08 marzo 2011

Predicación 13.01.2011: 'Mis hermanos... mi familia'

Juan 7:17 dice: “…El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta.”(NVI) y Proverbios 18:24 dice: “…El hombre que tiene amigos debe ser amistoso, y amigos hay más unidos que un hermano.” (RVR1995)
Ser parte de una familia es un asunto que se está olvidando actualmente, las personas van logrando más y más independencia personal y buscan estar solas por más tiempo. Formar una hogar al lado de una persona es algo que les resulta fantasioso, vano o sin sentido. No lo digo como una norma social, pero es un asunto que generalmente me comparten o platican personas de la comunidad gay.

La idea de una familia comienza desde el principio de los tiempos, una pareja (padre y madre) deben proveer para ellos mismos, deben de cuidar y criar a sus hijos o hijas, también deben educarles para que ellos puedan, en su tiempo, repetir el mismo paso. ¿Cómo afecta este proceso en el caso de las personas que no planean o no tendrán descendencia, ya sea por iniciativa propia o por algún asunto legal? Para responder a esta pregunta, existe algo importante que necesitas saber: Para ser parte de una familia, no necesitas figurar obligadamente como “padre o madre.” Por alguna razón hemos arrastrado con la idea de que necesitamos procrear para poder comenzar una familia, pero eso no es correcto. Si observamos bien, las familias no son solo los padres, sino que la constituyen los hijos y los hermanos. Es así que la mayoría de nosotros tenemos ya la experiencia de ser pate de una familia, si por alguna razón sales del cuadro, no significa que ya no formes parte de ella, tampoco si ya no conservas relación cotidiana significa que ya no seas parte de tu familia.

Tal vez no lo veas así, pero Dios nos ha llamado a ser una familia. ¿Quiénes son la familia de Dios?
Mateo 12:47-49 “…Alguien le dijo: —Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablar contigo. — ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? —replicó Jesús. Señalando a sus discípulos, añadió: — Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos.” (NVI)
Jesús destacó la importancia de considerar a sus seguidores como familia, tan es así que los llamó de esa manera, dejándonos el ejemplo de ello al llamarnos coherederos, y ser automáticamente hermanos en El.

Una iglesia inclusiva como SdeC congrega a personas de la comunidad gay, una feligresía que no multiplicará su número de miembros de manera biológica, es decir que no se reproducirán “haciendo” hijos sino que conformarán una hermandad. Se van añadiendo creyentes a la familia conforme van llegando a la iglesia. Por esto mismo, un recién llegado debe ser tratado como hermano, esa es nuestra posición en la familia y podemos destacar también la importancia y lugar de cada uno de nuestros hermanos y hermanas.

La familia de la fe representa el apoyo que tendré para seguir adelante, es en quienes encontraré refugio en momentos de persecución, es en quienes hallaré consuelo en momentos de tristeza, es con quienes compartiré alegrías y triunfos, es con quienes aprenderé de tolerancia y misericordia, ellos (la familia de la fe) son una bendición de Dios.

¿Qué debemos hacer para con los de la familia de la fe? Gálatas 6:9-11 nos aconseja: “…No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe…”(NVI) O sea que nuestro beber es cuidar de la familia de la fe. Piensa en las personas que te rodean, en quienes se congregan contigo… ahora considera que ellos son tu responsabilidad.
Aunque pienses que "x" o "y" persona es tan diferente a ti y que no lo consideres amigo (a) en toda la extensión de la palabra, aunque pienses que con simplemente saludarle es suficiente… considera mejor amarle de la misma forma que Jesús te ama a ti, considérale como a uno de tus hermanos o hermanas, pues en Jesús, eso somos los de la familia de la fe.

Efesios 2:18-20 “ …Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu. Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular...” (NVI) Al leer estos versos y considerarnos de la familia de la fe, debemos darnos cuenta de que ya no somos niños, que ya paso el tiempo de buscar escusas para no reconciliaros con alguien, que terminó ya la novela de las 7:00 PM. Terminó el tiempo de continuar alimentando el orgullo y seguir considerando amigos a unos y a otros no, a quién veo como un hermano y a quién no… A mí no me corresponder decir quien sí y quien no… eso ya lo decidió Jesús, quien simplemente nos llama a seguirle.

Oremos, porque su mensaje pueda convertirse en una realidad para nuestras vidas. Que lo que aprendemos lo sepamos vivir, para poder ser dignos Seguidores de Cristo.

(Escrito: Juan R. / Corrección de Estilo: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

11 febrero 2011

*Predicación 30.01.2011 “Dios tiene un plan”

Des Moines, capital del estado de Iowa en Estados Unidos, debe su nombre al río que la atraviesa: el río Des Moines (o de los monjes). Es una ciudad que se caracteriza por tener varios centros financieros importantes. De hecho en el 2008 fue nombrada una de las mejores ciudades para hacer negocios en los estados unidos. Además por su ubicación existe mucha agricultura a sus alrededores y también industria metalmecánica. `
Des Moines es una ciudad muy importante en mi vida porque ahí aprendí por primera vez que Dios siempre tiene un plan para nuestras vidas. Fue ahí donde conocí a Jesús y me volví cristiano y en mis años como cristiano una y otra vez es una lección que sigo aprendiendo. Dios siempre tiene un plan.

Definitivamente Dios no juega a los dados. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. Dentro de su plan existe una razón para ser como somos o como no somos o para permitir que pasemos las cosas que pasemos. Así como Dios tiene un plan para mí lo tiene para ti también.

En Jeremías 29:11 Dios afirma que sabe muy bien los planes que tiene para ti. No importa las cosas que hayas pasado, que hayas hecho, como seas o cómo no seas. Dios tiene muy claro los planes para ti. Y todavía más… afirma que sus planes son para el bienestar y para dar una esperanza. ¿Qué te hace sentir eso?
En Génesis 45:5,8 vemos el corazón de José, para quién fue siempre claro el hecho de que todo lo que le sucedió era parte del plan que Dios tenía para él y que le había revelado en sueños a sus 17 años de edad. José es uno de mis héroes bíblicos porque siempre me reta, el nunca perdió la claridad de que Dios tenía un plan para él y eso lo ayudó a mantenerse fiel frente a toda situación.

José fue vendido como esclavo por sus hermanos pero en su corazón no hubo amargura. Él entendía que todo eso Dios lo permitió con un propósito, por una razón. Dios bendijo ese corazón y lo convirtió en el hombre más importante de Egipto después del faraón varios años después. Dios tuvo un plan para José así como lo tiene para nosotros. Vamos a ver como Dios fue trabajando en este plan.

El primer paso en el proceso de los planes de Dios consiste en aceptarlos. ¿Cómo reaccionamos cuando Dios nos llama? Cuando nos queda claro que Dios quiere que hagamos algo en nuestras vidas, ¿qué sentimos? (…miedo, cuestionamos a Dios, sentimos inseguridad… ) Esos sentimientos son normales, son parte de nuestra naturaleza humana. Otros hombres que han servido a Dios han sentido lo mismo, ejemplo Moisés, Jeremías, Abraham. (Exodo 4:1, 10, 13; Jeremías 1:6; Génesis 17:17) Y hay muchos otros ejemplos que podemos encontrar en la Biblia.

Cuando se dio la primera oportunidad de aplicar para ir a Des Moines, Iowa, en mi corazón había inseguridades, temores por no saber suficiente inglés, por estar lejos de la familia, por ir a un lugar desconocido, etc. Sin embargo algo me llamaba a hacerlo, así que hice a un lado esos temores e inseguridades y me di la oportunidad. Así Dios quiere que tomemos sus planes. Habrá sentimientos que nos hagan dudar pero Dios quiere que confiemos en él y sigamos sus planes.
Dios le mostró a José en sueños los planes que tenía para él (Génesis 37:5-11). José tenía 17 años. Él confío en Dios. Los aceptó. Los compartió con sus hermanos y su padre. ¿Ese es el corazón que tenemos para Dios? ¿Cuántos planes Dios te han llamado que aún están ahí esperando tu respuesta? ¿Qué te detiene? José tomó los planes de Dios y los hizo suyos. ¿Vas a hacer lo mismo? Dios nos pide confianza y no temer una y otra vez.

Aceptar los planes que Dios tiene no solamente incluye aceptar los planes que tiene para uno, sino también aceptar los planes que tiene para otros. Muchas veces no entendemos por qué Dios hace las cosas de una u otra manera. Los hermanos de José no entendían por qué José y porque no ellos, así que se llenaron de envidia y odio hacia su hermano (Génesis 37:3-4,11). Dios tiene un plan distinto para cada uno, pero al entregarte a un ministerio asignado a otra persona, te aferras y haces difícil el camino de tu prójimo.

¿Puedo cuestionar los actos de Dios? (Job 9:12) ¿Puedo cuestionar las cosas que Dios ha decidido hacer y en el orden en que las ha puesto?
Cuando no aceptamos los planes que Dios tiene para otros, la amargura puede empezar a carcomer nuestros corazones y se es susceptible a cometer actos que dañen a otras personas y nuestra relación con Dios. Los hermanos de José fueron movidos por la envidia y el odio y decidieron ser un tropiezo en los planes de José (Génesis 37:18,23-28). Sus hermanos asumieron que al desaparecer a José, no sabrían mas de el ni reinará sobre ellos, sin embargo, se les olvidó considerar la mejor parte, Dios siempre tiene un plan.
¿Cuál fue la enseñanza años después para ellos? (Génesis 50:19-20). Sus actos en contra de José fueron convertidos en bendición para que años después se realizara el plan que Dios tenía para José. No podemos detener la bendición que Dios tiene para otros. ¿Quieres detener esa bendición? Pierdes tu tiempo. Dios determinó ya un plan para esa persona y lo que tú hagas Dios lo transformará. Esa fue la lección que recibieron los hermanos de José y es una lección hoy también para nuestra vida.

Es de mucha paz y alegría escuchar que Dios tiene un plan para nuestras vidas, pero... ¿qué puede arruinar ese plan? El pecado o la desobediencia, como en la vida de Saúl (1 Samuel 15:24-26). Dios había seleccionado a Saúl para ser rey del pueblo de Dios pero por su desobediencia fue rechazado. En mi vida como cristiano muchas veces Dios ha tenido bendiciones a la vuelta de la esquina y planes para mi vida, pero he tolerado el pecado en mi vida y esas bendiciones y planes han sido detenidos por mi desobediencia a Dios.

José amaba mucho a Dios y eso lo llevó a ser fiel a Él a pesar de la tentación (Génesis 39:6-9). ¿Qué tan fácil es caer en la tentación cuando nadie nos ve? José no quiso jugar con fuego y huyó. Más vale aquí corrió que aquí quedó. (Génesis 39:11-12). En nuestra vida Dios está trabajando y llega la tentación… muchas veces no hacemos lo que hizo José… ser fiel... sino que jugamos con la tentación, toleramos el pecado y arruinamos los planes de Dios…

Definitivamente los planes de Dios no incluyen todo lo que nosotros quisiéramos y es ahí cuando pecamos, cuando queremos lo que Dios tiene incluyendo lo que está fuera de lo planeado para nosotros. En el tiempo en que José trabajo para Potifar, llego a tener muchas cosas, pero estaba seguro que el paquete no incluía la esposa de su amo. En nuestras vidas hay cosas que no son parte del plan de Dios para nosotros y debemos aprender a aceptarlas de esa manera. Aunque algunas veces por terquedad nos resulte difícil.

