúntate también… ¿Qué puedo ofrecerle a Dios? ¿Cómo colaborare en los asunto de Dios? ¿Deseo y estoy preparado para la buena obra?Un amigo un día me decepcionó tanto que perdí la fe en el, sus actos posteriores continuaron dictando que no sería más para mí una persona de fiar, en contraste otra nueva amistad nacía en mi vida, esta persona con su actos me hacía ver que era de fiar. Finalmente entendí que la fe no se puede explicar con llanas palabras, sino que se hace con hechos. La fe va obligadamente de la mano con las obras o hechos de las personas, la fe es para el humano el pensamiento o lenguaje de sus actitudes, y las obras son para el humano la forma física que demuestra lo anterior, al menos en hechos.

Esta “actividad” de practicar la fe es una poderosa forma que tienen los creyentes de lograr cosas que jamás imaginaron. Es decir, la fe es un asunto de la acción.
Los que no practican la fe, no me van a entender, ellos son los que dudan, desconocen la clave o el secreto que logra hacer de la palabra un hecho trascendental. Son comunes las rabietas, las quejas, los nervios, la desesperación, la decepción y la desilusión. En cambio, en los que tienen fe son comunes las alegrías, el aprendizaje, los retos, la esperanza, la confianza, la dependencia, el milagro.Como en todas las religiones, la fe tiene en su haber feligreses, TODOS sin excepción alguna levantan la mano cuando se les pregunta si son personas de fe, todos creen en Jesucristo, pero solo algunos lo pueden comprobar con hechos. Es sencillo dar testimonio y presumir de capacidades ministeriales, pero lo verdaderamente autentico es que los demás den fe de lo que sus lenguas declaran. Porque su testimonio es carta ilustre de su fe. Dios ha puesto su fe en muchos seres humanos, porque todos tienen la capacidad de llevar a cabo grandes milagros por medio de la fe.

La fe en Dios logra a su vez múltiples milagros diarios. Yo no hablo de la sanidad, de la seguridad, de la estabilidad económica, aquí me refiero más a los milagros imperceptibles por los faltos de fe, los cuales al menos deben ser notorios para los que si practican la fe.

Quien tiene fe en Dios sabe mirar escalón tras escalón un avance impresionante de actitudes. Es decir, que la fe en Dios acrecienta y perfecciona a las personas que saben creer en su Dios como él lo establece. Practican la fe porque en cada paso que dan, Dios se ha manifestado y no le son indiferentes sus lecciones.

El milagro de la fe está en cada historia bíblica, sino lo has notado leamos en Hebreos 11:1-12. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar.


Y si le seguimos leyendo veríamos milagros en Moisés, la fe de sus padres, de él mismo y de su continuo trabajo, o bien veríamos la fe de Sansón, David, José, etc. Todos esos ejemplos son de personas no tan diferentes a nosotros, si el comparativo lo hacemos con la escala que mide la fe. Ellos eran humanos también, ¿Tuvieron su chance de dudar, de cambiar de opinión, de renegar, de quejarse, de buscar una confirmación?

Si fue el caso, de todos modos tuvieron su oportunidad y luego de eso continuaron con lo que seguía… No se quedaron varados ni perdidos desperdiciando sus vidas en años y años en dudas, quejas o descontentos. No, sino que su fe logro el milagro de hacer o realizar el plan de Dios y que quedo plasmado en la historia para provecho de muchos, incluidos nosotros que hoy tomamos sus ejemplos para nuestro propio crecimiento de fe.

¿Qué hay después de tener fe? Si fue una fe auténticamente de Dios, por lógica lo que sigue es un milagro, el primero es un CAMBIO en la personalidad del creyente. Cambio de actitud en la forma de amar y reaccionar ante el mundo y sus habitantes. EL CAMBIO ES POSITIVO.

¿Qué viene después de la fe y el cambio de vida? Más milagros. Siguen las buenas obras, que son un constante, no son una moda pasajera o son “obras buenas” que se dan de vez en cuando. No, son diarias.