Cuando Dios creó al hombre tuvo un plan especial para él... el jardín del Edén… pero el plan no incluía el árbol de la vida… (Génesis 2:8-9, Génesis 1:26, Génesis 2:15-17) sin embargo sabemos el resto de la historia. El hombre y la mujer se aferraron a querer eso también, desobedecieron y arruinaron el plan que Dios tenía para ellos.
Hay cosas que no están dentro de los planes de Dios. Muchas veces pensamos que a Dios hay que echarle una manita… “Esto le faltó al plan de Dios…” Dios es claro, pone los límites para nuestro mismo bienestar, sin embargo vemos cosas que no están dentro del plan que tiene para nuestras vidas... y queremos un plan que lo incluya todo. No arruinemos los planes de Dios sino que mantengámonos fieles en el momento de la tentación. Dios nos ayudará a que así sea. En los planes de Dios no todas las cosas son color de rosa, pero… ¡Paciencia! Recuerda que Dios tiene un plan y sabe por qué permite que las cosas sucedan de una u otra manera.

Para mi segunda sesión de entrevistas en Des Moines me enviaron los boletos del Centro, California a L.A. y luego Des Moines. Ahí me recogería un taxi y me llevaría al hotel. En la mañana pasarían por los candidatos y nos entrevistarían. Nos llevarían a comer y de vuelta al aeropuerto. Sin embargo ese viaje a Des Moines se volvió un tiempo algo complicado. El avión salió tarde del Centro, CA. En el aeropuerto de L.A. me perdí y no entendí como llegar a la otra terminal (Tenía que tomar un autobús entre terminales). Para cuando entendí ya había perdido el avión. Expliqué a la aerolínea y me mandaron a Chicago pero hasta en la noche iba a llegar. Hablé con mi contacto en Des Moines y me comentó que no había problema que al día siguiente pasaba por mí al aeropuerto para llevarme de ahí a las entrevistas. Llegué en la noche a Chicago sin maleta, sin mucho dinero. Me anduve paseando en el tren del aeropuerto. Llegué al hotel del aeropuerto pero para nada me alcanzaría. Finalmente pude quedarme en un motel cercano donde no había calefacción así que dormí con la ropa puesta. No había ni cepillo. No había plancha. No había despertador. Llegué a la entrevista lo peor que podía haber llegado. Todos los otros candidatos iban con traje y bien descansados y comidos. Días después me llegó el anuncio de que yo había sido el seleccionado. Siempre Dios tiene un plan. Les había gustado mi confianza que a pesar de todo lo que había pasado yo andaba muy natural y aceptando la situación con calma y seguridad. Entre las complicaciones de la vida diaria Dios no deja de trabajar en nuestras vidas a través del plan que tiene para nosotros.

José no siempre la pasó bien, fue vendido como esclavo por sus hermanos que inicialmente querían matarlo pero al final prefirieron venderlo para tener dinero y no hacer algo “tan malo” con él. ¿Quién quiere hermanos así?
José fue a la cárcel por varios años injustamente (Génesis 39:16-18). ¿Qué se siente ser acusado injustamente… y peor aún, terminar en la cárcel?
José pidió ayuda (Génesis 40:12-15,20-23), tuvo esperanza pero fue olvidado. Nada pasó. ¿Qué se siente ser olvidado o traicionado por las personas qué amas?
¿Cómo mantuvo José su fidelidad a Dios? Con paciencia... Dios siempre tiene un plan y tarde o temprano actuará. ¿Qué más lo ayudó? José tenía una relación con Dios y podía sentir su cercanía y su constante bendición. Mientras sus planes se cumplan, Dios proveerá, sobre todo de protección.

¿Estás pasando por situaciones difíciles? Dios está ahí dándote su protección no haciéndote pasar por cosas que no podrías resistir. Así José entre todas las cosas que le fueron pasando nunca dejó de ser cuidado y bendecido por Dios. José sí pasó malos momentos y sufrió (Génesis 41:52) pero entre ese sufrimiento Dios siempre lo cuidó y siguió trabajando en el plan que tenía para él (Génesis 45:4-8).

José fue la mano derecha de Potifar.. era esclavo pero no cualquier esclavo… (Génesis 39:2-6)
José fue la mano derecha del jefe de la cárcel.. aún en la cárcel estuvo acompañado de la bendición de Dios (Génesis 39:20-23).
El cuidado de Dios siempre está ahí…
Definitivamente la mejor parte de los planes de Dios es cuando llega el tiempo de su cumplimiento. Dos años después de que el copero había salido de la cárcel llegaría el momento de que se acordaría de José gracias a que el faraón tuvo un sueño y nadie pudo interpretárselo. (Génesis 39:20-23).
José es llamado ante el faraón y no sólo Dios le ayuda a interpretar los sueños al faraón sino a proponer un plan (Génesis 41:28-30,34-36).
Había llegado el momento de que se cumpliera el plan para la vida de José (Génesis 41:39-40,44) volviéndose el hombre de mayor influencia en Egipto con lo que no solamente salva la vida de los habitantes de ese país sino que también la de los países vecinos y entre ellos a su familia que en capítulos posteriores requirieron de la ayuda de José para tener comida.
¿Cuánto pasó? (Génesis 41:45-46) 13 años, pero Dios cumplió sus planes y José fue bendecido para salvar a muchas personas del hambre, entre ellas a su propia familia.
¿Quién recibió la gloria de estas nuevas bendiciones para José? Dios. El corazón de José fue una y otra vez para darle la honra a Dios de todos esos éxitos que Él permitía para su vida (Génesis 41:28-30).

¿Cómo es tu corazón cuando tienes algún logro o éxito en el día a día o en tu vida personal, cuando recibes una bendición de Dios? ¿Cuándo consigues un trabajo, cuando encuentras pareja, cuando terminas una carrera, cuando recibes un ascenso o un aumento? ¿De quién son los logros o las medallas? ¿De Dios o tuyas?
En los momentos de dificultad es parte de nuestra naturaleza buscar a Dios pero en nuestros momentos de fortuna es fácil olvidarnos de Él y pensar que esa fortuna es nuestra y que merecemos los halagos por la victorias obtenidas (Proverbios 27:21) pero en esos momentos debemos buscar a Dios con corazón agradecido y reconociendo que de Él es la gloria de dichos planes cumplidos.

Cuando finalmente recibí a Cristo en mi vida, el honor y la gloria fueron de Él. Él había dispuesto todas las cosas para que yo pudiera conocerlo y preparó mi corazón para que pudiera aceptarlo. Dios tuvo ese plan y sigue teniendo planes para mi vida como los tiene para la tuya. Ahora está de nuestra parte aceptarlo y vivirlo mientras Él sigue trabajando para el cumplimiento de esos nuevos planes.


(Escrito: Alex © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

31 enero 2011

*Predicación 23.01.2011 'Amigo de Dios' (segunda parte Mi propósito en el Mundo)

1ª Juan 2:15-17 No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre sino del mundo. El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. / Santiago 4:1-5 ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones. ¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios. ¿O creen que la Escritura dice en vano que Dios ama celosamente al espíritu que hizo morar en nosotros.
Un "amigo" jamás nos habría enviado a su primogénito a liberarnos del pecado mortal, cuando Jesús realizó su servicio en la tierra, partió para que fuera el Espíritu Santo quien nos daría a conocer dicho mensaje. Por duro que parezca, millones de personas no saben o entienden este sencillo mensaje, aun más terrible es que miles de creyentes actúen como si esta amistad no mereciera respeto, se hacen de la vista gorda cuando actúan deliberadamente buscando sus propósitos y los encubren diciendo que son propósitos de Dios. Negociamos y acordamos cierto número de actividades diarias que nos ponen en enemistad con Dios. Ya sea por ignorancia, por torpeza o por maldad… los seres humanos en general tendemos a pecar por causas mundanas, por supuesto que las justificamos como buenas o normales, de otra manera no podríamos salir a la calle o meternos a la iglesia con la cabeza en alto, la vergüenza del pecado y la desnudez de la torpeza es ahora disfrazada con buenas acciones. Pecados como idolatría, hechicería, mentira, robo y enemistades… son hoy actos nombrados con otros títulos a fin de satisfacer el caprichoso deseo personal de cada uno de nosotros.

Como los propósitos que tenemos o formulamos, nos ponemos serios y reflexionamos: “Este año será diferente, lograré lo que antes no pude lograr, seré mejor cristiano, trataré a las personas con amabilidad, sin juzgarlas, haré por participar más y mejor en los ministerios a los que he sido llamado, veré por los pobres, daré más de lo que di el año pasado, veré por los débiles, veré por los inconversos, veré que no falte nada, tomaré esta terapia que tanto me hace falta, hablaré con las personas que he ofendido o me han ofendido, me pondré de rodillas y oraré por los enfermos, cambiaré tantas cosas… y este propósito lo llevaré a los pies de Dios. Después de todo, a eso vine al mundo. Estos propósitos van muriendo durante el año, por ignorancia, tontería o maldad, no pasan la prueba o sello de autenticidad… eran deseos plantados y meras expresiones mundanas.

¿Nunca has pensado que ese sano propósito puede ser solo un deseo que pudo nacer de parte del mundo? Cuántas veces hemos perdido el tiempo en distracciones mundanas, podemos tener un estimado muy claro, pero se nos escapa que el mundo es más intrincado de lo que te imaginas, el maligno es más astuto de lo que pudieras adivinar, el hipnotismo social o letargo en el que estamos inmersos y perdidos nos hace adoptar del mundo todo lo bueno y lo malo, pero al fin de cuentas todo en el mundo es malo, porque nada de lo que hay en el proviene de Dios. No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre sino del mundo.

En la primera parte de este sermón, (leer aqui) vimos como Dios te ofrece su amistad abiertamente, y advierte con justa razón que no puedes mantener esa amistad si continuas construyendo amistad con el mundo. Tu amistad con Dios es el mejor recurso contra el engaño y manipulación del mundo.
¿Nuestro propósito en la vida? Decíamos que tenemos necesidades espirituales, trabajar o comenzar a trabajar en base al propósito que Dios nos encomendó como cristianos, y decíamos que las respuestas a esa pregunta no estaban bien colocadas, porque estábamos respondiéndolas según lo que el mundo nos predicó, según lo que algo nos hizó pensar.

Lo que entendemos por actividades meramente mundanas nacen de una visión banal y pasajera, pero altamente atractiva, tentadora y tan engañosamente disfrazada que la podemos ver incluso como buena. Como raza humana no tenemos remedio, los que buscan la paz la logran con guerra, los que buscan terminar con la pobreza no serían capaces de dar todo lo que tienen, los que hablan y asisten a las iglesias no practican lo que predican, el evangelio de Jesús ha sido diluido y reducido a una mera práctica social y religiosa, todos desean un mundo mejor, pero no podemos abandonar nuestras costumbres citadinas. Es decir, propósitos tenemos… y muchos, pero ninguno de ellos viene de Dios, sino del mundo.
Por lo mismo el propósito que nos hace adoptar el mundo es relativo, tan relativo como buscar el bienestar en las cosas materiales, sin importar por sobre cuántos pasamos encima en este mundo competitivo, buscaremos el bienestar espiritual sin importar la fuente de dicha meta.

Ahora que sabemos cómo ser amigos de Dios, podemos adéntrarnos más a esta amistad y cosechar una sana relación con Dios y con mis semejantes, también podemos eliminar de nuestra “amistad” con el mundo (que es más bien una sociedad o arreglo perecedero) las cosas que nos alejan de Dios, detectar y eliminar las cosas que nos separan de sus propósitos (imperecederos), del ministerio o servicio al cual estamos encomendados, buscando con determinación una honesta capacidad fundada en Cristo, sostenida en sus mandamientos y construida con la ayuda de su Espíritu Santo.

En esta segunda parte de este sermón, veremos más a fondo en el propósito que tenemos en el mundo y como choca con el propósito que tenemos con Dios, el asunto radica en algo muy fundamental para todo cristiano, Dios... tu amigo más cercano sabe que tú paso por este mundo no solo es pasajero sino también fulminante. Acompañarse de Dios, en calidad de amigos, es una fuerte ventaja crucial para pasar desiertos y hambres que nos provocara el maligno.