Al final de la ecuación están los resultados; ‘tú mismo califícate’ Analiza desde el día que comenzaste a creer que Dios existía y que estaba llamando a tu corazón.
- Un día ya no dudas que Dios existe. - Lo aceptaste, según las creencias de quienes te acercaron a los pies de Cristo.
- Comenzaste a ver cambios en ti
- Comenzaste a ver a los demás con otros ojos
- Notaste un interés irresistible por ayudar a los demás
- De repente te viste envuelto en múltiples actividades religiosas
(Hasta aquí todo marcha muy bien)
- Pero ya era mucho, te viste en la necesidad de retroceder solo un poco
- Lo primordial en tu vida cambia cada año, o cada mes…
- Ya no es necesario tu afán por la iglesia
- Ya no soportabas a algunos de tus compañero, y como tu trabajo es voluntario.
- Buscas y encontraste de nuevo una forma o duda que te hace cuestionar de nuevo a Dios o a su iglesia o a sus ministros.
- Ya planeas en dejar tu ministerio, tiene que haber una forma de salir sin ser señalado como un traidor, pecador. Funciona mas ser la parte dañada.
- No hayas como salirte, ya optas por simplemente tomar la mejor de las escusas.
- Estás fuera, pero contrario a tu pensamiento, te sientes libre otra vez.
- Haz encontrado otra forma de creer en Dios que no le quita nada a tu estilo de vida.
- Eres capaz, incluso de creer en un Dios que está de acuerdo en todo con tu estilo de vida ideal.
- Llegan nuevos Dioses, nuevas filosofías o pensamientos que también se adaptan a ti.
- Un día descubres que ya eres indestructible, ya eres como Dios.

Algo paso en esta ecuación, creo que todos los hombres y mujeres de fe han pasado por algunas de estas etapas. Algunos están pasando por alguna de ellas. Es muy inteligente y astuto saber distinguir esas etapas de la vida, pero es más conveniente y sabio corregirlas. Porque la fe no lleva a esos caminos. La fe nos conduce a Dios.
- Encuentra tu camino mirando los actos de tus palabras, mirando el hecho de tus proyectos, ve el resultado de tus sueños y metas… ¿Ves algo bueno, algo excelente o algo inmejorable? Si en todo eso no vez la mano de Dios a tu lado… regresa cuanto antes.

La fe sin obras es hueca” es a veces ese triste resultado en la ecuación. Leemos Santiago 2:14-24 Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? Supongamos que un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse y carecen del alimento diario, y uno de ustedes les dice: «Que les vaya bien; abríguense y coman hasta saciarse», pero no les da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso? Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta. Sin embargo, alguien dirá: «Tú tienes fe, y yo tengo obras.» Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras. ¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan. ¡Qué tonto eres! ¿Quieres convencerte de que la fe sin obras es estéril? ¿No fue declarado justo nuestro padre Abraham por lo que hizo cuando ofreció sobre el altar a su hijo Isaac? Ya lo ves: Su fe y sus obras actuaban conjuntamente, y su fe llegó a la perfección por las obras que hizo. Así se cumplió la Escritura que dice: «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia», y fue llamado amigo de Dios. Como pueden ver, a una persona se le declara justa por las obras, y no sólo por la fe


Como buen matemático, la comprobación de un problema arroja un resultado REAL e innegable. Mi fe es hueca…porque mis hechos dictan una actitud opuesta a lo que digo creer o predicar. Siempre he dicho que un resultado por extraño que este sea no necesariamente es malo de saber. El saber lleva a la luz de la verdad una realidad plausible y lista y puesta en bandeja de plata para poder arreglarla, tratarla o mejor aun curarla.

Como cada domingo, se que la palabra de Dios llega, entra por los oídos y se deposita en las mente… pero yo pido que no busques en Dios ni en su palabra un mero alivio, como se que sentirás ahora…busca una CURA definitiva de tus males o errores.

Si tu fe es hueca, porque tus hechos son innegablemente opuestos a lo que clamas creer…pues cúrate y pídele a Dios ser ese remedio definitivo para tu actitud. Si tu fe no ha sido hueca porque lo que haces predica perfectamente lo que dices creer… Entonces no te quejes, ni dudes, ni reniegues. Una docena de milagros deben estar ocurriendo en tu vida que testifican innegablemente sobre la magnitud de la fe que has sabidos cosechar cada día a cada paso y en cada escalón.


(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

19 mayo 2010

*Predicación 31.04.'10 ‘La Intención del Corazón.’

Si les dijera que la intención de un ser humano promedio es por naturaleza egoísta y que el ser humano tiende a amarse así mismo conforme a los deseos carnales que el mundo ofrece, y que se defiende a capa y espada de otros humanos promedio que desean las mismas cosas y las mismas personas… eso sonaría un poco dramático, sin embargo ese comportamiento humano y egoísta y que aceptamos como “normal” o “natural” proviene de un espíritu poderoso que dominan espíritus malos que navegan y se encuentran en el aire… (!) Hummm, Eso suena más que dramático, pero es una idea que leí en Efesios 2:2-3 La intención del corazón humano llevado por los deseos que el mundo ofrece están altamente ligados con el egoísmo, y si a eso le agregamos una posición humana bajo las normas de la moda, la juventud, la riqueza y un codicioso estándar social en particular… la mezcla resulta aun mas que egoísta, resulta banal y altamente susceptible a pecar.
La mayoría de esas personas de actitud egoísta y banal están o se han alejado de una iglesia, de un misterio, trabajo o servicio religioso, porque la iglesia representa exactamente lo opuesto a una vida social, común, corriente y llena de deseos febriles. Si el enemigo natural del ser humano es ese espíritu maligno que menciona Efesios, entonces el enemigo natural de una persona entregada a Cristo es el mundo y sus atracciones. Ese tipo de enemistades suelen confundirse con diferencias de opinión y creencias entre personas, que luego son guerras comunes y personales entre humanos, las diferencias de opiniones y de intenciones suelen ser chocantes para quienes alegan ser auntenticos servidores de Dios. Qué difícil es hacerse a la idea de que la pelea no es contra los humanos, sino contra espíritus que se encuentran en el aire, como dice Efesios. Para quienes atienden y practican las enseñanzas bíblicas con justicia, amor y verdad se les abre un mundo de posibilidades muy distinto al que el mundo ofrece, una atracción incontrolable por las cosas y el servicio de Dios solo la entienden los verdaderos hijos de Dios. Este escrito está basado en este punto, y es que los files valientes y verdaderos hijos de Dios rara vez reniegan del ministerio al cual fueron llamados. Por eso antes que nada, deseaba quitar de la pantalla a los que no están del lado de Cristo, porque ellos ya están en el lugar que decidieron estar. Yo predico por quienes estan aun en pie de guerra, o a quienes no se deciden. Por ellos que aun escuchan el llamado, su espíritu les reclama su deber. ¡Atiende hoy a mi llamado…! Y para quienes ya aceptaron el llamado, pero no se animan a comenzar la marcha.

Para saber el estado de una congregación, no hay como una encuesta, recientemente aplique una para la iglesia en la que me congrego, los resultados estadísticos dejaron ver una realidad más cercana comparada con una vaga idea que se puede especular sobre el comportamiento general de una congregación. Los obreros de este ministerio llamado iglesia funcionan sobre cargas y responsabilidades encausadas según su idea personal, pero conocer una idea más general (como la encuesta) no se puede ignorar con facilidad. Tampoco se puede dejar de pensar en la diversidad de caracteres entre los trabajadores de Cristo.

Los obreros(as) de Cristo son pocos y muy variados, algunos son determinantes pero torpes, otros son lentos pero seguros, están los que piensan en los demás antes que en ellos mismos, están los que no se mueven para trabajar sin antes ver lo que hay para ellos. En una iglesia no falta el sabelotodo, o el rebelde, el que no hace nada, el que lo quiere hacer todo, el que nunca habla y el que no se calla, el que molesta, el hipócrita, el que es un caramelo, el amargado o el que nomas es guapo… Nunca falta el loco, nunca falta el que nos visita. Nunca está el que promete, el que se compromete, siempre falta el que levantó la mano y el que propuso los cambios… En fin, que los obreros son pocos y muy diversos… eso si… todos están o pasaran por la iglesia, alguno para probar, otros para resolver sus vidas. Unos pasan por aquí de manera fugaz dejando un chicle pegado bajo la silla y un manojo de ministerios bocetados o inconclusos, otros pasaron y dejaron una huella que marcó un ministerio… una marca tan hueca como la huella misma. Algunas marcas que dejan son dolorosas y otras son generosas.

En un extremo de la iglesia están los indiferentes al ministerio que hacen caso omiso a la palabra de Dios, están los típicos que solo desean ser alimentados y sentirse justificados por Dios, pero no desean nada más que eso, están los que sienten que vinieron a resolverle los problemas a una iglesia que ya clamaba por un ministro ideal, o los que sienten que llegaron para mover el dedo.
En el otro extremo están los que desean lograr una diferencia en este mundo. Estos últimos comprenden que han venido a este mundo con un propósito mayor al de solo vivir la vida loca. No sienten que han venido a este mundo a ser servidos, sino a servir. Ellos estuvieron en algún momento en el primer extremo, y siguen luchando por llegar a un extremo de plena quietud y paz.

Cualquiera que sea el caso, son pocos los obreros con características idóneas para el cuerpo de Cristo, si embargo en el crecimiento espiritual los que logra añadir múltiples cualidades en un obrero, ellos y ellas son primordiales y necesarias para un ministerio eclesiástico, pues lo que trabajan con sus manos es el evangelio de Cristo. La iglesia no está buscando necesariamente personas talentosas, sino con otras cualidades importantes:

- la buena voluntad. (Facultad de decidir hacer por los asuntos de Dios)
- Busca personas que desean trabajar (Fuerza que define las labores humanas de un Cristiano).
- Alguien que desee participar.(Con presencia activa y efectiva en los asuntos de Dios)
- Alguien me comprenda que primero estoy para servir y no para ser servido.(Con entendimiento)
- La iglesia busca ministros que se enamoren del ministerio. (Con pasión y firmeza)