Lucas 4: 5-8 “…el diablo lo llevó a un lugar alto y le mostró en un instante todos los reinos del mundo. -Sobre estos reinos y todo su esplendor —le dijo—, te daré la autoridad, porque a mí me ha sido entregada, y puedo dársela a quien yo quiera. Así que, si me adoras, todo será tuyo. Jesús le contestó:—Escrito está: "Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él." En el mundo se nos predicó lo mucho que se le debe necesitar, plantó en el deseo humano el anhelo de cosas, personas, formas de sobrevivir, tácticas de defensa, técnicas y filosofías propias… ¿Qué nos llevó a creerle al mundo? Se aprovecha del vacío emoción, de las carencias monetarias, promete llenar rápidamente nuestros vacíos con mensajes suaves. Esto en personas que no han sido llenas ya por el Espíritu Santo, el cual rebosa en plenitud en quienes han decidido seguir a Cristo.

Identificar cuando Dios nos habla y cuando el mundo nos habla, cuando lo que llega a nuestras mentes es una definición que nació naturalmente de Dios o cuando fue una construcción mundana. (Ejemplo: vimos la sensación que tenemos al ver la creación de Dios, nos hace sentir algo… ese algo que sentimos viene de Dios, pues sus cielos cuentan y hablan de su gloriosa majestad, en cambio cuando recibimos un alago o contemplamos nuestras creaciones, o somos criticados, esas son sensaciones mundanas)

Si no lo crees, dime, ¿Qué o quién ha plantado un sentimiento en las siguientes apreciaciones?
“El mero placer de sentirse útil, la sensación de creerse uno bueno, la placentera comodidad de ir a una iglesia cuando tenemos ganas de vomitar culpas o remordimientos, las elocuentes formas que encontramos para justificar que no deseamos compromisos con Dios, porque son ya muchos los compromisos con el mundo, lo que en el mundo se vive es bueno, relajante, trae un precio y un pago que se cosechan abiertamente con trabajo honesto o deshonesto, las consecuencias de una vida mundana y moderna son evidentemente y descaradamente ignoradas, el mundo tiene en su abundante enciclopedia cientos de opciones de superación personal y social, hay un remedio casero, hay una solución profesional y correcta para todos tus problemas.”
El culto humano y el mundo, son tan efectivos que se han perfeccionado en su evolución, que incluso la iglesia o la religión a su lado le quedan pequeñas.


Nuestro propósito en el mundo e incluso en nuestro ministerio debe ser definido solo por el mensaje de Dios, cualquier otra ambición, aun como iglesia es meramente mundana.
“de que el sirve al hombre ganarse el mundo entero si se pierde así mismo…” fíjate bien: Tu propósito en la vida basado en el mundo, reforzado y afirmado con sus sutiles técnicas emocionales, de necesidad y apego nos alejan de una realidad espiritual, de Dios y de su propósito para nosotros en la vida. Otra escritura nos dice: No os amoldéis a este mundo… Esta escritura es una advertencia de lo anterior, una vez que me ajusto a la sutileza o ferocidad del mundo, estaré inmerso en su mentira. Por lo que no podemos amoldar el ministerio, ni el evangelio, ni la iglesia a proyectos o ideas solo porque suenan buenas. Un manojo de personas se ha acercado a esta iglesia con la buena intención de hacer las cosas bien, sabemos que fueron movidos solo por propósitos mundanos, ya que sus frutos los han puesto en esa evidencia. Lo digo como ejemplo y testimonio al leer: “…la Escritura no dice en vano que Dios ama celosamente al espíritu que hizo morar en nosotros.” Nuestra amistad con Dios nos cuida en todos los aspectos posibles, aun de propósitos buenos y loables, pero mundanos, no enfocado ni pasados por fuego.

¿Cómo identificar con claridad un propósito mundano de un propósito espiritual? Hay varias formas, la motivación da una idea de tus intenciones, lo que deseas recibir a cambio de un servicio (reconocimiento), las críticas (buenas o malas) afloran el carácter de tu actitud y delata trasparentemente tu deseo, los frutos de un trabajo, los resultados después de la prueba son una máquina del tiempo para un ministerio, el fuego es generoso con los que aprendemos rápido y las experiencias son lentas, cíclicas y repetitivas para los que aprenden solo a “golpes.”

Un análisis o reflexión mental nos pueden llevar a lugares humanamente lógicos, pero cuando el Espíritu Santo te hace pensar y ejercitar lo que nos dice es un propósito, no un deseo o idea.
Su lenguaje no solo nos indica sus propósitos para nosotros, también te advierte cuando un propósito ajeno o no predicado por Dios desea substituir su llamado.
Hagamos un ejercicio sencillo… una simple pregunta que nos hacen con frecuencia:
¿Qué te hace ir a la iglesia?
- Lo primero que viene a tu mente es tu deseo personal (tu mente de creyente, rechazará esa opción y buscará otra respuesta)
- Lo segundo que te viene a la mente es lo que haz aprendido, definiciones ajenas, prestadas o escuchadas de afuera.
- Lo tercero que puede llegar a tu mente es una reflexión final y definitiva. Tan radical y determinante que regresaras a una de tus dos ideas previas.
Puedes hacer este “test” si lo desea, para el llamado o pregunta que te tiene indeciso, inactivo o dudoso, no importa en qué nivel te visualices actualmente, todos navegamos por esos tres conceptos, llegará el momento en que le entregues a Dios en una oración dispuesta esa respuesta.

Un predicador, pastor, líder o guía espiritual te pueden asistir para buscar tu propósito en el mundo, pero debemos entender que solo tú con Dios puede encontrar ese propósito o llamado, será uno que fue diseñado especialmente para ti que no eres una copia robótica, ni un miembro tradicional de tu iglesia alma mater. En cuanto a tu propósito mundano, debemos olvidar y hacerlo a un lado ya que es solo un oasis, pura arena del desierto que hacía las veces de alimento espiritual. No confundas tu actividad en el mundo con tu propósito en el mundo, cada una tiene su lugar y tiempo ideal. Si por alguna razón Dios te hace modificar o cambiar ese orden, presta toda tu atención a identificar bien, si es que aceptas su llamado.

Ahora bien, debo aclarar que Dios habla hoy, y que lo hace de manera personal, mi opinión o la de cualquiera que predica de las escrituras de Dios es válida más no definitiva, lo digo porque tu propósito en el mundo puede ser diferente al mío o al de tus hermanos en Cristo, en efecto vamos al mismo lugar y seguimos la misma meta… pero el tiempo de visita que pasamos aquí en el mundo es asunto personal. La única y valiosa aportación que se ofrece es de advertir que el mundo en si también ofrecerá una opción más y que estará también disponible todo el tiempo que pases en esta vida.

El mundo lanza sus cartas contra nosotros y Dios ofrece una opción que le parece ilógica.
Ha formulado un resumen simple de eso:
“El mundo es lo máximo y la iglesia es aburrida.”
- Podemos pasar de 3 a 7 hrs. en un antro o fiesta y no aguantar 2 a 3 hrs. en la iglesia.
- Llegamos temprano, pagamos y hacemos fila para el cine a ver una película donde admiraremos a los protagonistas, y llegamos tarde a la iglesia, donde ofrendar es dudoso, y peleamos por el protagonismo.
- Hay opciones médicas, psicológicas, filosóficas y religiosas sensacionales que comparadas con la iglesia deprimente, castrante y dominante resultan geniales y “muy padres.”

Si, “aquí estamos pero no somos del mundo,” ¿Qué piensas de estas frases:
“No sé qué haría sin el trabajo que tengo” “De buenas que me pagaron hoy, porque si no estaría en la calle” “De no ser por ustedes, no tendría amigos” “Adoro la compañía de mi pareja” “Sin ti no soy nada” “El es todo mi mundo.” Dirás que solo son frases que se dicen al aire, pero en esencia son declaraciones mundanas, afectivas si… pero meras necesidades mundanas. Cuando dices que algo o alguien es todo tu mundo, estas totalmente imposibilitado de alcanzar cualquier meta como cristiano, declarar que no iríamos muy lejos sin lo que tenemos o deseamos es negar la bendición de Dios.

Cada año nuevo, el mundo incluso nos hace decretar propósito de año nuevo. ¿Cuántos de esos propósitos están centrados y consagrados al propósito mayor?
Un pasaje como el de 1ª Juan 2:15-17 contiene una palabra clave… “amor” simple palabra que debe ser ubicada en acciones dirigidas a Dios primeramente.
“No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre.”
Si lo que deseamos para este año es tan intenso, observa bien en tu deseo… ahí está el amor a lo que deseas, retiremos la palabra “amor” y ubiquémosla hacia Dios, nuestro amigo. En este mensaje hay protección y una promesa: El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Más duro y directo es el aprendizaje y consejo en Santiago 4:1-5 “Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.”

Todas estas escrituras que nos advierten de hacer amistad con el mundo exponen un riesgo, de cómo el mundo afecta al espíritu.
Lo que eres y aun lo que deseas para este año afectará enormemente tu vida, más de lo que te imaginas, afectará en tu comportamiento, muchos de esos deseos y propósitos están basados en los que el mundo espera que desees…

Desiste por un momento de esos propósitos, sin temor a perder algo, busca en oración lo que realmente deseas, si no lo sabes…. Te aseguro que Dios si lo sabe.

Si no eres libre, sino que estas controlado al ritmo de los tambores que dicta el mundo, lo que está de moda, lo que es correcto e incorrecto según sus estándares, eres víctima del melodrama televisivo, de la frivolidad de las revistas, del vacío de la soledad, del despilfarro de la ostentosidad. Has perdido el sentimiento natural que Dios da en su creación, en el mismo, en los verdaderos amigos, en la verdadera iglesia, y te has inclinado a satisfacer los deseos según el mundo, te has inclinado para adorar a otro Dios… por eso la enemistad con Dios será evidente, no a tus ojos, pero si a los ojos de tus amigos (Dios y los demás.)
Por eso la enemistad con Dios, no se puede cumplir la promesa de vida eterna si tus deseos y propósitos están fundados en el mundo, ya que es perecedero.

Podemos terminar con una sincera oración:
- Señor, esto que deseo para mi, esto que deseo para mis hermanos, esto que deseo para esta iglesia… ¿Será también tu deseo? Te pido que des respuesta a mi propósito, hazme saber con claridad si ese deseo nació para satisfacer mi razón, mi orgullo, mi ego, mi dulce y humilde bondad, o a nacido porque escucho tu espíritu…
- Señor, si aun no encuentro mi propósito en el mundo… hazme saber si tengo uno, si debo tener uno, si es tu voluntad para mí que lo tenga… y si me será dado por tus manos.
- Señor, que no niegue tu voluntad para mi si ya conozco mi propósito. Que no los disfrace, lo confunda o manipule el mundo. Que se cumpla la misión limpiamente, con respeto, amor y dedicación. Amén.


(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

23 noviembre 2010

*Predicación 21.11.2010 ´Amigo de Dios´ (primera parte: Mi propósito es con Dios)

La pregunta de: “¿Cuál es tu propósito en la vida?” es del tipo de preguntas que se lanzan al aire, como cuando le lanzas a una multitud una tina de chocolates, y ellos te dicen… - “nunca sabes cuál te va a tocar.” La respuesta de esa pregunta varía según el momento que estamos viviendo en el mundo, varía según el estado de ánimo que vivimos, según el estado de salud, según el estado político y económico del país, según si hay violencia o no en las calles, y seguramente variara mas y mas con los años según el mundo cambia para bien o para mal. Tal incertidumbre y variación de respuestas no reflejan un propósito supremo o definitivo, solo son respuestas al aire, tan banales como la vida misma. Olviden la pregunta por ahora, ya se les formulará de nuevo. Digamos que por el momento un buen propósito es buscar tener una relación real con Dios y no ilusionarla o imaginarla.

Piensa en la relación más cercana que has podido logar en tu vida, a lo mejor a sido con un familiar, o con una mascota, tal vez tu mejor amigo es un libro, una cosa del mundo, pero en esta ocasión piensa solo en un amigo… y que tan personal a sido su relación, se conocen todo y se aceptan, se han amado y peleado, se han contado todo sin titubear. Proverbios 17:17 En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en el tiempo de angustia. 18:24 "El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano". 27:, 9-10: " El aceite y el perfume alegran el corazón; y la dulzura de un amigo, más que el consejo del alma.

Una vez leí que Dios desea tener una relación conmigo, también leí que Dios desea ser mi amigo, seguramente tu habrás leído o escuchado esa frase también, he de confesar que en ese momento ni en ningún otro momento de mi vida me pareció una frase que causara un efecto emocional en mí, no sé en ti. El caso es que de cualquier forma un día no esperado me llegó la inquietud y la incertidumbre. Al parecer soy amigo de Dios desde hace muchos años, solo que no lo había visualizado de esa forma por completo. ¿Tú habías pensado eso antes? Más adelante la Biblia te pondrá en esa disyuntiva. Y debes ser muy cuidadoso, la palabra de Dios llega indudablemente a las vidas de las personas, penetra como espada de dos filos… pero luego…. ¿Cuándo llega Dios y se acerca a ti? ¿Qué haces? Te cierras a tener una relación con Él y lo reservas solo para tus necesidades o alabanzas. No te has puesto a pensar en: “¿Si Dios fuera tu amigo?”

Tengo amigos y conocidos que han oído la palabra, pero a Dios no lo soportan o lo aguantan, cuando él se les acerca ellos le dan la vuelta y se refugian en cosas del mundo, para ellos Dios no representa un amigo, sino una deidad que amenaza con lavarles el cerebro, promete quitarles su conocimiento, ciencias y artes, su yo interno y sus placeres, afectos y apegos mundanos, la sola palabra causa en ellos curiosidad, reflexión, deseos y anhelos espirituales, pero en cuanto la palabra causa efectos, ellos la repelen, una extraña sensación de afuera les llama y atrae con mayor intensidad… eso que está afuera le han llamado “el mundo.” Así como Dios tiene su palabra (la Biblia), también el mundo tiene palabra, las palabras del mundo llegan a nosotros, las tomamos inmediatamente como una verdad, estamos tan amarrados al mundo que no escuchamos cuando nos dicen que algo es una ficción, una novela, un pronóstico, una teoría, una prueba, una promesa de campaña, una noticia amarillista… (si vemos una película creemos que es verdad para que logre en el espectador una emoción virtualmente real, vemos una novela y nos dejamos guiar por el concepto romántico y erótico de sus personajes para que logre captar nuestra emoción y lleguen a ser naturales, y vamos más lejos con el mundo, vemos las noticias y creemos que hará frío, calor o viento a pesar de que solo fue un pronóstico meteorológico, creemos lo que los científicos nos sugieren a pesar de que remarcan y remarcan que lo que dicen es solo una teoría).

Nuestra amistad con Dios no se lleva con nuestra amistad con el mundo, eso Dios lo sabe y desea abrirnos los ojos, nos advierte que lo que tenemos con el mundo no es amistad sino un mero arreglo social, donde se capitalizan nuestros deseos. Hay algo muy curioso en todo esto, ¿en qué momento le dimos al mundo el poder de gobernarnos? El mundo nos ofrece lo que por derecho nos corresponde, nos promete algo que deberíamos tener, su ficción nos atrapa y nos mantiene al filo del deseo, comemos de su mano a precio de humillarnos, vendernos, y tolerarnos, envidiarnos, mentirnos, matarnos, robarnos y nos traicionamos entre nosotros mismos, competimos entre nosotros mismos por puestos laborales, aceptamos la corrupción y el robo ya de manera natural y la justificamos con nuestra pobreza, el mundo nos pone contra la pared y nos reta a desobedecer a Dios para no perder: Si un chico roba por pan no es robo, si usted roba para pagar las medicinas de su padre enfermo no es robo, se espera que mienta un poco en su curriculum vitae, se supone que debe darle mordida al oficial de tránsito si comete una infracción, al tirar algo al suelo piensa que una basurita no matara a nadie, debe tener ciertas cosas para seguir viviendo sin importar que lo que adquiere contamina o empobrece mas otros países, debe tener a esa persona a su lado cueste lo que cueste, debe realizar sus sueños a costa de la infelicidad de otros. El mundo le a hecho creen en su palabra que no tiene nada de malo tener cosas que realmente no necesita para vivir… ese perfume, ese abrigo, ese aparato, aquel lujo. El mundo en su palabra rara vez le hace mirar el verdadero precio de lo que desea o a obtenido ya. El precio de los apegos emocionales y el desdén religioso también son alcanzandos por los deseos del mundo. Preste mucha atención, su paso por la iglesia puede ser solo un deseo mundano, ¿qué satisfacciones está logrando? El placer de no estar solo, el orgullo de ayudar a los demás, la paz interior… pregúntese si todo eso resultan ser sensaciones pasajeras, y usted no ha logrado cambios significativos.

¿Porqué tenemos que someternos al mundo, porque estamos tan pobres si todos somos hijos de Dios? Bueno yo no puedo ni quiero responder a esa pregunta, porque fue formulada también por el mundo. Es palabra del mundo. Usted debe tener una relación con Dios y ser su amigo, ¿Sabe quién le formuló esa pregunta? "¿Cuál es su propósito en la vida?"

La pregunta correcta sería: ¿Porqué me dejo someter al mundo sabiendo que soy amigo de Dios? ¿Mi propósito en la vida es conquistar al mundo a costa de mi amistad con Dios?

Inicialmente Dios creó este mundo para que sus habitantes lo dominaran, pero fue el mundo el que terminó dominando a la humanidad, Génesis 1:26-27 y dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo. Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó… / Salmo 8: 3.8 Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, me pregunto: «¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?»Pues lo hiciste poco menos que un dios, y lo coronaste de gloria y de honra: lo entronizaste sobre la obra de tus manos, todo lo sometiste a su dominio; todas las ovejas, todos los bueyes, todos los animales del campo, las aves del cielo, los peces del mar, y todo lo que surca los senderos del marCon el pasar de los años, el mismo Satanás le ofrece el mundo a nuestro redentor… fíjate bien cuál era el precio… si te inclinas…. ante el maligno… Lucas 4: 5-8 “…el diablo lo llevó a un lugar alto y le mostró en un instante todos los reinos del mundo. -Sobre estos reinos y todo su esplendor —le dijo—, te daré la autoridad, porque a mí me ha sido entregada, y puedo dársela a quien yo quiera. Así que, si me adoras, todo será tuyo. Jesús le contestó:—Escrito está: "Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él."

Siendo Adán y Eva los primeros humanos en el mundo, su tentación fue intensa, y siendo Jesús el primogénito de Dios y su ministerio tan importante, la tentación fue completa y absoluta, para el resto de nosotros, obra apreciada y amada por Dios hay tentaciones también, y muy diversas. Una continua tentación de dominar en algún aspecto “x” o “y” se apodera del espíritu humano, va desde el deseo de tener dinero y poder, hasta la sensación de dominar una simple discusión, va de la sabrosa sensación de conquistar sintiendo que las personas hacen lo que usted les pide, hasta la simple sensación de tener la razón en algo o en todo. Yo he sentido el orgullo de haber llegado a la cima de una montaña, y si no es porque voy acompañado de mis hermanos en Cristo, posiblemente no habría agradecido a Dios en una oración, tal vez me habría dado el crédito yo mismo. En otros aspectos de mi vida he sido tentado a tener todo lo que el mundo me ha ofrecido, pero sé que al llegar a ese lujoso lugar querría quedarme ahí permanentemente, he experimentado el orgullo de conquistar a mis adversarios, de llegar a tener la razón por sobre quienes me discutían, me he ganado la razón por sobre los demás… pero perdí algo.

Sé también de personas que han luchado y competido por salarios que de hecho no merecen, sé de personas que buscan la ropa que mas cueste, sé de personas que se burlan de los demás para ganar aceptación, y sé que en todos esos casos algo perdieron esas personas… Mateo 16:26 “…¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo? En la Nueva Versión internacional dice: ¿De qué le servirá al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? En la de Biblia latinoamericana dice: ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde o se disminuye a sí mismo?

En la segunda parte de este sermón, que será para otra ocasión, veremos más a fondo el propósito que tenemos en el mundo y como choca con el propósito que tenemos con Dios, el asunto radica en algo muy fundamental para todo Cristiano: Dios, tu amigo más cercano, sabe que tu paso por este mundo no solo es pasajero.. sino también fulminante. Acompañarse de un amigo como Dios es crucial, porque en el mundo caminaras a veces sobre almohadas forradas de seda y en otras ocasiones caminaras sobre carbones encendidos, y si no está a tu lado tu amigo….ambas situaciones te sacaran del propósito primordial. La suave seducción de las cosas que tiene el mundo podrían enaltecerte en vano y los duros caminos del mundo podrían amargarte y deprimirte en demasía.

A un amigo no le puedes ver la cara. Una cosa que complementa muy bien este sermón es algo que aprendí hace poco, a Dios no le agradan las dobles caras, la doble moral, no le agrada que midamos sus asuntos con una escala de valores mundanas, ni viceversa… pero al mundo si le gusta que mezclemos fibras, que combinemos talentos con dones espirituales, que busquemos la paz y el ecumenismo con frases célebres y bien intencionadas para introducir un evangelio moderno, tolerante y capaz de ser universal… Si de por si el mundo está intestado de maldad y violencia, guerras, hambre y pobreza, desestabilidad económica y fracaso ecológico… el mundo aun así tiene el virus más letal, el hipnotismo social, el engaño y la mentira masiva, tiene en sus manos también a la gente buena, a los que desean la paz, utiliza fines o causas nobles para utilizar a siervos de Dios.

Después de tantos años de obscurantismo, ignorancia y silencio, el mundo lleva sobre de si una gruesa y cómoda capa de costumbrismo, es como una mezcla de sabores dulces y amargos, una combinación de bondad con orgullo propio, un collage de ideas, filosofías, teorías, verdades absolutas y mentiras piadosas, esta mezcla se prepara con un ingrediente principal que es la base de su conciencia, me refiero a las emociones humanas.
Imagino que esta terrible imagen solo puede ser visible de forma panorámica desde arriba, desde allá podría ver Dios al mundo y sus mezclas mundanas y asquearse, como cuando le llegaban los fétidos olores de los holocausto del pueblo hebreo en una época cuando Dios se arto de su pueblo, o a caso llegan a oídos de Dios nuestros vánales estilos de vida mundanos como en tiempos de Sodoma. Visto de esa forma dan ganas de estar de su lado, de ser su amigo para que la vergüenza ni la pestilencia se apoderen de nuestra alma.
Pero algo partícula ocurre para los hijos de Dios, para a quienes Dios nos mira con ojos de amistad, para quienes estamos aquí en el mundo… ese estado del alma, comprada a precio de sangre por amor, nos ayuda esa entrega primara que hicimos tiempo atrás, y hoy caminamos con cautela, cada paso que damos lo debemos hacer acompañados de Dios, quien provee seguridad y salvación. Su amistad merece respeto, fidelidad y entrega.