Al ser la iglesia una fuerza voluntaria no puede demandar participación, solo bajo expresa disponibilidad. De dicha circunstancia derivan un sin número de complicaciones.La mayoría de nosotros solo trabajaríamos bajo condiciones idóneas o ideales, no para el ministerio en sí, sino para lo que nos resulte más conveniente a nosotros. De ahí la expresión: “en que puesto te acomodaste.” Para un cristiano debería decir: “En qué lugar me está acomodando Dios.” A veces no tomamos en cuenta que venimos a trabajar, y que ese trabajo debe ser una constante en gozo, paciencia y amor. En cambio tenemos para el ministerio una contante de quejas, rencillas, dolores de cabeza, y la más pura indiferencia. Por ello es indispensable invocar a Dios para solicitarle talentos extras, los dones del espíritu santo que capacitan a un trabajador meramente voluntario.

Todos hemos aprendido a base de error y acierto, aprendemos a lo bruto o lo tonto… lo más correcto es aprender según la palabra, e impulsados según la intención de nuestro corazón.Esta iglesia, por ejemplo, lleva casi diez años en pie y se sostiene porque no ha faltado a los principios básicos que se sustentan en la palabra de Dios. Han fallado sus ministros, pero también han acertado en muchas más cosas. Solo pueden dar testimonio de ello los que han permanecido dicho tiempo. No por el tiempo, sino porque al final de toda acción se encuentra la vasija con oro… o sea la intención del corazón. Muchos de ellos han destruido sus intenciones personales de pertenecer a una iglesia, la discernieron y la destruyeron… porque mayor es la intención que tiene Dios para este ministerio. Otros no fueron capaces de destruir sus intenciones personales y reemplazarla por la intensión suprema, otros factores les resultaron más atractivos.

¿Cuál es la intención de tu corazón? ¿Por qué estás asistiendo a una iglesia o participando en algún servicio ministerial? Ya sé que me vas a decir… no te molestes ni en reflexionarlo.Aunque no lo sepas o no tengas conciencia del porque… la verdadera intención de tu corazón se reflejara después, justo en el momento del resultado final de tu trabajo, la intención aflora cuando recibes una crítica o un alago…. cuando llega el comentario sobre tu trabajo, cuando te llega el premio y el reconocimiento a tu trabajo, cuando te dicen… - “ok… que sigue..”, y respondes: “- ¿Qué… quieren más trabajo… ? ¿Quieren que sea puntual, que cumpla con lo que propuse, que termine lo que comencé? ¿Quieren que no falte, que me comporte? ¿Quieren que me calle? etc… La solo pegunta ofende al ministerio de Cristo, la respuesta pisotea el evangelio, y el resultado aplasta tu reputación. No deberíamos hacer estas peguntas ni formular estas respuestas, debería avergonzarnos, la sola idea de que el ministerio de Cristo nos trae conflictos es insatisfactoria, pero no venimos a este mundo a sentirnos realizados, si un gozo pudiera sentir con un servicio es ver como un pecador se arrepiente. En cambio vemos más seguido como un cristiano se arrepiente de haber creído, anhelando estar en el mundo, junto a sus amigos.

¿Te ofende que te digan que tu trabajo no es perfecto… que tu labor ministerial es poco atractiva? / ¿Te enfada que te digan que no cumples con lo programado antes, que te olvidas, que no consideras? / ¿Te entristece darte cuenta que tus consejos no llegan a las mentes, no ves los frutos de tu trabajo? / ¿Te decepcionas de tus hermanos, de tus líderes, de tu iglesia? ¿te mueres por tomar un descanso de las cosas de Dios?
Si tus respuestas son “si…” en esa emoción está contenida la intención de tu trabajo o ministerio o asistencia. Para algunos es fácil responder a esa pregunta, mas no a esa intención. Algunos que dicen “si” simplemente se retiran de su ministerio, pretenden trabajar en otro, pero pasara lo mismo, se repetirá esa cadena, o ese círculo… Ese problema no se resolverá sino hasta que vislumbren su verdadera intención. Algunos nos quedamos a trabajar donde Dios nos ha colocado, y claro… llegan las criticas, los comentarios, los consejos, los regaños, las pruebas, los desafíos, las decepciones y las emociones… y las tomamos como lo que son, las digerimos según su forma y según de quien nos las dicen… y listo. Seguimos adelante con la encomienda, una intención apegada a la voluntad de Dios ara mi en este mundo, una intención de corazón puede mucho más que la indignación y la zozobra. Puede más y representa mucho más el ministerio de Cristo que mil dardos del enemigo. Estoy protegido de claudicar del ministerio, me protege saber que mi intención es la misma que la de Jesucristo.
Por tal motivo, saber mirar y distinguir las intenciones es crucial para el éxito de un ministerio.