Podemos hacer algo o mucho, los que estamos más conscientes o despiertos de estos hechos y señales, predicar si… pero sobre todo ser practicantes de lo que predicamos, eso ayuda aun más. Lo digo porque es una misión que tenemos, y si preciamos y practicamos, se eleva nuestra labor a la “n” potencia.

Para identificar eficazmente si somos o no del mundo, o si somos o no amigos de Dios es conveniente someternos a prueba, Dios mismo, que se nos ha predicado como el Señor único que merece toda la adoración, o como el buen pastor, es también un amigo que pone a prueba nuestra amistad con él y encara o ubica nuestra relación con el mundo, Él mejor que nadie hace que determinemos que tan grave o contaminada es esa adictiva relación que tenemos con el mundo y que tanto nos lleva a pecar.

Fuera de las formas más obvias que tiene el mundo para atraparnos, como las riquezas, la ambición, la idolatría, el hedonismo, el poder o el ego que nos lleva a alejarnos de Dios, de la humildad, del servicio a los demás… existe una base de emociones que nos conducen inconscientemente a pertenecer al mundo de manera incondicional.

Su conquista sobre nosotros está basada en la supresión del dolor, en buscar el amor, el placer, las satisfacciones personales, la salud, el bienestar económico y social, el mundo nos ofrece eso y más… y por si no lo deseamos, buscará la forma de que lo necesitemos, así estaremos totalmente a su merced… necesitamos sentirnos amados, necesitamos experimentar placeres, necesitamos dinero, cosas, amigos, familia, viajes, ropa de marca, zapatos y perfumes costosos, escuelas competitivas, iglesias impecables. Todo eso que vemos en el mundo y que se nos presenta de manera fascinante, nos guiña un ojo, y tratáremos por todos los medios posibles de obtenerlo, comprarlo o robarlo, incluso haremos trampa para que sea rápido, fácil, sin trabajo y barato.

Como tiro de gracia, y para rematar la ofensa del traidor, nos atrevemos a pedirle a Dios esas cosas si no podemos satisfacer estas necesidades. He aquí la burla del diablo contra Dios, y he aquí nuestra debilidad humana.

Cuando Dios nos ha ofrecido emociones autenticas, como cuando experimentamos el valor de su creación, de los recursos que puso a nuestros pies, el mundo ofrece emociones artificiales, ambas son provocan sensaciones enormes, la diferencia es que el mundo desea sustituir lo que sentimos cuando Dios es el autor verdadero del universo, (Yo he conquistado, yo me gané mi casa, mi auto, yo conquisté a mi pareja, yo hago que siga a mi lado, lo logré… y ese sentimiento es resultado del entrenamiento que el mundo me propuso desde que era un niño.)

Al experimentar el fracaso, la derrota, la desilusión, el desamor… se deprime usted porque es también lo que el mundo le mando sentir. Reacciona conforme al mundo que nos controla por cada frente, cada flanco, cada lado y aspecto de la vida, sus frutos no guían a la felicidad, sino al éxito, a la ansiedad, la excitación, a la emoción, al apego de las cosas y las personas.

Si ya has identificado lo que sientes… ahora solo tienes que aprender a ver cuándo es una provocación del mundo y cuando es el espíritu de Dios que te redarguye. Luego de la práctica serás más y más sensible con el tiempo. Una vez que tengas bien claro lo que el mundo hace en ti verás porque no se lleva con Dios.

Tu amistad con Dios es el mejor recurso contra el engaño y manipulación del mundo.
Termino con estos versículos: 1ª Juan 2:15-17 No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre sino del mundo. El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. / Santiago 4:1-5 ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones. ¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios. ¿O creen que la Escritura dice en vano que Dios ama celosamente al espíritu que hizo morar en nosotros.

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

27 octubre 2010

*Predicación 17.10.'10 ‘Realista, escapista o Ilusionista

Un amigo mío, aficionado al futbol, quedó de cortarse el pelo si perdía su equipo… no hallaba como escaparse del compromiso, pues perdieron sus campeones. Pensó en crear la ilusión de que había cumplido la acción poniéndose un peluquín o una cachucha, pero sabía que todos notaríamos su pretenciosa idea… así que optó al final por ser realista. Todos quedaron contentos, incluso el, pues enfrentar las cosas realmente fue lo más sano. En las iglesias pasan fenómenos similares, cuando vemos algo que debemos hacer con nuestra vida espiritual, a veces deseamos escapar, o mostrar la ilusión de que logramos cosas, pero la realidad es contundente, tal vez lo espiritual no se vea a simple vista, pero los frutos de las personas son innegables. Se dice que a Dios no se le puede engañar... pero... ¿porque tratar de hacerlo?

Ninguno de los pueblos de la tierra merece ser tomado en cuenta. Dios hace lo que quiere con los poderes celestiales y con los pueblos de la tierra. No hay quien se oponga a su poder ni quien le pida cuentas de sus actos. Daniel 4:35(NVI)
Le hago una pregunta: - ¿Cómo comprender la bondad de Dios y su poderosa voluntad? Una forma de responder a esa pregunta es buscando en la Biblia, pero… ¿sabrías como hacerlo? Los años que llevas asistiendo a la iglesia aun no han curtido en ti el deseo de escudriñar la palabra de Dios… Ok, no te preocupes, hay otra forma de responder a esa pregunta… desde el corazón, ese que sabe buscar las palabras que dirás aunque no las sientas o sean reales en tu vida… cuando te hagan esa pregunta en la iglesia, saldrás ileso y no quedaras como un ignorante. Pero mira, lo mejor es quedarse callado y decir con honestidad… “no sé.” Porque al final el tonto delatará su ignorancia con sus pecaminosas o torpes acciones, con su florido lenguaje, y con su frustado ego. La ignorancia no es lo feo del asunto sino la imprudencia.
¡Vaya forma de comenzar un sermón! Pero estas duras palabras no son reflejo de algo que debe ser mostrado, sino de algo que desea ser corregido en beneficio de quienes se dicen ser creyentes en Dios, pues nos demanda obediencia y fidelidad, y de poner en acción lo que decimos aprender de su palabra. Una pregunta más justa pero aun más retadora sería: - ¿Cómo comprender la bondad de Dios y su poderosa voluntad en tu vida para el propósito que tienes al asistir a una iglesia? La respuesta es totalmente personal, pero su ejecución será totalmente comunitaria, por eso es importante ser consciente de lo que estás haciendo.

La vida de un cristiano no se resume en asistir o participar en un ministerio religioso, no se limita al “querer” o “desear,” sino que tienen una clara misión bien definida, y que es visible para el resto del mundo, es una postura asentada en un cristianismo evidente, pues no vino usted a este mundo solo a escuchar sino a ejecutar lo que Dios nos pide hacer con plena conciencia y justicia.
Es visible y palpable cuando las personas que tienen contacto con el Dios verdadero se han entregado enteramente a su voluntad y amor, esas cosas no son visibles para todos, si acaso podemos suponerlas en los demás… ¿Acaso se distingue a un verdadero hijo o hija de Dios en las palabras que dicen, en las acciones que realizan, en los post de su blog o facebook, en la opinión que dan sobre Dios, la iglesia o los demás? No necesariamente, aunque es posible que sean visibles las técnicas o maneras que una persona a desarrollado para reflejar lo que desea creer, es posible que las potencialice si lo que desea es que los demás vean también que tiene una relación con Dios. Las “técnicas” de "cómo ser un buen cristiano" pueden ser simples formas que cualquiera puede aprender, pero no siempre reflejan necesariamente que sea real en su vida ese estilo de vida. No hablo de dar testimonio, hablo de un engaño a veces consiente a veces inconsciente, porque la realidad puede ser muy distinta a esa pretensión, cuando hablo de visibilidad, me refiero a que el reino de Dios solo es visible para una persona que tiene acceso a una mente consciente y que aterriza (sin ser un equilibrista audaz) una posición fija y fuerte no solo en lo que ha creído, sino también en Dios mismo…

Examina tu vida y razona honestamente, pon a prueba tu fidelidad o tu creencia... no te engañes o dejes que tu mente esquive la realidad, no des incluso lugar a argumentos comunes que expliquen lo que pienses, simplemente colócate en una situación extrema reciente y analiza fríamente como reaccionaste ante tal situación, (ejemplo: un amigo te insultó o te traicionó... ¿Cómo reaccionaste y que hiciste al respecto?¿tu actitud fue la de un cristiano(a) o la de alguien que no supo qué hacer?) Si reaccionaste mal, es posible que aun así tu mente busque la manera de justificar tu comportamiento, es ahí donde le permites a tu mente argumentar para escapar de algo y así crear la ilusión de que después de todo eres “bueno” o que “solo eres humano.” Pero, si dejas que tu escapismo crezca llegará a niveles irreales e inconscientes, no sabras ni donde estas y es posible también que la palabra de Dios te pase de noche, o como común mente se dice: “- te entro por un oído y salió por el otro.” Siendo así, la pregunta es: ¿Cómo comprender la bondad de Dios y su poderosa voluntad si soy yo mismo quien huyo de ella? No puedes seguir ignorando la realidad, tu indiferencia es ya evidente como tus errores, no puedes seguir escondiendo el polvo bajo la alfombra, es hora de limpiar tu corazón.

Veo tres tipos de personas: unos, los que se supone que han logrado una relación con Dios y que no están viendo como escapar de su voluntad, son creyentes que no le dan la vuelta a las cosas de la iglesia. Otras son las que no son creyentes… y una tercera es la de quienes tienen facetas aun más intricadas, que creen tener una relación con el Dios verdadero, pero no es real, sino que han creado y creído su propia ilusión. De creyentes a falsos creyentes hasta aspirantes a creyentes, los tres guardan motivos muy personales para continuar con su razón de ser.

Aquí estamos hablando de extremos radicales y contundentes, donde la realidad nos evidencia a un lugar donde la duda no tiene cabida, donde las acciones que poco trascienden en el sano desarrollo de una iglesia representan solo algo que hacer en ella, un tiempo que llenar en nuestras vidas que pretender ser espirituales. Pero también hablamos de la visibilidad, pues el mundo necesita más que nunca de algo real, y si el cristianismo es algo pasajero, algo de moda, algo que hacer con tu vida, una reflexión sobre el amor de Dios, un lugar al que voy con la pareja, o a convivir con la gente.. jamás dará los frutos que esperamos ver.

No hablo de pararnos en las esquinas a orar para que todos vean, no de pararse en frente a solo hablar del amor incondicional de Dios para no asustar a los traumados, no hablo de poner en las redes sociales una reflexión poética sobre Dios, hablo de ser reales y visibles, de no solo describirse sino de ser practicantes, hablo de profesionalismo y excelencia, porque el mundo no está para el encanto del ilusionismo, lo superficial quedó atrás, los extremos están en la punta de la realidad, el mundo en que vivimos requiere de un Dios real, que por un lado solo ven a un Dios irreal y por otro lado tiene un mundo catastróficamente real que urge de soluciones.

Este sermón está inspirado en el Salmo 65, que dice: “A ti, oh Dios de Sión, te pertenece la alabanza. A ti se te deben cumplir los votos, porque escuchas la oración. A ti acude todo mortal, a causa de sus perversidades. Nuestros delitos nos abruman, pero tú los perdonaste. ¡Dichoso aquel a quien tú escoges, al que atraes a ti para que viva en tus atrios! Saciémonos de los bienes de tu casa, de los dones de tu santo templo. Tú, oh Dios y Salvador nuestro, nos respondes con imponentes obras de justicia; tú eres la esperanza de los confines de la tierra y de los más lejanos mares. Tú, con tu poder, formaste las montañas, desplegando tu potencia. Tú calmaste el rugido de los mares, el estruendo de sus olas, y el tumulto de los pueblos. Los que viven en remotos lugares se asombran ante tus prodigios; del oriente al occidente tú inspiras canciones de alegría. Con tus cuidados fecundas la tierra, y la colmas de abundancia. Los arroyos de Dios se llenan de agua, para asegurarle trigo al pueblo. ¡Así preparas el campo! Empapas los surcos, nivelas sus terrones, reblandeces la tierra con las lluvias y bendices sus renuevos. Tú coronas el año con tus bondades, y tus carretas se desbordan de abundancia. Rebosan los prados del desierto; las colinas se visten de alegría. Pobladas de rebaños las praderas, y cubiertos los valles de trigales, cantan y lanzan voces de alegría. Tal tamaño de Dios refleja en el lector una determinación extrema, esa forma en que Dios se describe aquí y ese sorprendente efecto que logra en el lector son lo que me llevo a las preguntas iníciales, si Dios es real en tu vida, debe ser tú realista también. No pintes tu vida con esta palabra si no será algo real, pues de lo contrario será una ilusión, y tendrás que escaparte constantemente de una iglesia real y de un Dios contundente, que es un Dios bueno, si… poderoso también, pero que no lo verás jamás si su palabra entra por tu oído y sale por el otro.

Un sentido de radicalismo y visibilidad invade nuestras vidas, si somos de Dios no debemos escondernos, si somos de Dios no debemos escaparnos estratégicamente en el anónimato, si somos de Dios no podemos provocar la ilusión de ser una iglesia pues se vuelve irreal con la práctica, si eres de Dios no puedes seguir sin hacer nada. Una iglesia real y radicar es visible principalmente desde el punto de vista cristiano, es decir que efectivamente seremos quienes decirnos ser si somos realizadores de lo que escuchamos y predicamos.

Cuando lo que más deseamos es ser visiblemente cristianos, por otro lado existen cosas que son tan visiblemente horrendas que desearíamos no verlas, como el horror de las guerras, la ambición, los robos, atracos y secuestros, las injusticias sociales, las enfermedades, el pecado… son tan visibles que las vemos en todos los medios disponibles, son una realidad. Yo sé que hay cosas muy visibles en las iglesias, sabemos perfectamente cuál es el hermano que no hace nada, sabemos cuál es el que no lee la biblia, el que no sabe orar, hemos identificado al más promiscuo, al más callado, al que mas critica o al que menos propone. Pero esa visibilidad no nos es útil para nada, si no es ese un ejemplo de cristianos real no debe robarnos la atención.
La real actualidad nos dicta que hay motivos más importantes que esos, más urgentes, y que se requiere de tu postura más radical posible.

¡Dichoso aquel a quien tú escoges, al que atraes a ti para que viva en tus atrios! Saciémonos de los bienes de tu casa, de los dones de tu santo templo…

Dichoso tu si ves que:
-El tiempo en que hacías las cosas a medias para Dios ha pasado.
-El tiempo de negar, renegar, quejarse y de deprimirse ha pasado.
-El tiempo de quedarse sentados ha pasado.
-El tiempo del miedo ha caducado.
-El tiempo de Dios ha llegado ya, y no puedes retrasar más tiempo tu llamado.
-El tiempo de un Dios real demanda de tu realismo, no escapismo ni ilusionismo.

Dichoso tú si distingues la realidad, dichoso si reconoces conscientemente que has sido escogido y apartado para Dios, dichoso si eres atraído irresistiblemente a la casa de Dios… dichoso si buscas su sabiduría, dichoso por tu obediencia, dichoso y privilegiado te sentirás, dichoso porque te serán saciadas tus necesidades de hogar y pertenencia, serán abundantes tus talentos en el templo.
Dichos tu porque Dios se ha manifestado en ti y fue algo real.
Dichosos los y las que saben concienmenete quien es Dios y le corresponden con tal realismo.

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

23 septiembre 2010

*Predicación 19.09.'10 ‘Por lógica Dios’

Si calculamos bien en las palabras de Jesús, podemos ver inteligencia, otros la llaman sabiduría, para mí su elocuencia peculiar al predicar es excepcional, para mi tiene tanta lógica. Mucha de esa lógica se reflejaba en la forma en que le hablaba a cada cual según lo merecía, si era a los pecadores les hablaba de perdón, si era a los esposos les hablaba de unión, si era a enfermos de su sanidad, si era a los pobres les consolaba con su reino, si era a los niños les bendecía, si era a los malvados les reprendía, aunque fueran a retarlo o tentarlo los fariseos, les denunciaba. Hoy Dios continúa hablando, pero es ahora a nosotros, y es posible que nosotros seamos de todo eso y más: A veces nos comportamos como inocentes niños, otras veces pasamos por pobrezas, en otras ocasiones pasamos enfermedad o dolor, hemos sido solteros y hemos experimentado la unión en pareja, algunas otras veces nos vemos como malvados legalistas, incluso somos capaces de actuar como adolescentes berrinchudos, nos atrevemos a tentar o a instigar a los demás con la Biblia. Sin embargo… esas han sido zonas de riesgo para todo creyente, a todo momento que experimentamos cosas buenas o malas, nos guía una voz, una lógica… ¿Nos ha acompañado la voz de Dios en esos casos? que al reconocer su ordenanza, su consejo o advertencia… nos callamos, nos esperamos, la obedecemos, nos levantamos, nos hace crecer. Por lógica, en quienes la escuchan debe aflorar ese progreso inigualable, eso te identifica como de su pertenencia, eres cristiano. Es tanta la sabiduría de Dios, su lógica ha pensado en todo y no requirió de todos los tomos o libros de la época.

¡Imagínate! El ministerio de Jesús duró solo tres años en tierra, en sus enseñanzas estaban las lógicas de Dios, cosas que su Padre lo mandó a decirnos, a anunciar principalmente su plan, dio sermones memorables, dio instrucciones a los apóstoles, supo comunicar una palabra tan densa pero comprimida en la lógica de una sencilla parábola, vio en el ser humano un sentido de comunidad, fue capaz de denunciar las irregularidades a los fariseos y maestros de la ley, vino a darnos el pan de vida, el agua viva, y su voz es muy clara para sus ovejas.

Una cosa que llamó mi atención por unos días fue la parábola del funcionario que no quiso perdonar, la leí y es tan lógica su enseñanza: -dice de un rey… que en el momento de hacer cuentas, llama a un hombre, funcionario… si, pero endeudadísimo y sentenciadísimo a pagar pero ya, con esclavo, esposa, hijos y lo que fuera. Después de rogar se le perdonó la deuda y se le dio la libertad. Pero al salir se topa con un compañero que le debía una pequeña cantidad, este estrangulándolo le pedía que pagara. Al rogarle al funcionario una prórroga, este no se la da y lo hace encarcelar. Esa acción enfureció tanto al rey que ordenó el castigo y la cárcel hasta que pagara. (Léela completa en Mateo 18:23-35)
Este es el tipo de lecturas que entendemos con relativa sencillez, (el perdón es algo tan valioso y tan inmerecido, que no perdonar a otros que nos lo pidan sería ilógico para Dios)
Aunado a ese tema sobre la lógica de Dios estaba el siguiente verso sobre el divorcio (Mateo 19:1-11) Llamó mi atención la lógica de Jesús al tratar el tema, siendo posible la separación de una pareja solo bajo circunstancias excepcionales… Para determinar esas circunstancias hay que usar la lógica, pues nos toparemos en disyuntivas modernas, y aplicar en todo una lógica clave. ¿Pero cuál lógica? Pues la de Dios, la que leemos en su palabra y que interpretaremos con dones espirituales.

No tenemos por qué estar confundidos, perdidos o desorientados. Para seguir esa lógica debemos reconocer su voz.
Estaba muy determinado a tratar estos temas para ustedes, pero la lógica de Dios me movió a otros versos. ¿Cómo entender el perdón o la separación? Se fijan que en el evangelio de Mateo estos temas están juntos. El perdón seguido de la separación, suena a algo “sano.” El orden de Dios es lógico y sano, indudablemente para provocar el bien, (ejemplo de una situación dolosa o de repudio: veo, vivió, experimentó, juzgó lo bueno, desechó lo malo, disculpó y me separó.) lo contrario es: “…la separación primero y al final las disculpas por las canalladas…” Hagamos las cosas con orden.

La lógica de Dios es muy bien resumida en la boca de Jesús, mi interés por descubrir algo más en su palabra me llevó a otro libro, en Juan 10:1-5 »Ciertamente les aseguro que el que no entra por la puerta al redil de las ovejas, sino que trepa y se mete por otro lado, es un ladrón y un bandido. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz. Llama por nombre a las ovejas y las saca del redil. Cuando ya ha sacado a todas las que son suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. Pero a un desconocido jamás lo siguen; más bien, huyen de él porque no reconocen voces extrañas.

Su palabra nos cuenta que somos como ovejas, nos basamos en el hecho de que no nos pertenecemos, sino que somos de Dios, y que lo que hacemos es por medio de su poder. Dicho concepto es difícil de entender o asimilar para muchos, pues todo tenemos un sentido de pertenencia propio, un concepto aun mas difícil de entender que el anterior es el hecho de que si no somos del Señor, ni somos de nosotros mismos, somos de algo mas… de quien nos ha robado por maldad.
Que importante es reconocer su voz, y saber diferencias en estos días de mensajes ajenos, pintados de evangelio. Si no somos de Él, seremos del ladrón, al salir del cómodo redil, por palabra, por aliento, por ayuda o comida diremos antes de dar un paso afuera: “-¿Dónde está el lobo?... ¿Diríamos eso por inseguridad? Porque estamos confundidos, desorientados… perdimos el rastro. Diremos: - ¿Dónde está Dios…? ¿Dónde está el buen pastor?... ¡A penas lo escuchaba hace unos minutos que salí de la reunión de oración¡… ” ¿Qué paso?¿Dónde estoy?
Pon atención, escucha la voz de Jesús, ¿Le reconoces...? Mucho oído hermanos (as), si no somos de Él no reconcomeremos su voz, seremos engañados por cualquier mensaje o persona, aun seremos atrapados por carismáticos representantes de su ministerio, aun podríamos cambiar su plan por metas bien intencionadas, por llamados ilógicos. Pero cuando estés frente al hocico del lobo, la inconsciencia o la falta de conocimiento no te justifican ante su plagio y apetito. En cambio si eres de Dios, ante Él te justificara una perfecta e intachable conciencia de pertenecía. Sus hijos(as) no pasan peligros, desconfianzas ni corrupción, ni seducción, no son engañados porque escuchan la voz de su guía. Juan 10:5 Jesús les puso este ejemplo, pero ellos no captaron el sentido de sus palabras.

En esta parábola la lógica de Dios se asoma impresionantemente, es tan fundamental que sea entendida por el bien de todos los que la escuchan, que Jesús mismo debe explicarla con lujo de detalles:

Juan 10:7-10 «Ciertamente les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí eran unos ladrones y unos bandidos, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.
Más claro no pude ser, Jesús mismo se da a conocer como el camino seguro al buen pastor y padre celestial, nosotros somos las personas que tenemos libertad de ir en busca de su palabra y regresar salvos y con plena abundancia, porque nos guía y da seguridad el pertenecer a Él. También Jesús tiene la potestad de denunciar que en el pasado no fue así, sino que la intención del mal era el robo movido por intereses personales o la corrupción, lo que causaba el disgusto de los judíos que deseaban incluso apedrearlo, pues no lo consideraban el Mesías, sino un endemoniado… y vemos en ello el efecto que tiene el no distinguir la voz correcta, ya que seguían ellos el mensaje corrompido entonces. Eso entristecía a Jesús, era ver con sus ojos como el ladrón se llevaba a las personas, y las manipulaba a su antojo. “- a los suyo vino y no le recibieron…” pero a la vez la esperanza nacía al ser Él el portador del mensaje de Dios por medio de su voz. Una lectura de este evangelio que sobrevive hasta hoy nos brinda grandes bendiciones. Sus sacrificios no fueron en vano. ¿Hemos presenciado también nosotros como el ladrón se lleva a las personas? con atracciones pasajeras, con mensajes alucinantes, con disfrazado amor humanista. Lo hemos visto aun en personas que amamos, en amigos, en familiares, en hermanos(as) de la fe. En este punto debemos saber reconocer la voz del buen pastor, llamándonos a cada uno por nombre y dictándonos al oído la lógica del Padre en lo que debemos hacer, hacia donde debemos ir, a donde no ir y por donde regresar. Y otra cosa es recocer lo que somos, quienes son los que trabajan en su ministerio y quien o que es el ladrón.