Ese éxito es para Dios. Otro error común entre obreros es pretender robarle a Dios la gloria, o robarle a otros hermanos el gozo de efectuar un ministerio, también es común la valoración y desvalorización de otros ministerios. Cualquiera que sea tu ministerio o ministerios, ya sea que sean visibles o no, antepón ante todo y todos las intenciones de tu corazón. Si son buenas, Dios estará ahí en todo momento… antes, durante y después de todo trabajo.

Si aun estas a la expectativa de comenzar a participar en algún ministerio de Cristo, considera lo siguiente… antes de siquiera comenzar.- ¿Cuál es tu intención de trabajar en el ministerio de Cristo?- No pregunto si estás dispuesto o entregado… sino ¿Estás convencido de trabajar?- ¿Lo harías porque la iglesia tiene necesidad y te lo pide o porque lo deseas de corazón?- Un ministerio es una carta abierta a lo que Dios apunte en ella ¿Estás abierto a recibir, guía, consejo, critica y balance… o solo te mueven las ganas de participar?- ¿Entienden, tu corazón y mente, que tus talentos serán moldeados, afinados y corregidos para hacer buenas obras? Eso demanda de obediencia, buen testimonio y alta caridad.

¿Ya le estas sacando? Mira, muchas personas que se emocionaron, decidieron un día tomar uno o varios ministerios, luego fueron sometidos a prueba por el Espíritu Santo, retumbaron en sus conciencias tres voces, una la del “yo” interno, otra… la voz del “mundo” y sus deseos, y otra… la voz del “Espíritu Santo” también… una intención fuerte finalmente descarto a las otras. Y el resultado de ello es visible ahora para todos.

Nosotros no somos capaces por si solos de tomar un ministerio solo porque sería muy bonito o conveniente para nuestras vidas espirituales, o porque es conveniente para la iglesia, esas no son razones de peso. El evangelio de Jesucristo es algo que se mantiene con gran respeto, los ministerios de Cristo son de tomarse en serio y con cautela. Las interrupciones, las faltas, las críticas destructivas… todo lo que afecte un buen desempeño es de tomarse a consideración y corregir en pro de un ministerio de Cristo.
Como nosotros no somos capaces por si solos, recibimos la ayuda del Dios a quien servimos precisamente. “…Soy poderoso para hacer en ti mucho más de lo que tú te imaginas...” Efesios 3:20Todo está en que lo permitas…Considera en tus intenciones para con esta iglesia y en tus ministerios lo siguiente:
- Todo cuanto hagas hazlo por amor a Dios y a tu prójimo: Jesús le respondió: El primer mandamiento y el más importante es el que dice así: "Ama a tu Dios con todo tu corazón; es decir, con todo lo que piensas y con todo lo que eres". Y el segundo mandamiento en importancia es parecido a ese, y dice así: "Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo". Toda la enseñanza de la Biblia se basa en estos dos mandamientos. Mateo 22:36-40
- Todo cuanto hagas hazlo pensando en que los demás pueden llegar al conocimiento pleno de quien es Dios: "Dios me ha dado todo el poder para que gobierne en todo el universo. Ustedes vayan y hagan más discípulos míos en todos los países de la tierra. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he enseñado. Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo". Mateo 28:18-20

¿Cuales son los ministerios de una iglesia?
Algunos ministerios funcionan dentro de la iglesia otros fuera…En este caso los ministerios que actúan en función de la iglesia como organización se manifiestan según el don que el Espíritu Santo regala:
- De un cristiano común se espera que se interese, que ayude, que sea dadivoso, que anime a los demás, que sea servicial, que tenga amor y compasión por los demás y que testifique con su vida.
- De un cristiano a otro, varían los siguientes dones que encontramos en Romanos 12: 6-8 / 1 Corintios 12: 8-11 Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe; si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe; si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría. / A unos Dios les da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otros, por el mismo Espíritu, palabra de conocimiento; a otros, fe por medio del mismo Espíritu; a otros, y por ese mismo Espíritu, dones para sanar enfermos; a otros, poderes milagrosos; a otros, profecía; a otros, el discernir espíritus; a otros, el hablar en diversas lenguas; y a otros, el interpretar lenguas. Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina. Profecía, servicio, enseñanza, ánimo, dádiva, liderazgo, consuelo, sabiduría, fe, sanidad, milagros, discernimiento, lenguas e interpretación de lenguas.
- De un cristiano a otro en liderazgo, varían los siguientes dones que leemos de Efesios 4:11 y12 Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. Profecía, evangelismo, pastoreado y enseñanza, Todos estos dones están al servicio o ministerio de Cristo aquí en el mundo, son tanto para el cuerpo de Cristo (la iglesia) así como para el evangelismo, del cual todos estamos llamados a realizar, de distintas formas y usando cada quien según el don que el espíritu santo le ha dado.Si ya tienes un ministerio el cual mantienes con devoción y alegría, considera las intenciones de tu labor. Si no tienes ningún ministerio aun, considera los dones que el Espíritu Santo te está ofreciendo, no todos van en función con el talento naturales o habilidades comunes. Igualmente considera el sitio y el motivo al cual fuiste llamado por el Espíritu Santo, en ocasiones desearíamos tener ministerios de los cuales no estamos destinados a realizar.No creas que los profetas, maestros o evangelistas son buenos en eso solo por causa de su conocimiento, sino que es labor del Espíritu Santo que trabajo sobre sus intenciones. Igualmente con cualquier servicio… será bueno si el Espíritu Santo guía sus caminos.

Un corazón dispuesto y sometido a una intención espiritual dan frutos casi de inmediato, si tienes ya varios años en esta iglesia, la madurez debe ser una característica visible en ti. Si eres de los que aun los líderes tienen que preocuparse por tu comportamiento… considera las intenciones de tu corazón, porque puede ser que estén chocando con la intención de esta iglesia.Un día Dios te quitara la razón de tu interés, removerá tu intención primaria y le dará a tu vida una nueva intención, más alta, más trascendental y más vivida de lo que jamás imaginaste.Una ventaja de servir bajo las intenciones de Dios es que todo… TODO nos ayuda para bien.DTB.

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

15 abril 2010

*Predicación 28.03.'10 ‘No solo de pan vivimos’

Leemos: Mateo 4: 1-11 o Lucas 4: 1-13 Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a tentación. Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. El tentador se le acercó y le propuso: —Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan. Jesús le respondió: —Escrito está: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa e hizo que se pusiera de pie sobre la parte más alta del templo, y le dijo: —Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo. Porque escrito está: "Ordenará que sus ángeles te sostengan en sus manos, para que no tropieces con piedra alguna."—También está escrito: "No pongas a prueba al Señor tu Dios"—le contestó Jesús. De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor. —Todo esto te daré si te postras y me adoras. —¡Vete, Satanás! —le dijo Jesús—. Porque escrito está: "Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él."Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles acudieron a servirle. (NVI)
Cuando Satanás puso a la vista de Jesús todos los reinos del mundo, ofreciéndoselos… Jesús no los acepto… Nosotros, que somos más dados a caer en tentaciones, si nos hubieran ofrecido algo que tanto deseamos, tal vez habríamos caído sin dudarlo. Pero Jesús no aceptó, en medio del hambre física no se rindió ni se inclinó al mundo, por atractivo que eso pareciera. Yo quiero pensar que al ver Jesús tantas naciones, no pudo evitar ver a sus habitantes… ¿Vio acaso Jesús el hambre y el grito de tantos espíritus humanos, pidiendo ayuda? La verdad es que Jesús estaba fortalecido por su alimento espiritual.

El ser humano se muere poco a poco de hambre, eso sería una noticia común en los tabloides, 820 millones de seres humanos sufren de hambre, de una población aproximada de 6,000 Millones de humanos en la tierra… de esa cantidad, se estima que 2,000 millones son de creencias cristianas, de esos… solo 600 millones son cristianos participantes. De esos 600 millones podríamos reducir otro porcentaje indefinido si pudiéramos identificar a los cristianos verdaderos… Pero de poco serviría. La pobreza extrema y el hambre en el mundo están bien identificadas y ubicadas ya, se sabe muy bien donde están y en qué países, se saben incluso las soluciones más practicas que resolverían dichos problemas, pero… el hambre sigue y crece a 23 millones por año.

Todo esto en un mundo donde los derechos humanos se afinan, donde el progreso esta en el clímax, donde la comodidad y la salud jamás fueron más adecuadas… aun así los seres humanos exigimos mas, porque sentimos miedos, sentimos inseguridades, sentimos que nos faltan cosas, que no somos plenamente felices. La sociedad actual sufre de males comunes, como el estrés, hoy en día tenemos mejor relación con una computadora que con nuestros padres. Las sociedades tambalean, son frágiles y susceptibles, no solo a catástrofes naturales. Los males comunes en los ámbitos de la pobreza han llegado a los ámbitos de la riqueza, como la violencia. La falta de agua o gasolina, traerá en el futuro graves trastornos sociales. Si de por si hoy en día ya no se ve el amor (como lo prefijo la Biblia) el futuro no es promisorio si siquiera para el buen comportamiento cristiano.