Continua la escritura en Juan 10: 11- 15 …Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. El asalariado no es el pastor, y a él no le pertenecen las ovejas. Cuando ve que el lobo se acerca, abandona las ovejas y huye; entonces el lobo ataca al rebaño y lo dispersa. Y ese hombre huye porque, siendo asalariado, no le importan las ovejas. »Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas.
El encargado del rebaño no es el pastor en esta parábola, el trabajador voluntario o asalariado servidor de un ministerio se reflejan en este mensaje como un ser humano, que no solo no es perfecto, sino que no sería capaz de dar la vida, ni su tiempo o trabajo, ni su dinero, ni su futuro o bienestar por alguien más… Por lo que nos advierte a no poner de lleno la confianza en los servidores, porque ellos o nosotros fungimos solo para facilitar el acceso a Jesús, que te da entrada al Padre, pero en circunstancias poco favorables o vánales somos capaces de abandonar la iglesia con diversas excusas. Nos lávanos las manos fácilmente, y borrón y cuenta nueva, no sentimos absoluto remordimiento por las personas que dejamos o por las que a futuro podríamos ayudar. Sin embargo si podemos confiar plenamente en Jesús, que dio su vida por nosotros, a Él le pertenecemos, no a nadie más, el jamás nos abandonará y mucho menos cuando se acerque el lobo. Así que no te separes ni un día de su voz, porque nadie pondrá las manos al fuego por ti.

Termina el pasaje en Juan 10:16 y 18 …Tengo otras ovejas que no son de este redil, y también a ellas debo traerlas. Así ellas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor. Por eso me ama el Padre: porque entrego mi vida para volver a recibirla. Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo también autoridad para volver a recibirla. Éste es el mandamiento que recibí de mi Padre.»
Amor es lo que destila de estas últimas frases, tanto del Padre como de Jesús, quien nos comparte que es libre de dar su vida por nosotros y que el Padre por ello lo ama, y que tiene el poder o potestad de recuperar su vida. Les comunica a sus seguidores de la época que hay más gente adelante, a futuro… que también debe ir a rescatarles. Esos somos todos, ¿Fuiste tú un día el rescatado… lo será mañana otro también? No lo sé.

Podría ser que si, no lo sé a ciencia cierta. Por mucho que tengamos ahora este mensaje de Juan 10 que leímos y que entendimos con plena claridad, el deseo humano se mueve de maneras volátiles, es como la bruma en la mañana, un día dice que sí y otro día que no. Un día mí pasión en la puerta del rebaño es tal que mis ganas están al 100 por ciento, y otro día sería capaz de tirar el rebaño por la ventana. Por ello tal vez la Biblia advierta: “- que muchos de ellos son llamados, pero pocos los escogidos…”
El caso es que todos tomemos el lugar que nos corresponde y en el cual somos llamados. Dios tiene su lugar, Jesús ha tomado su lugar… los trabajadores también… si faltara que las ovejas aun no escuchan la voz del buen pastor, serán robadas indudablemente. Y somos tan testigos de eso como lo fue Jesucristo.
Nos resta tomar especial cuidado en el mensaje que debemos dar y oír: Con seguridad… si, pero también con guía divina, con firmeza y autoridad… si, pero también con cautela, amor y empatía, con liderazgo… si, pero también con humildad. Con dominio propio… si, pero sujetos también a su guía y voz inconfundibles. Escuchado su voz, por lógica Dios no nos abandonara jamás.

DLB

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)

31 agosto 2010

*Predicación 29.08.'10 ‘Seguidores y líderes de Cristo’

Yo he notado tres tipos de personas que se involucran en el llamado de Dios en una iglesia:Las que trabajan bien, las que trabajan mal, y las que no trabajan. Los que trabajan bien o mal estarán siempre demandándole a los que no trabajan para que se pongan las pilas, los que trabajan bien pedirán cuentas a los que trabajan mal, y los que no trabajan se quejaran de los que trabajan mal o incluso criticaran a los que trabajan bien. Pero es momento de romper con ese cerrado concepto de liderazgo, porque no trae nada positivo.

La sola palabra ‘Liderazgo’ dá de que hablar y pensar, llegan a la mente conceptos diversos que definen fácilmente la idea… “- que si esto que si lo otro, que si tiene sus bemoles, que si es una gran responsabilidad, etc.” Hasta ahí todo bien… en un momento llega el llamado de Dios a la vida de una persona pro-activa, y con el llamado llegan también como de rayo un montón de pensamientos y sentimientos ricos en pesimismo, la mente pone en juego las metas personales que se ven amenazadas por el llamado de Dios al trabajo en la iglesia, provocando una explosión de sentimientos que afectan incluso al cuerpo, pasan saliva por la garganta de manera dificultosa, tiemblan las manos o se acelera el latir de un corazón nervioso por el compromiso en puerta… indudablemente el “quehacer” en la iglesia es algo de ponerse a pensar, la mayoría de los files a la iglesia no van más lejos porque prefieren no pensar. En otro extremo, los llamados al liderazgo experimentan también la traición del pensamiento, la ambición por el poder, la manipulación de las personas, la sobre estima de una embestidura, etc. Usualmente relacionamos a un líder con el concepto de santidad, si no somos líderes exigimos perfección a quienes lo son, y si somos líderes exigimos de los demás la comprensión. Pero es mejor olvidarse de esos viejos conceptos, podríamos en su lugar comenzar a disfrutar el sabor del liderazgo que trae generosa sabiduría, múltiples aprendizajes y herramientas de vida que llevan a la paz y a una relación con Dios rica en experiencias. Un liderazgo llevado por Dios conduce a sitios jamás soñados, y un liderazgo llevado por caminos turbios conduce al exterminio del espíritu y el alma, a la mala salud y a la depresión. Si no somos líderes, nos visualizamos en meros espectadores y eso hace que tengamos un concepto de las cosas más bien frío y sin censura, es un lugar en las gradas donde aplaudimos o a abucheamos a los líderes, a los gobernantes, a los administradores, a los maestros, a los jefes, a los padres o hermanos mayores. Ser lidere es de miedo o de flojera, pensamos que un líder puede cometer errores garrafales, puede comprometer su imagen, se debe a la decencia, a la inteligencia y a la renovación, pero sobre todo se debe y se entrega a Dios… y todos esos factores provocan en los meros espectadores miedo y/o respeto, critica y/o alago, flojeras y/o dependencias. Pero si somos realistas, hay que reconocer que la causa de un líder es un objetivo bueno y digno de alcanzar, a donde va la persona o que lo llevo a ser líder es lo que determina ante Dios y su propia conciencia el verdadero rostro de su alma. Sin un certero análisis del llamado de Dios, podríamos llevar la palabra por caminos no planeados a razón del verdadero evangelio, ¿A dónde vas a llevar el llamado de Dios? Por el camino que has trazado y planeado, acaso no lo llevarías ni a la esquina, o tomaras el consejo del maestro, del real sacerdocio que está en Cristo Jesús. Pero no deseo abrumarte demasiado con lo anterior, este sermón está diseñado para enfocar el liderazgo en algo mucho más básico y fundamental que lo anterior. Veremos un ejemplo de liderazgo en la vida de Moisés, y cómo un error invisible para él, fue visible para otro líder que supo dar pie al futuro de la iglesia como hoy la conocemos.

Durante este sermón, me gustaría que visualizaras tu vida en dos lados…¿Cómo sería tu vida siendo líder de una iglesia? Reflexiónalo ampliamente. Todos los pensamientos que llegan a la mente describen claramente las intenciones de tu corazón, contéstate a ti mismo: ¿te ves huyendo de eso... o te ves planeando ideas…? ¿Acaso te ves aprendiendo urgente y vorazmente la sabiduría de Dios o te ves en las bancas de atrás de la iglesia? ¿Te ves con un micrófono, instrumento musical o biblia en las manos… o ves a los demás con esas cosas en las manos? He aquí una respuesta que trae luz, el llamado llegó o llegará indudablemente, ¿será atendido o desatendido? no lo sé… pero, lo importante por ahora es: 1.- que debes identificar cuál es el llamado y 2.- debes saber determinar el número aproximado de personas a las que dirigirás tu trabajo. Tú eres o serás llamado al liderazgo, y la cantidad de personas a tu cargo será lo que varíe con el tiempo o el lugar, algunos serán líderes exclusivos de su vida y de su familia o amigos (as), otros serán líderes de grupos pequeños, otros de grupos mayores. Algunos serán líderes de iglesias con ministerios especiales y otros de iglesias comunes. Lo más bello del asunto es que todos aquí serán líderes. El solo hecho de asistir a una iglesia es aceptarlo de alguna manera, y frecuentar con gusto las reuniones donde se estudia la palabra de Dios es más que eso, es encaminar tu llamado a lugares jamás soñados de la sabiduría, caminos constantes, la fresca y diaria renovación, la salud y estabilidad espiritual y los dones o capacidades del Espíritu de Dios.
Todo eso atrae el corazón de un líder en potencia.

El punto más destacable de un liderazgo para Cristo o su ministerio es determinar la causa, Cristo desea salvar al mundo del pecado, sus líderes tienen como objetivo llevar su palabra a los demás. Como fue el caso ejemplar de Moisés… si leemos todo el capítulo de Éxodo 18 encontraremos un ejemplo de liderazgo incomparable guiado por el plan de Dios. He aquí unos extractos de esos versos: “…Todo lo que Dios había hecho por Moisés y por su pueblo Israel, y la manera como el Señor había sacado a Israel de Egipto, llegó a oídos de Jetro, sacerdote de Madián y suegro de Moisés… Jetro fue al desierto para ver a Moisés, que estaba acampando junto a la montaña de Dios… Moisés salió al encuentro de su suegro, se inclinó delante de él y lo besó. Luego de intercambiar saludos y desearse lo mejor, entraron en la tienda de campaña. Allí Moisés le contó a su suegro todo lo que el Señor les había hecho al faraón y a los egipcios en favor de Israel, todas las dificultades con que se habían encontrado en el camino, y cómo el Señor los había salvado.” Éxodo 18: 1- 8

En este orden, la vida de un líder tiene antes un comienzo y luego un desarrollo y finalmente un deber, o dicho de otra forma, primero es rescatado de la muerte por pecado (es salvo), luego se aparta o separa para Dios tomando como crecimiento y nutrición las enseñanzas y guías del Espíritu Santo y el fortalecimiento del espíritu culmina con un propósito y un fin… que predique a Jesucristo llevando la semilla. Hagámonos a la idea de que esa labor no es solo de un líder, sino que es labor de todo creyente convertido a Cristo, tampoco es labor solo de algunos líderes. La idea de una iglesia donde el líder es un asalariado servidor eclesiástico que se para en frente y da de comer a sus feligreses que se concretan a dar dinero y reflexionar intrascendentemente en lo que se les predica, eso no es realista del todo, aunque ese estilo de vida puede arrojar algún tipo de valores, no construye hermanos(as) en la fe que tengan capacidades de liderazgo propio y menos de liderazgo social. No sabe cómo alimentarse, no sabe cómo resolver problemas, no sabe ni orar ni escudriñar la biblia, no sabe más que abrir la boca y demandar alimento, soluciones, oraciones y resultados... eso es solo un espectador en el mundo, oirás de ellos sola aplausos o abucheos.