Por si fuera poco, el mundo nos entretiene con terroríficos pronósticos, un futuro aun peor. Ver tantos videos sobre el fin del mundo, oír conversaciones sobre tiempos apocalípticos, escuchar continuas noticias sobre catástrofes, estar a la expectativa de que nos toque la violencia, el robo o la discriminación…. No te permiten vivir al 100%. Nos llenamos de preguntas… ¿Por qué tanta violencia? ¿Por qué tanta pobreza? ¿Por qué tanto desamor? ¿Por qué las injusticias? ¿Por qué el abuso contra animales, contra la naturaleza? ¿Por qué no hacemos todos algo?... Nuestra mente no llega muy lejos, después de hacer esas preguntas, uno se va a dormir, y mañana se repite el mismo ciclo abrumador. Despierto, Trabajo, Estudio, Comida, Reflexiono y Duermo…

¿No te han sentido a veces como una simple tuerca en el engranaje de este mundo, que nos mantiene ocupados, trabajando, haciendo y fabricando deseos mayores cada día, que ya no sabes si tus días son tuyos o son de tu empresa? Te debes a tus amigos, a tu pareja, a tus quehaceres cotidianos… que a veces ya ni los disfrutas… todo para garantizar que siempre tendrás comida en tu mesa, amigos en tus sillones, adornos inservibles en tu casa y amor en tus horas extras, sin saber que se necesita salud espiritual y mental para disfrutar tu mismo de tu vida. Comprende que estás vivo para ti, no para las cosas que tienes, que tus horas son tuyas, que tus bienes son los que Dios te pone al alcance.

¿Ya te dieste cuenta porque el fracaso de los seres humanos en general? Si en el mundo hay 820 millones de hambrientos que esperan ser salvados por un porcentaje mucho mayor de hambrientos espirituales… eso nunca va a pasar.¿Has frenado tu vida algún día para preguntarte… ¿que estas haciendo, cual es tu papel en este mundo? ¿Eres un simple espectador contaminante o un simple restaurador viviente? Aunque pareciera que no puedes hacer nada para resolver los más grandes problemas de la humanidad, que te ponen a pensar con suspiros de aflicción… no te pierdas. Existe algo que si puedes hacer, y eso es mantener tu espíritu fuerte.

¿Cuántos de esos 600 millones de cristianos practicantes, son realmente practicantes?si lo fueran no habrían 820 millones de hambrientos en el mundo, a lo menos 220. ¿Nadie tiene completa satisfacción en Jesucristo?Lo que él nos ofrece es agua viva, el pan de vida.¿Cuánto de eso comemos, o cuanto de eso administramos? No crean, somos convenencieros… pactamos con el mundo miles de acuerdos diariamente en pro de nuestra sobrevivencia, feroz en algunos países mas que en otros, competitivo más que en otros según las clases y las posiciones sociales… Y luego pactamos con Dios algo espiritual, que termina por rellenar los huecos que el mundo no puede cubrir. ¿Es así como hacen los cristianos practicantes modernos? Rellenan sus necesidades espirituales con la iglesia o religión de moda a la carta, con las reflexiones que navegan en internet. ¿Son eso el “alimento” espiritual que consumen?

…como cuando comemos un emparedado y le cortamos las orillas, o sea, la fibra. Le cortamos lo mejor a la palabra de Dios… Como eternos niños, debemos ser alimentados con cosas sanas y bien seleccionadas. Ya no es Dios el que nos provee de los días, ahora es el capitalista que nos regala horas, el mundo nos regala otras horas… y las restantes son las que nos quedan para al menos relajarnos y buscar un momento espiritual. Ese momento es corto, por lo tanto debe ser sublime, total, completo, retacado y muy nutrido... pues será poco. Pero no, el mejor momento de relax lo cambiamos al sintonizar la televisión, que es la nana de la familia.

- ¿Cada cuándo comes?
Si tenemos tiempo para el alimento del espíritu… No todos comen tres veces al día ni cada día de la semana. Algunos reservan un tiempo de oración, un momento de lectura, otros aparte de eso… solo se conforman con un par de reuniones religiosas a la semana, donde nos alimentan como a niños de cuna. En el buffet dominical hay platillos variados.

- Vamos a reducir la ingesta:
Ahora imagínate si ese poco tiempo de espiritualidad no es de alta calidad, o es un producto caduco, cansado, robado, distraído, indiferente, de mala calidad, falso.¿Qué nos queda pues como alimento espiritual? La paja, el bofe, como el que come la suela de un zapato, o se hace un café con el calcetín de siempre.

- Reduzcamos la ingesta aun más:
Súmale a todo esto algo más trascendental: ubiquémonos en el mapamundi, somos de los hambrientos o de los que dan alimento. Esta fabulosa verdad es por de mas para despertarnos en la realidad. De hecho no eres capaz de preparar tus alimentos, sino que dependes de alguien para que te los de en la boca. Imagínate el estado espiritual de esta persona cuando sea huérfano de amigos, huérfano de familia o huérfano de iglesia, huérfano de libros o huérfano del Internet.

No es mi meta hacerte sentir mal, por el contrario… conocer tu condición como comensal es determinante para proseguir, avanzado a niveles más altos, a metas más firmes… para ello necesitamos estar fuertes y bien alimentados.
Puedo definir varios tipos de desordenes alimenticios espirituales.
- Los hambrientos – que al encontrar el alimento espiritual lo aprovechan todo.
- Los hambreados – insufribles, que se gozan en tener hambre, solo comen por comer.
- Los tragones – devoran todo lo que se les pone en la mesa. No importa el alimento.
- Los bulímicos - Consumen altas cantidades de conocimiento, pero no lo llevan a cabo jamás.
- Los anoréxicos - No muestran interés por la palabra, no leen ni participan… huyen del compromiso, o le temen al éxito ministerial.
- Los que se ponen a dieta – Han decidido ellos mismos lo que es bueno y lo que no, como alimento.
- Los que dicen: “ahí va un avión cargado, cargado de…” - que pretender ser alimentados pero es pura actuación. Engañan su deseo de alimento o lo disfrazan para consumirlo.
- Los catadores – quienes suelen presumir de tener la palabra correcta, usualmente la correcta nunca es la que escuchan de otros ministros.

En estas categorías, solo nos conviene estar en la primera… el hambre por la palabra no es dañina para el espíritu, siempre y cuando se satisfaga dicha necesidad. Jeremías 15:16 dice: Al encontrarme con tus palabras, yo las devoraba; ellas eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque yo llevo tu nombre, Señor, Dios Todopoderoso.

Cuando Jesús fue tentado… no estaba hambreado, se preparó para pasar hambre física, se llenó del Espíritu Santo… no solo de pan vive el hombre. En una condición espiritual sana, no hay males que afecten a nadie, no cae en tentaciones fácilmente, no pasa confusiones, no es presa del pecado ni es fácilmente engañado, no se hunde en depresiones ni lo angustian los encabezados periodísticos.

Todos, sin excepción alguna, hemos dejado a un lado el pan de vida, nos hemos sujetado al mundo y a sus condiciones, pero debemos reemplazar la comida chatarra del mundo por las enseñanzas de Dios, todos somos susceptibles o somos atraídos por las banalidades del mundo, la atracción fatal o el imán es fuerte… dicen, pero eso lo dicen solo los que no tienen fuerza de voluntad, la fuerza que da el alimento espiritual.

¿Cómo podemos saber si tenemos real hambre espiritual o solo somos víctimas del snack de moda?Reflexiona en las siguientes ideas:

- Cuando vas a un estudio bíblico, aprendes y practicas las lecciones.
(lo aplicas y prácticas en ti)

- Te apasionas por leer la Biblia, desearías poder compartirla con otros.
(ojo, no hablo del Discovery Channel, ni la gorrosa cadena por correo electrónico)

- Comprendes que los sermones dominicales son para ti.
(no para el hermano de al lado, ni para el que ese día no asistió)

- Sabes seleccionar entre palabra de Dios y palabra del predicador.
(ya distingues entre evangelios, salmos, profecías, etc.)

- Elijes tu alimento, basado en lo que es bueno para ti y los demás.
(ya te ves como parte del cuerpo de Cristo)

- No elijes tu alimento basado en lo que solo te sirve y es útil solo a ti.
(ya te vez como parte del reino de Dios, no del mundo)

- Lo que te predican los demás te redarguye.
(toda palabra de Dios es útil… )

- Lo que te predican los demás no te ofende ni te hace sentir mal, antes bien te hace reflexionar.

Con las pocas horas que el mundo nos “regala” para comer… aprovechemos al máximo los estudios bíblicos a nuestro alcance, los momentos de lecturas, y los servicios religiosos. Los sermones son sobre todo un momento donde tu alimento está en juego. Por sobre todo está el fruto de la comida espiritual…
¿Te alimenta y te hace fuerte o… es sonido hueco en tu corazón?

Para quienes van a este próximo retiro espiritual SdeC Abril del 2010
Es el momento perfecto para alimentarnos. Aplica los principios básicos que aquí les ofrecí:
- Yo voy a alimentarme… los demás que administren su alimento.
- Yo voy a retirarme para alimentarme (deja la ciudad atrás, que solo te da comida chatarra)
- Yo voy a comer alimento sano.
- Yo voy a nutrirme, a recuperarme, a incrementar mi fuerza…Gracias al alimento que me espera.
- Yo voy a compartir la mesa con mis hermanos, que gozo es comer la palabra juntos.
- Yo voy a ofrecer alimento, compartiré y alimentaré según Dios lo permita.
- Yo voy con la plena convicción de que lo que aprenda cambiará mi vida para bien.
DLB
atte: C.zar

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)