De hecho, debemos acostumbrarnos a una idea más realista, los líderes de una iglesia debemos serlo todos, en este punto deseo diferenciar entre líder y administrador, si bien la iglesia no debe verse como una empresa, cada parte tiene su labor en ella y la naturaleza de su labor define su acción. Este es solo un tipo de liderazgo que resulta práctico. Si lo visualizáramos de manera gráfica, veríamos que es como un ruedo, los participantes son los toreros que se lanzan al ruedo, y vencen con destreza ejemplar al cornudo, los espectadores son los que prefieren mirar y no meten un pie al ruedo. El líder de una iglesia mira su corazón y se involucra de corazón con los demás, porque el Espíritu Santo le dicta esas acciones, un administrador se concentra aparte en las cosas prácticas para la organización de una iglesia física. Pero hay un lugar para todos en una iglesia, y dependerá de ti y de tu relación con Dios y con los demás definir ese estatus, sea que sepas o no tu lugar en la iglesia, al menos debes saber que si eres de Cristo, tu liderazgo existe desde en ti y para ti y desde en ti hacia fuera. Así es, sin tu percibirlo, mucha gente hace caso de tu ejemplo, pone atención en lo que dices o escribes, se fija de quien eres amigo y de quien no, determinan de ti un lugar en la iglesia, y pasan desapercibidas múltiples lecciones de vida que alimentan las decisiones de otros. Pero de nuevo lo digo, no deseo abrumarte con ese aspecto tampoco.

Muchos miembros de iglesias no se visualizan como líderes, dejan cargas a otros miembros de sus iglesias o dejan el trabajo evangelístico a personas que según ellos están preparadas para esa labor. ¡Imagínate si Moisés hubiera pensado igual! Y mira que no la tenía nada fácil, en cambio nosotros que gozamos hoy de plena comodidad, conocimiento a la mano, facilidad de transporte, accesibilidad de medios… nos atrevemos banalmente a rechazar liderazgos en Cristo, decimos que somos seguidores de Cristo, a veces de cerca a veces de lejos… pero jamás en pleno liderazgo. Cuando no nos visualizamos como líderes de nada, ni de nuestras vidas siquiera, sentimos un vacío, y lo llenamos con algo, lo que sea… el asunto es no sentirnos aburridos. Algunos somos muy capaces de substituir el liderazgo en Cristo por cosas del mundo, por gente que estimula y motiva mejor lo que deseamos tener o hacer. Moisés pudo seguir siendo un rey, y quedarse a disfrutar de sus riquezas, de su familia y de su país, sin embargo el es un caso perfecto de liderazgo, muy común al de Jesucristo… fue tomado por Dios en su plan que se ejecutó paso a paso (conocemos la historia: un hombre que había perdido su mismísimo origen, su nación, despojado de su reino, perdido y puesto en las peores de las circunstancias… toma como líder la voz de Dios y cumple sus mandatos, logra ejecutar el poder y voluntad de Dios de manera impresionante y sobrenatural, cumple como liberador del pueblo judío, y también es capaz de trasmitir la voz de Dios a su pueblo, dando sus mandamientos). Podemos comparar el caso con Jesús, y son muy similares…¿Podríamos comparar tu caso personal con el de ellos? Tu reino es tu vida, tu nació es el mundo, obedecer el llamado te colocará en cierta forma en una sitúan precaria o contra el mundo, eres tomado por Dios, sigues sus ordenanzas, y finalmente logras ejecutar su poder y voluntad.

Hay gente que es líder de su vida, es líder en su casa, es líder en su trabajo o escuela, es líder en la iglesia… también hay gente que carece de alguno de los anteriores. Donde no es líder se apoderará de un liderazgo, o si fracasa en algún aspecto de su vida, reclamará frustrado un espacio que alguien le arrebató. Y sigo abrumándote… mejor sigamos con el esquema positivo: Si el liderazgo que llevas actualmente, en tu vida, familia o iglesia no es motivo de alegría, esa es una señal, un aviso que te debe llevar a revalorar en lo que haces, aun mas en la iglesia, pues es una bendición ser seguidor y líder de Cristo, si en cambio crees que es una maldición, o que es algo de ponerse a pensar, pues algo está mal. Ubícalo de la siguiente manera: De parte de Dios tenemos salvación y una labor que hacemos por amor, voluntad y sentido común, su plan de salvación es motivo de gran alegría y gozo, la promesa es que seremos llevados a lugares eternos, de paz, amor pleno y ninguna necesidad. Tal magnitud de salvación es digna de un servicio integro, de reconocimiento y alabanza. En el caso de los judíos, Jetro, el suegro de Moisés daba muestras de alegría por la liberación del pueblo. “…Jetro se alegró de saber que el Señor había tratado bien a Israel y lo había rescatado del poder de los egipcios, y exclamó: «¡Alabado sea el Señor, que los salvó a ustedes del poder de los egipcios! ¡Alabado sea el que salvó a los israelitas del poder opresor del faraón! Ahora sé que el Señor es más grande que todos los dioses, por lo que hizo a quienes trataron a Israel con arrogancia. Dicho esto, Jetro le presentó a Dios un holocausto y otros sacrificios, y Aarón y todos los ancianos de Israel se sentaron a comer con el suegro de Moisés en presencia de Dios.” Éxodo 18: 9- 12

¿Qué sigue luego de la liberación y nueva vida? Sigue la toma de poderes… el liderazgo.En lo que leemos, luego de las hazañas logradas, Moisés tubo a su tutela miles de personas, el atendía sus problemas caso por caso personalmente, el pueblo esperaba y formaba línea, y Moisés daba su consejo. Ahora bien, la Biblia nos muestra un estilo de liderazgo que Moisés adoptó, pero al final del día era obvio que no terminaría con los asuntos y necesidades de la gente, así que día con día llegaban en línea a pedir, pedir y pedir… tal demanda estaba sobre estimada. “…Al día siguiente, Moisés ocupó su lugar como juez del pueblo, y los israelitas estuvieron de pie ante Moisés desde la mañana hasta la noche. Cuando su suegro vio cómo procedía Moisés con el pueblo, le dijo: —¡Pero qué es lo que haces con esta gente! ¿Cómo es que sólo tú te sientas, mientras todo este pueblo se queda de pie ante ti desde la mañana hasta la noche? —Es que el pueblo viene a verme para consultar a Dios —le contestó Moisés—. Cuando tienen algún problema, me lo traen a mí para que yo dicte sentencia entre las dos partes. Además, les doy a conocer las leyes y las enseñanzas de Dios.” Éxodo 18:13-16

Jetro sugiere a Moisés una nueva forma de liderar: —No está bien lo que estás haciendo —le respondió su suegro—, pues te cansas tú y se cansa la gente que te acompaña. La tarea es demasiado pesada para ti; no la puedes desempeñar tú solo. Oye bien el consejo que voy a darte, y que Dios te ayude. Tú debes representar al pueblo ante Dios y presentarle los problemas que ellos tienen. A ellos los debes instruir en las leyes y en las enseñanzas de Dios, y darles a conocer la conducta que deben llevar y las obligaciones que deben cumplir. Elige tú mismo entre el pueblo hombres capaces y temerosos de Dios, que amen la verdad y aborrezcan las ganancias mal habidas, y desígnalos jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas. Serán ellos los que funjan como jueces de tiempo completo, atendiendo los casos sencillos, y los casos difíciles te los traerán a ti. Eso te aligerará la carga, porque te ayudarán a llevarla. Si pones esto en práctica y Dios así te lo ordena, podrás aguantar; el pueblo, por su parte, se irá a casa satisfecho… Moisés atendió a la voz de su suegro y siguió sus sugerencias… Más tarde Moisés despidió a su suegro, quien volvió entonces a su país. Éxodo 18: 17-27

Este es un modelo de liderazgo incluso adoptado recientemente por grandes empresas con objetivos lucrativos, como iglesia podemos adoptar dicho patrón, solo que hay que observar con cautela algunos puntos importantes. Uno es que no somos una empresa y que no somos una iglesia que ambicione deseos comunes al mundo. Otro es la delegación, vemos que no cualquiera es nombrado, sino que debía elegir gente capaz y temerosa de Dios, que aman la verdad y aborrezcan la avaricia y por sobre todo lo anterior esta el hecho de que debían ser entrenados en la ley de Dios y sus enseñanzas, lo que nos lleva a nosotros como cristianos a comprender la figura de Cristo y la gracia de Dios, visto así no es tan difícil delegar, lo complicado es encontrar apoyo de personas que deseen aprender y trabajar. Dios hace el trabajo sencillo—: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente. Después añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades. Y cuando éstos han sido perdonados, ya no hace falta otro sacrificio por el pecado. Hebreos 10: 16-18 / ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? —"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente" Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: "Ama a tu prójimo como a ti mismo." De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas. Mateo 22:36-40
Dichos factores de entendimiento bíblico son los que dan pie a una capacidad de liderazgo. Si son buenas las intenciones de un líder, este se concentrará también en la obediencia. La ley de Dios es algo que se escribe en la mente, no es conocimiento general de los creyentes.

Ahora bien, al comienzo de este escrito les decía que todos somos llamados a ser líderes, y mi propuesta, (más corta que la de Jetro) es que consideres antes de todo ser líder de tu vida, es decir… si permites que el espíritu de Dios reine y guíe tu vida, aprenderás a tomar decisiones por ti mismo sin la ayuda constante de tus líderes, tú aprenderás muy pronto a tener dominio propio, amor y otras muchas cualidades y valores importantes para un cristiano, sea o no que llegues a ser un líder, al menos facilitaras mucho la obra de Dios al tomar tú el dominio de tus acciones, emociones y deseos. Con una vida correcta se es líder indirectamente de quienes te observan, con tu familia o tus más allegados, o tus conocidos o gente de la escuela o trabajo. Dentro de la iglesia el liderazgo va mas allá que el buen ejemplo, pero es consecuencia de lo anterior. Ahora bien el consejo de Jetro para Moisés fue delegar con instrucción, quien decide tomar un tipo de liderazgo dentro de la iglesia, debe saber que es importante respetar el pacto con Dios. No importa realmente si tienes a tu cargo a una persona o a una docena o a cientos o miles… si en tu corazón guardas los decretos de Dios, sabrás que es primordial. La sabiduría esta ligada con la palabra de Dios, solo basta leer los proverbios para confirmarlo.
El siguiente es un verso que compartí muchos días atrás de que terminara esta palabra sobre el liderazgo y el ejemplo de Moisés y su suegro Jetro, y descubro y confirmo con alegría el mensaje que Dios me envió, el cual resume en lo que sigue: - Fíjate bien, si haces tuya la palabra de Dios y atesoras sus mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios. Él reserva su ayuda para la gente íntegra y protege a los de conducta intachable. Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la equidad y todo buen camino; la sabiduría vendrá a tu corazón, y el conocimiento te endulzará la vida. La discreción te cuidará, la inteligencia te protegerá. Proverbios 2:1-11

Finalmente me quedo con una idea concreta, los seguidores y líderes de Cristo son personas honestas, llevadas por la guía directa de la sabiduría de Dios, con un grado de inteligencia suficiente para discernir cada paso con cautela, han entendido la equidad y la justicia no como el mundo la entiende, no por una necesidad… sino como Dios la decreta. Son personas contentas con su trabajo, son cristianos que se alegran en el camino, con fuerza, seguridad, valentía y determinan así mismos decisiones centradas en una visión mayor a la propia.

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis)