- Filipenses 2: 12-18
Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no sólo en mi
presencia sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con
temor y temblor, pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el
hacer para que se cumpla su buena voluntad. Háganlo todo sin quejas ni
contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio
de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas
en el firmamento, manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de
Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano. Y aunque
mi vida fuera derramada sobre el sacrificio y servicio que proceden de su fe,
me alegro y comparto con todos ustedes mi alegría. Así también ustedes,
alégrense y compartan su alegría conmigo. (NVI)
Introducción
Esta es la tercera parte de una larga charla sobre el pecado, tema que se toca
en todas las iglesias, algunas lo hacen con enormes cargas de culpas, otras con
particulares formas que solaparían al
pecador más astuto, pocas iglesias abordan el tema con un sentido de respeto, y
muy pocas con un sentido de compasión. Existen dos palabras en los versos de
Filipenses 2:12 (“temor” y “temblor”) que
refieren a la salvación del ser humano, dichas palabras tiene que ver
enormemente con la emotividad y la “energía“ que las personas creyentes y
llenos de fe desmesuran respecto a su servicio para Dios, y más importante de
todo es la palabra “respeto” cuyo valor radica en la forma en que conllevamos
nuestra salvación frente al pecado, o en la forma en que enfrentamos el ser
hermanos menores de Jesús, el ser hijos (as) del único y poderoso Dios y
portadores de su Santo Espíritu frente
al pecado.
En la primera parte (de esta serie de predicaciones) escribí sobre tu pecado
personal, la segunda parte fue entorno al pecado de tu hermano(a.) Concluí que
el pecado es una infección humana, mortal, que está presente en casi todas las
ideas mundanas, más aun en las grandes ciudades, el pecado habita junto a todo
lo que está expuesto a la corrupción del diablo en el mundo. Todos los pecados
más comunes como el robo, la mentira, el asesinato, el desamor, el engaño, la
deshonra, la codicia y la idolatría son claramente conocidos y envenenan toda
intención de progreso, se disfraza de verdad cuando es mentira, incluso se
cuela en casi todas nuestras necesidades consumistas, desde las alimenticias
hasta las de transporte, y (como lo dije en las pasados predicaciones,)
tanto peca usted como peca su hermano (a) porque todos somos idénticos frente
al fenómeno que llamamos pecado, ´puede no verlo así si se compara
ahora con la persona que tiene usted a un lado, pero… “todos los chinos son
iguales” alguien que vive alejado de nuestra forma de vida moderna,
citadina y excesiva, dirá que todos nosotros somos unos pecadores
inconscientes, porque la riqueza de una ostentosa vida moderna implica la
masacre de la bondad contra la pobreza o los pobres.
Es prácticamente imposible dejar de pecar… de hecho usted no puede hacer casi
nada contra el pecado, y aquí entra la esencia de esta predicación: “El único
que puede hacer algo contra su pecado es Dios” “Lo único que se puede hacer
contra el pecado es el perdón” y “Lo único honesto que puede hacer usted contra
el pecado es confesarlo.”
Si su reacción ante el pecado es honesta, se manifestara Dios en usted en
acciones, no contra el pecado, sino a favor de su salvación, a favor en
acciones llenas de afecto, gracia, bondad, sabiduría, fuerza, ciencia, temor
por el creador, etc. El resultado de lo que hace Dios contra el pecado culmina
en los dones del Espíritu Santo, en cambio… el resultado de lo que usted haga
contra su propio pecado es darse de bruces contra la pared.
Pudiera pensar que reconocer el pecado es una acción muy mínima, que es nada…
que lo importante y lo que cuenta es dejar de pecar que se traduce en un
arrepentimiento sincero, pero no menosprecies esa primera y pequeña
acción que es reconocer. A diferencia de la gente que reconoce el pecado,
existen quienes practican el pecado… ¿Puede ver
la enorme diferencia en esto? Quienes reconocen el pecado son conscientes de una ofensa
contra Dios, y quienes al contrario practican el pecado
son conscientes de una ofensa contra Dios, y no les importa su
transgresión. El cristiano que reconoce su pecado reacciona con sumisión
ante Dios, el cristiano pecador que practica el pecado es rebelde ante Dios.
Ambos confían en su salvación y perdón de Dios, pero sus acciones en una zona
de conflicto son evidentes.
Es importante entender que el cristiano no debería buscar ni practicar el
pecado, no por el hecho de haber violado una ley, sino porque ofende a Dios y
desestima la muerte de Cristo, quien nos salvó de la muerte y nos justifica
frente al Padre.
El cristiano que respeta su salvación no se goza en el pecado, no lo
celebra ni se enorgullece de ello. No ve valores morales en el sarcasmo, en la
burla, en los insultos, en la deslealtad, en el fanatismo ni en ninguna otra
falta que el mundo hace ver como geniales. La sumisión que señalo no tiene nada
que ver con la represión, sino con la entrega. La represión es la forma que
tiene el mundo de ver la relación que logran los cristianos con Dios, es
inaceptable para el mundo, es injusto, es absurdo, incluso lo hace ver como una
tontería, inútil, una pérdida de tiempo y dinero, nada con que relajarse o
divertirse, para el mundo es locura lo que se comparado con el sabroso sabor
del pecado, por ejemplo todo lo que se obtiene si satisface un deseo inmaduro a
costa de una falta humana. El mundo moderno exige una sumisión al pecado, de
otra forma no podrá disfrutarlo al cien por ciento.
La ambigüedad de pecar y estar al mismo tiempo bajo la gracia de Dios no radica
en el cristiano ni en Dios que ofrece libre perdón, sino que la hacen ver
ambigua los pecadores que aman pecar pero al mismo tiempo desean salirse
con la suya. Dios no es ambiguo sino absoluto, en cambio
nosotros tenemos un color para cada acción que hacemos, tenemos una medida para
cada pecado, incluso consideramos que hay pecados blancos, pecados piadosos, o
pecados de compasión, que hay pecados imperdonables, pecados nefandos, y
pecados consientes e inconscientes. Lo cierto es que ponemos demasiada energía
y respeto al pecado y poco nos concentramos en nuestra salvación. Reposamos
nuestra salvación en la gracia suprema de Dios, y bloqueamos dichos temas para
no confrontarlos. Pero es un grave error tratar de administrar el pecado y aun
mas grave tratar de administrar los pecados de quienes nos rodean.
Romanos 2:14-16
… cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por naturaleza lo
que la ley exige, ellos son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley. Éstos
muestran que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo
atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas veces los acusan
y otras veces los excusan. Así sucederá el día en que, por medio de Jesucristo,
Dios juzgará los secretos de toda persona, como lo declara mi evangelio. (NVI)
Para aplicar una curva o recoveco legal el pecador administrado sabe que no
está matando a nadie, no es un violador, se porta bien, no le hace mal a nadie.
Nadie extrañara una manzana hurtada del refrigerador o un durazno robado del
supermercado, el pecador usualmente ve los pecados pequeños como normales, necesarios
para una vida tranquila, puede hacer que de hecho sean divertidos e
indispensables para la vida diaria. El pecador administrado ve a
otros pecaderos como hermanos, tiene hermanos muy malos y hermanos no tan
malos, pero la idea de saber que todos somos malos lo relaja y le
permite pecar, piensa para sí que: ¨…a fin de cuentas, todos los están
haciendo… porque yo no…¨
El tiempo y la práctica hacen que un pecador se vuelva una persona inmadura,
que aun necesita crecimiento espiritual, que no es perfecto, que es una obra
en proceso, un diamante en bruto. A ese nivel a banalizado y a puesto a su
servicio personal la salvación de su alma y el evangelio de Jesús. Sabe que si
confiesa con su boca que Jesús es el Señor y se arrepiente de sus pecados
recibirá el premio mayor. Lo tiene todo planeado, pero…
¿Acaso ese plan es el mismo plan de Dios para la humanidad? El nuevo
pacto que hizo Dios con nosotros no es banal, Jesucristo es nuestro salvador o
renovador, el solo concepto debe inspirar grandes cambios en su
vida, no puede continuar amparándose en los pecados ajenos, debe hacer suya
esta renovación del alma. La salvación se ostenta con energía y respeto,
¿son acaso estos últimos ejemplos sinónimos de esto?
Gálatas 3:19
Entonces, ¿cuál era el propósito de la ley? Fue añadida por causa de las
transgresiones
La Biblia nos dice que las leyes fueron hechas para los que las
quebrantan… también nos dice que debemos cuidar nuestra salvación
con celo y respeto. (NVI) -Filipenses 2: 12
(En una tribu aborigen descubrieron a un asesino, lo encarcelaron, en los
pueblos pequeños las leyes son pequeñas y simples, pero igual de contundentes
que en los pueblos grandes. Su ley declara que el asesino debe cargar al muerto
por un tiempo, sentirá el castigo en el peso del cadáver, sus hombros
experimentaran en carne viva, se hace responsable de sus actos y los paga, la
sabia tribu confía en sus leyes y desea lo mejor para todos sus habitantes, en
otros países las penas son más severas, algunos linchan a los que consideran
culpables de un crimen, les apedrean y cuelgan de un árbol, y en
países más “desarrollados” usan métodos más “humanos” inyecciones
letales o sillas eléctricas. )
En nuestra tribu (grupo o iglesia) hacemos cosas similares, entiendo que
nuestro “estatus” como cristianos nos de alegría y gozo, pero algunos van más
lejos, piensan que ya no son pecadores, y lo que es peor, piensan que
otros son horriblemente pecadores, sin freno o conciencia, aplicamos la ley de
Dios para castigar a los demás con sutiles formas de
disciplina. Si vemos que alguien comete faltas lo hacemos que pague,
que cargue con su vergüenza un rato, que pida perdón en público, que se humille
un tiempo para que aprenda. A veces somos más barbaros cuando vemos
el pecado ajeno, le tiramos piedras, una tras otra piedra lanzada va
construyendo a la larga una pesada lápida sobre el
pecador, lo colgamos del árbol más alto para que otros vean lo que
pasa con los que actúan mal. O bien optamos por métodos más “cristianos” le
inyectamos una dosis letal de indiferencia, le dejamos de hablar, eso matara su
orgullo y vera su pecado por sí mismo, lo ponemos en la silla de los acusados y
ya con toda la evidencia en su contra, bajamos el “switch,” no para que muera…
solo deseamos quemarlo, para que reconozca su pecado. Aplicamos esas leyes nada
más, solo porque el cristianismo no nos deja ser más mezquinos.
Mateo 6:14-15
Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su
Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les
perdonará a ustedes las suyas. (NVI)
Romanos 3:20
…Por tanto, nadie será justificado en presencia de Dios por hacer las
obras que exige la ley; más bien, mediante la ley cobramos
conciencia del pecado. (NVI)
¿Ya viste lo importante que es tomar conciencia del pecado?... especialmente en
tus faltas… no tanto en las faltas de los demás. El pecado es la cosa más fea
del mundo, tanto que Dios no puede ni mirar, el pecado es lo más alejado de la
perfección, y vamos a ver muchos hermanos caer por el pecado, el maligno no
quedara satisfecho por la caída de un hermano, espera también tu caída,
esa caída sucede en el momento que juzgas y aplicas ley y castigo
contra tu hermano caído, esa es la victoria del maligno contra nosotros como
iglesia. La infección se propaga hacia los demás.
Pregunta a alguien si conoce el verso de Mateo 7:1, te dirá - ¿cuál? Le
dirás: -“ese que dice… no juzgues a los demás pues serás juzgado” y te dirá que
lo conoce. ¿Por qué crees que el sermón de “no juzgar a los demás “es el más recurrido
en la iglesia? Porque es la iglesia, lugar y templo de superación
personal… ¡NOOO! No es un templo donde voy a aprender a ser mejor persona, no
es un templo de la sabiduría, ni es un templo de control mental y espiritual
donde recibo “sanaciones.” No es el templo mercado de lágrimas, ni
ofertas de amor. Si bien es un lugar de reunión donde podemos hacer eso y más,
pero no es un templo dedicado a esas cosas. No te engañes y reflexiona: ¿A
quién o a que has dedicado el templo al que asiste?
La casa de Dios es llamada casa de oración, lugar de reposo y paz... donde se
alaba y glorifica el nombre de Dios. Pero mucho ojo, toda esa obra de
restauración debe ocurrir principalmente en el corazón de cada uno
de nosotros, tú llevas en ti mismo ese templo… habita en ti el
Espíritu de Dios, eres un templo portátil, a donde vas llevas a Dios, lo que
dices habla de Dios, lo que escuchas lo oyes de Dios, tus pasos llevan a Dios a
los lugares que pisas. No es en el edificio físico y en sus paredes donde debes
la mayor reverencia, no está en la forma en que te vistes, ni en el calzado que
llevas, radica en la forma que expresas y vives tu relación con Dios. Tú eres
casa de Dios, serás llamado a orar, eres lugar de reposo y paz, serás llamado a
dar serenidades y armonía, tú alabas y glorificas el nombre de Dios, serás
llamado a eso por siempre.
Eres en este templo físico un mero asistente, pero en un sentido espiritual,
eres en el templo un hijo(a) y amigo(a) de Dios. Si decimos que
todos tienen una labor o ministerio por realizar… tu labor
no es darle la contra a alguien más, sino saber trasmitir a Dios en todos los
sentidos que te sea posible hacerlo. Nuestro
propósito es infinitamente mayor a ser simples asistentes.
Tal vez no podamos evitar el pecado, pero si podemos evitar practicarlo…
nuestra meta diaria está fundada en la ley suprema del amor como mandamiento, a
este respecto nuestro entrenamiento es extremo y radical, exige resistencia,
fuerza y humildad.
Nuestro propósito es infinitamente mayor a ser simples asistentes,
pero por alguna razón no aspiramos a nada más, no deseamos ser como Jesús,
nos conformamos con aparentar un dejo de bondad, en acciones lo suficientemente
visibles para los demás, como para dar un buen testimonio, nada más. Jamás
hemos aspirado a la estatura de Cristo. Creo que la razón es el temor
a ser juzgados, a faltar a la ley de Dios, a defraudar a Jesús y terminar como
simples minoristas de su verdad.
Si claro, destacamos a quienes realizan dichos actos y los admiramos, pero en el
fondo hacemos una idea clara y definitiva: “Nosotros jamás podríamos ser así”
por lo que hacemos el juego de intentarlo cuando estamos de buenas, pero que
nadie nos agarre de malas o nos colme la paciencia… porque entonces sí que no
respondemos. Es en estos momentos donde sabemos aplicar las curvas
legales, encontramos la forma de odiar sin pecar, leemos o escuchamos de los
juicios morales y consejos de Jesús, pero pocos cristianos los
practicamos, pues en el fondo los consideramos extremos. Es entonces que
sin darnos cuenta, estamos viviendo una relación con la iglesia, con los
hermanos(as) de la iglesia… pero no tenemos una relación con Dios. ¿Y
crees que nadie se da cuenta de eso? Basta con observar nuestro “modus vivendi”
o el tan llamado “estilo de vida cristiano” que es el siguiente: “la alabanza
bien, el sermón bien, las ofrendas bien, los saludos afectuosos bien… pero al
salir del área donde desarrollamos esas actividades, no
honramos a Dios porque es virtualmente imposible." Afuera están
nuestros enemigos, afuera esta la tentación y el pecado, afuera esta
un mundo muy duro que hay que conquistar sin miramientos de amor, paz,
paciencia, humildad… Afuera no me puedo controlar, porque sobran detonantes que
me estresan y me hacen faltar al más sencillo de los mandamientos. Afuera no
hay un Dios poderoso, ni un Cristo amoroso, ni un Espíritu Santo que sea práctico
en su forma de guiarme, afuera no leo la Biblia, no hago oraciones ni
escucho sermones… ¿a qué horas? Afuera me espera el trabajo, la escuela, la
familia, la pareja, los amigos, los muchos entretenimientos, afuera aguarda por
mi algo tan importante, pero también son importantes las cosas de la iglesia.
¿Qué podemos hacer? Encontramos formas “practicas” para vivir en paz con ambos
mundos, buscamos y experimentamos formas “sencillas” de defensa legal, una ley
personal que abogue por nuestro mundo sin traicionar las cosas de
Dios.
Cuando Jesús caminó por este nuestro mundo, vio en su caminar que la gente
había encontrado formas legales de esquivar las leyes judías, con
el dizque afán de cumplir con la ley había transgredido la
voluntad de Dios, al final se habían vendido a sí mismos.
Mateo 21:12-15
Jesús entró en el templo y echó de allí a todos los que compraban y vendían.
Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían
palomas. «Escrito está —les dijo—: "Mi casa será llamada casa de
oración" ; pero ustedes la están convirtiendo en "cueva de
ladrones" .» Se le acercaron en el templo ciegos y cojos, y los sanó. Pero
cuando los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley vieron que hacía
cosas maravillosas, y que los niños gritaban en el templo: «¡Hosanna al Hijo de
David!», se indignaron. (NVI)
Entras al templo o santuario de Dios, a tu iglesia…. Pero te das cuenta que
Jesús desea antes tirar el puesto que has erguido en la entrada, es decir: “Tu
razón de asistir a la iglesia, tu falsedad, tu pecado…” todo lo que corrompe tu
asistencia viola la ley del tempo de Dios.
Si actualmente nosotros como iglesia pecamos pues hemos convertido
el templo en mero punto de reunión para solidificarnos
como meros creyentes vigorosos que no plasmamos nada para el reino de
Dios… ¿Qué nos espera cuando llegue Jesús de nuevo? ¿Cómo nos encontrará el
Señor? ¿Intercambiando bienes humanos por reflexiones espirituales? O ¿nos vera
ofreciendo y recibiendo en su tempo lo que se espera y es justo encontrar en
nosotros?
Podemos estar haciendo las cosas de manera incorrecta, aquí en una iglesia y
más aun fuera de ella, podemos también estar mejorando en muchos aspectos como
cristianos… cualquiera que sea tu caso, algo está claro, que al acercarte en
busca de Dios al menos por este rato debe ser un momento de calidad y
honestidad, no hay lugar para recovecos legales ni leyes o acuerdos, no pactamos
con el mundo lo que pactamos con Dios.
Que lástima que no aspires a ser como Jesús, o que solo deseas ser un
cristiano "ni fu ni fa". Pero, otra cosa debe quedarnos
muy clara, que a nosotros no nos toca determinar, señalar o juzgar a las
personas que practican el pecado y quienes son las que no lo practicas. La
única ley de esta tribu es la misma que adoptamos al ser adoptados por Dios,
una ley justa, equitativa y buena, es amorosa, es inclusiva y perfecta. Nos
deslinda de toda vana responsabilidad, no somos abogados ni litigantes, no
somos juez ni parte. Somos los que no nos tocó juzgar a nadie… ¡Que
alivio¡
Gálatas 5:14
En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu
prójimo como a ti mismo.» (NVI)
Finalmente la tenemos más fácil de lo que pensábamos, nuestra labor es
relativamente sencilla, ya que no tengo que juzgar a mis hermanos, ni tengo que
aplicar la ley… Tengo solo un ministerio en la iglesia por
realizar, es un servicio voluntario que de hecho me da tantas
satisfacciones, y esos logros no me hacen sentir ni más ni menos, solo me hacen
sentir bien. El mundo seguirá girando y rompiendo toda regla y ley que ha
puesto a su servicio propio, podrá seguir el mundo usando la iglesia y
pisoteando la salvación y el evangelio... Pero al día de hoy me alegra saber
que yo no estoy en ese equipo y que no deseo jugar en contra de
nadie. En todo caso soy consciente de ser un templo de Dios, lo
llevo a donde voy, con quien estoy y por el tiempo que se me predestino. Las
reglas y leyes del templo mueven mi conciencia, alertan mis pasos y me
advierten de situaciones hostiles, y la fe que tengo en Jesucristo construye en
mi corazón el deseo y no la obligación de obedecerle.
Nada mejor que su palabra para hacernos meditar y actuar.
- Tito 3: 1-11
Recuérdales a todos que deben mostrarse obedientes y sumisos ante los
gobernantes y las autoridades. Siempre deben estar dispuestos a hacer lo bueno:
a no hablar mal de nadie, sino a buscar la paz y ser respetuosos, demostrando
plena humildad en su trato con todo el mundo. En otro tiempo también
nosotros éramos necios y desobedientes. Estábamos descarriados y éramos
esclavos de todo género de pasiones y placeres. Vivíamos en la malicia y en la
envidia. Éramos detestables y nos odiábamos unos a otros. Pero cuando se
manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por
nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante
el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo, el
cual fue derramado abundantemente sobre nosotros por medio de Jesucristo
nuestro Salvador. Así lo hizo para que, justificados por su gracia, llegáramos
a ser herederos que abrigan la esperanza de recibir la vida eterna. Este
mensaje es digno de confianza, y quiero que lo recalques, para que los que han
creído en Dios se empeñen en hacer buenas obras. Esto es excelente y provechoso
para todos. Evita las necias controversias y genealogías, las
discusiones y peleas sobre la ley, porque carecen de provecho y de sentido. Al
que cause divisiones, amonéstalo dos veces, y después evítalo. Puedes estar
seguro de que tal individuo se condena a sí mismo por ser un perverso pecador. (NVI)
Estos versos son muy claros y llenos de sabiduría, hablan de la bondad de Jesús
como salvador de nuestras vidas, y recalca que la iglesia debe exigirse a sí
misma el hacer buenas acciones incluyendo a todos, hace un contraste evidente
en como éramos antes del conocimiento de lo bueno, y ahora que somos lavados
por el Espíritu Santo que abunda actualmente, se espera de nosotros solo lo
mejor. Al final hace un llamado a evitar las contiendas, evitar a los
necios o incorregibles.
No esperes lo peor de los demás, sino lo mejor… como iglesia, exígete y
demándate a ti mismo esta condición de bondad, si consideras que no eres
suficientemente bueno… esfuérzate, si las malas obras de tus
hermanos te roban demasiada bendición… suda la gota gorda y da más
de ti, no esperes que el esfuerzo de tu hermano sea mayor que el tuyo mismo. El
amor o la bondad son acciones difíciles de realizar solo porque es más fácil
reírse del débil, y es muy sencillo reclamarle a los fuertes, pero se requiere
de valor para decidir ser gentil y bondadoso.
Conclusiones:
La ley del tempo es la que no ofende a Dios, la iglesia no es la empresa, no es
el idealismo, el sueño de alguien, la denominación de unos ni la comodidad de
otros, Su ley se cumple en el afecto por todos(as,) no solo en la rectitud de
una persona o en su perfecto tecnicismo. Porque no obedece quien cumple aparentemente
con todo, sino quien cumple básicamente en lo más importante de todo. Es
agradable a Sus ojos quien gustosamente acepta amar sin condicionar esa ley
suprema.
Podemos orar tal vez diciendo:
- Señor… yo deseo ser fuerte, valiente, digno servidor de tu palabra, no deseo
pecar… pero ahora se y confió que mis pecados están en tu control, al igual que
los pecados de mis hermanos. Por mi lado, Señor, habrá esfuerzo y no habrá
descuido, estaré más atento a ser un templo dedicado exclusivamente a ti,
perdóname si venía a tu santuario por otras razones. Crea un corazón limpio en
mí, agradable a tu retoro. Amén.
(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional / Imagen
cortesía de ©Corbis)
14 junio 2012
05 diciembre 2011
Predicación 4.12.2011: LA LEY DEL TEMPLO. Segunda Parte: El pecado personal de mi hermano(a)
Lecturas previas:
- Mateo 7: 1-5
- Gálatas 5:1-15
La humanidad es responsable de múltiples pecados que afectan directamente a otros humanos, el hambre, la violencia y la contaminación son fruto del pecado, y la paga de este es la muerte. Vivimos bajo la gracia de Dios a pesar de estos pecados, y aunque sabemos que somos perdonados, seguimos siendo parte de este sistema global. Nos pueden dar una cátedra de dos horas sobre este tema, pero perderíamos el tiempo, al final seremos indiferentes al pecado humano, porque reconocerlo implica confesarlo, luego implica dejarlo. Los humanos nos declamaros incapaces de dejar cosas por el bienestar de los demás, como el joven rico, a quien Jesús le dijo… deja todo y sígueme.
Isaías 59:2 Pero las maldades cometidas por ustedes han levantado una barrera entre ustedes y Dios; sus pecados han hecho que él se cubra la cara y que no los quiera oír…Prov. 28:13 Al que disimula el pecado, no le irá bien; pero el que lo confiesa y lo deja, será perdonado…
INTRODUCCIÓN
Habrá leído que abordé el tema del pecado en el sermón anterior , (Predicación 30.10.2011: LA LEY DEL TEMPLO, 1ª. Parte: Mi pecado personal) pero no de cualquier pecado… sino de su pecado, en esa forma que tenemos los humanos de pecar pero que hemos sabido hacerlo ver como una necesidad inevitable y moderna que nos lleva a relajarnos de las vicisitudes mundanas. Pecados como la mentira, el robo o el asesinato son abiertamente aceptados como tales, pero aparte, existen pecados como la idolatría o el paganismo que existen imperturbables incluso dentro de la iglesia…
Parecía injusto que el sermón anterior nos atacara por cada flanco, y que sus duras palabras se posicionaran en los recovecos más inalcanzables de nuestra sociedad, nadie se salva… todos somos pecadores. Lo grave del asunto es que la mayoría de las actividades citadinas requieren de faltas gravísimas contra la humanidad, la naturaleza y contra Dios, y esta verdad se ha catapultado en un falso olvido, las faltas del ser humano moderno están en total descontrol, ya no hay remedio, estamos perdidos y a la deriva como especie, pero… de que nos sorprendemos… recordemos que esa es nuestra paga, el pecado no conduce a lugares eternos sino a sitios de mortandad, “nos sorprende el hambre y la pobreza mundial pero, nos hemos declarado incapaces de poder hacer algo trascendental al respecto de este pecado, debemos seguir con nuestras vidas”
El pecador moderado suele comparar sus acciones con los pecados ajenos, las nuestras son siempre faltas pequeñísimas contra los horrores mundanales modernos de una sociedad abiertamente banal. Pero, “ quien diga que no peca es de hecho un mentiroso, y quien diga que su pecado no es mayor que el de otros es un tonto ilusionista, y quien se enorgullece del pecador es un descarado.”
Solemos preguntarnos porque Dios permite la pobreza, el hambre, la injusticia, la violencia.. etc. Pero… ¿y si fuera Dios quien nos realizará esos cuestionamientos?¿Que le diremos? No podríamos dejar de admitir que somos nosotros los responsables de esas calamidades, aunque usted aparente que no, o finja demencia, ignorancia o impotencia.
1 de Juan 3:4 Pero todo el que peca, hace maldad; porque el pecado es la maldad…Romanos 14:23 Pero el que no está seguro de si debe o no comer algo, al comerlo se hace culpable, porque no lo come con la convicción que da la fe; y todo lo que no se hace con la convicción que da la fe, es pecado…Santiago 4:17 El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado…
Ok, Ok, Ok… ya entendimos, “todos somos pecadores…” pero los cristianos no cargan con sus pecados, Dios ha perdonado sus pecados, Jesús decidió no prestar atención a sus faltas, usted ha cambiado mucho a lo largo del tiempo desde que conoció el mensaje del evangelio, también usted sabe cuál es el pecado que aun afecte su vida, unos días no sabe si esta pecando o no, a veces actúa como si ese pecado en particular esta por ser erradicado de su alma y otros días no se le ven planes de dejarlo… lo único que me resta por hacer es esconderlo , y para lograrlo... ha decidido esconderlo en un lugar que a nadie se le ocurra buscarlo… ¿Sabe dónde ? Lo esconderá debajo de otro pecado , uno más grande , más visible , y muy… pero muy ajeno , es decir… ha decidido esconder su pecado en los pecados de alguien más .
Es aquí donde entra el tema de esta segunda parte del sermón, ´ El pecado personal de mi hermano´
Al visualizar que el pecado es algo inevitable en la vida de un ser humano, sentimos que debemos acostumbrarnos a vivir con él en lugar de erradicarlo, más aun en la vida de un cristiano pues el pecado ya no le parece una ofensa a Dios, sino que representa una mancha en su currículo como creyente. Lamentablemente adquiere más habilidades para esquivar su pecado que capacidades de enfrentarlo. Ahora bien, entre cristianos y no cristianos, señalar el pecado ajeno es relajante y aporta una falsa sensación de paz… (Cuando vemos el pecado ajeno, suspiramos diciendo: ¡Haaaayyy… “qué bueno que no soy como el” “bendito sea Dios que a mí sí me dieron una buena educación” ¨yo seré lo que ustedes digan… pero al menos no soy hipócrita, al menos no soy asesino, no le hago daño a nadie¨ ) Frases como esa son las que dan consuelo a un conformista pecador moderado. Dichas escalas de valores son su placebo diario… Si usted se ampara o esconde de esta forma, debe saber que por mucho que piense que el criticable pecado de su hermano es mayor que el suyo, eso no le deslinda de su propia responsabilidad. Los cristinanos se amparan perfectamente detrás de la figura de Jesucristo, quien perdona todo pecado que se confiesa.
Nosotros nos amparamos a la tutela de una solución realmente cristiana, a la justicia de Dios que es absolutamente buena. Entonces, si el pecado por si solo es horrible, porqué cargarlo nosotros mismos en nuestros corazones… o pretender esconderlo detrás de los pecados ajenos, y lo que es aún peor, porqué cargárselo a los demás en sus corazones, la respuesta es simple, porque nos relaja saber que hay gente más mala que nosotros …
Hay dos ventajas muy buenas y poco aprovechadas en las personas que entregan su vida a Dios, una es que sus pecados son perdonados, y la segunda es que no tiene que juzgar los pecados de los demás, ¿Por qué son una ventaja? Porque duele mucho concientizar los pecados propios, es reflejo de una madurez espiritual, meta o dominio propio a la que todos debemos aspirar, y porque duele mucho ir por la vida juzgando a los demás, para ello tiene que ser o muy santo o muy astuto para esconder su pecado, además de todo mantener ese estilo de vida es estresante.
Por ello Jesús nos pide que no hagamos esas dos tareas, solo Dios es incorruptible, perfecto y absolutamente santo y solo Él tiene la capacidad de hacer justicia y de perdonar pecados. No se encargue de su pecado, No juzgue el pecado de su hermano.
USTED NO ES DIOS . No tiene usted porque tomar el papel de justiciero, al hacerlo niega a Dios y sale de su tutela, peca contra usted y contra su hermano. O bien, adelante… diga lo que piensa de su hermano: “- es esto o lo otro, merece aquello o lo otro, debería hacer esto y dejar de hacer aquello.” Ya esta… lo dijo… y se relajó diciendo lo que piensa, nadie le tapó la boca, usted toma sus decisiones… pero dígame: ¿Qué se siente ser Dios? Usted sabe lo que todos deberían hacer, pero amparar su comportamiento a cuesta de los demás es completamente una falta a la ley de Dios.
Aquí hay algo muy claro, el mundo moderno nos facilita pecar a diario, y el pecado también se presenta en el templo o iglesia… pero mucho ojo porque los cristianos no practican el pecado , si… estamos escondidos tras la figura de Jesucristo ante el Padre, Jesús es nuestro abogado en un juicio en el que estábamos condenados, Jesús es nuestro salvador en una guerra que teníamos perdida, Él lo adquirió a usted, lo defendió, lo rescató y lo renovó… todo a precio de sangre, siendo Rey se humilló a sí mismo para ser siervo… cosas que dudosamente alguien más haría por usted, la Gracia de Dios es así de indescriptible, pero debemos respetar esta nueva alianza que ha hecho con nosotros.
Isaías 1:18 El Señor dice: "Vengan, vamos a discutir este asunto. Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo, yo los dejaré blancos como la nieve; aunque sean como tela teñida de púrpura, yo los dejaré blancos como la lana… 1 de Juan 1:9 pero si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad…
Estar amparados bajo su Gracia y Amor es una acción que merece reciprocidad, es decir… Si Dios nos ha dado libertad, no le paguemos con abuso de confianza. Si usted comprende esto muy bien, debe entrar en su mente que las demás personas que le rodean pueden o están pasando por las mismas inquietudes que usted, tal vez en otro nivel, si así lo desea plantear, pero que básicamente está pasando por lo mismo.
Mateo 7: 1-5 …con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.
Si, y entendemos también que hay gente que no respeta nada en la vida, que si les das las bellas perlas de la gracia de Dios y de su evangelio, ellos las pisotean como si fueran basura. Esa posición en la que se colocan ellos mismos no nos debe dar pie a pensar que nosotros tenemos derecho a pisotearles a ellos con juicio, si lo hacemos, nosotros mismos nos ponemos en una posición perjudicial, faltamos a la ley de Dios y eso es pisotear también el evangelio, y… tal vez no lo sepa… pero pisotear el evangelio o la sangre de Jesús es un horrible pecado. Pero, sabemos ya muy bien que la lucha o guerra que pasa la verdadera iglesia en este mundo no es contra el pecado ni contra el pecador, sino contra una fuerza que ya no nos tiene a su merced, el pecador tiene grandes oportunidades, no solo de no pecar, también de arrepentirse, puede adquirir gran aprendizaje o sabiduría al acudir a Dios, y también de dar fruto.
Romanos 5:20 … En lo que atañe a la ley, ésta intervino para que aumentara la transgresión. Pero allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia…
Romanos 7:4 …Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios…
La ley de Dios pide a los seguidores de Cristo que respetemos este templo, su ley y gracia son para todas las personas, aun para esas que consideras perdidas… no te pierdas a ti mismo ni peques en desamor al sentir tu mismo que ya lo tienes todo ganado. NO TE DUERMAS, también se peca dormido.
Juan15: 17 Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.
Gálatas 5:1-15 En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.» Pero si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que acaben por destruirse unos a otros…. En Cristo Jesús de nada vale estar o no estar circuncidados; lo que vale es la fe que actúa mediante el amor
En la siguiente predicación, o sea... la tercera parte, leeremos más a profundidad como el pecado nos afecta como iglesia, cuerpo o templo, como la ley de Dios se refleja en su amor por nosotros y en nuestra pequeña tribu llamada iglesia SdeC.
(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional / Imagen cortesía de ©Corbis)
- Mateo 7: 1-5
- Gálatas 5:1-15
La humanidad es responsable de múltiples pecados que afectan directamente a otros humanos, el hambre, la violencia y la contaminación son fruto del pecado, y la paga de este es la muerte. Vivimos bajo la gracia de Dios a pesar de estos pecados, y aunque sabemos que somos perdonados, seguimos siendo parte de este sistema global. Nos pueden dar una cátedra de dos horas sobre este tema, pero perderíamos el tiempo, al final seremos indiferentes al pecado humano, porque reconocerlo implica confesarlo, luego implica dejarlo. Los humanos nos declamaros incapaces de dejar cosas por el bienestar de los demás, como el joven rico, a quien Jesús le dijo… deja todo y sígueme.
Isaías 59:2 Pero las maldades cometidas por ustedes han levantado una barrera entre ustedes y Dios; sus pecados han hecho que él se cubra la cara y que no los quiera oír…Prov. 28:13 Al que disimula el pecado, no le irá bien; pero el que lo confiesa y lo deja, será perdonado…
INTRODUCCIÓN
Habrá leído que abordé el tema del pecado en el sermón anterior , (Predicación 30.10.2011: LA LEY DEL TEMPLO, 1ª. Parte: Mi pecado personal) pero no de cualquier pecado… sino de su pecado, en esa forma que tenemos los humanos de pecar pero que hemos sabido hacerlo ver como una necesidad inevitable y moderna que nos lleva a relajarnos de las vicisitudes mundanas. Pecados como la mentira, el robo o el asesinato son abiertamente aceptados como tales, pero aparte, existen pecados como la idolatría o el paganismo que existen imperturbables incluso dentro de la iglesia…
Parecía injusto que el sermón anterior nos atacara por cada flanco, y que sus duras palabras se posicionaran en los recovecos más inalcanzables de nuestra sociedad, nadie se salva… todos somos pecadores. Lo grave del asunto es que la mayoría de las actividades citadinas requieren de faltas gravísimas contra la humanidad, la naturaleza y contra Dios, y esta verdad se ha catapultado en un falso olvido, las faltas del ser humano moderno están en total descontrol, ya no hay remedio, estamos perdidos y a la deriva como especie, pero… de que nos sorprendemos… recordemos que esa es nuestra paga, el pecado no conduce a lugares eternos sino a sitios de mortandad, “nos sorprende el hambre y la pobreza mundial pero, nos hemos declarado incapaces de poder hacer algo trascendental al respecto de este pecado, debemos seguir con nuestras vidas”
El pecador moderado suele comparar sus acciones con los pecados ajenos, las nuestras son siempre faltas pequeñísimas contra los horrores mundanales modernos de una sociedad abiertamente banal. Pero, “ quien diga que no peca es de hecho un mentiroso, y quien diga que su pecado no es mayor que el de otros es un tonto ilusionista, y quien se enorgullece del pecador es un descarado.”
Solemos preguntarnos porque Dios permite la pobreza, el hambre, la injusticia, la violencia.. etc. Pero… ¿y si fuera Dios quien nos realizará esos cuestionamientos?¿Que le diremos? No podríamos dejar de admitir que somos nosotros los responsables de esas calamidades, aunque usted aparente que no, o finja demencia, ignorancia o impotencia.
1 de Juan 3:4 Pero todo el que peca, hace maldad; porque el pecado es la maldad…Romanos 14:23 Pero el que no está seguro de si debe o no comer algo, al comerlo se hace culpable, porque no lo come con la convicción que da la fe; y todo lo que no se hace con la convicción que da la fe, es pecado…Santiago 4:17 El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado…
Ok, Ok, Ok… ya entendimos, “todos somos pecadores…” pero los cristianos no cargan con sus pecados, Dios ha perdonado sus pecados, Jesús decidió no prestar atención a sus faltas, usted ha cambiado mucho a lo largo del tiempo desde que conoció el mensaje del evangelio, también usted sabe cuál es el pecado que aun afecte su vida, unos días no sabe si esta pecando o no, a veces actúa como si ese pecado en particular esta por ser erradicado de su alma y otros días no se le ven planes de dejarlo… lo único que me resta por hacer es esconderlo , y para lograrlo... ha decidido esconderlo en un lugar que a nadie se le ocurra buscarlo… ¿Sabe dónde ? Lo esconderá debajo de otro pecado , uno más grande , más visible , y muy… pero muy ajeno , es decir… ha decidido esconder su pecado en los pecados de alguien más .
Es aquí donde entra el tema de esta segunda parte del sermón, ´ El pecado personal de mi hermano´
Al visualizar que el pecado es algo inevitable en la vida de un ser humano, sentimos que debemos acostumbrarnos a vivir con él en lugar de erradicarlo, más aun en la vida de un cristiano pues el pecado ya no le parece una ofensa a Dios, sino que representa una mancha en su currículo como creyente. Lamentablemente adquiere más habilidades para esquivar su pecado que capacidades de enfrentarlo. Ahora bien, entre cristianos y no cristianos, señalar el pecado ajeno es relajante y aporta una falsa sensación de paz… (Cuando vemos el pecado ajeno, suspiramos diciendo: ¡Haaaayyy… “qué bueno que no soy como el” “bendito sea Dios que a mí sí me dieron una buena educación” ¨yo seré lo que ustedes digan… pero al menos no soy hipócrita, al menos no soy asesino, no le hago daño a nadie¨ ) Frases como esa son las que dan consuelo a un conformista pecador moderado. Dichas escalas de valores son su placebo diario… Si usted se ampara o esconde de esta forma, debe saber que por mucho que piense que el criticable pecado de su hermano es mayor que el suyo, eso no le deslinda de su propia responsabilidad. Los cristinanos se amparan perfectamente detrás de la figura de Jesucristo, quien perdona todo pecado que se confiesa.
Nosotros nos amparamos a la tutela de una solución realmente cristiana, a la justicia de Dios que es absolutamente buena. Entonces, si el pecado por si solo es horrible, porqué cargarlo nosotros mismos en nuestros corazones… o pretender esconderlo detrás de los pecados ajenos, y lo que es aún peor, porqué cargárselo a los demás en sus corazones, la respuesta es simple, porque nos relaja saber que hay gente más mala que nosotros …
Hay dos ventajas muy buenas y poco aprovechadas en las personas que entregan su vida a Dios, una es que sus pecados son perdonados, y la segunda es que no tiene que juzgar los pecados de los demás, ¿Por qué son una ventaja? Porque duele mucho concientizar los pecados propios, es reflejo de una madurez espiritual, meta o dominio propio a la que todos debemos aspirar, y porque duele mucho ir por la vida juzgando a los demás, para ello tiene que ser o muy santo o muy astuto para esconder su pecado, además de todo mantener ese estilo de vida es estresante.
Por ello Jesús nos pide que no hagamos esas dos tareas, solo Dios es incorruptible, perfecto y absolutamente santo y solo Él tiene la capacidad de hacer justicia y de perdonar pecados. No se encargue de su pecado, No juzgue el pecado de su hermano.
USTED NO ES DIOS . No tiene usted porque tomar el papel de justiciero, al hacerlo niega a Dios y sale de su tutela, peca contra usted y contra su hermano. O bien, adelante… diga lo que piensa de su hermano: “- es esto o lo otro, merece aquello o lo otro, debería hacer esto y dejar de hacer aquello.” Ya esta… lo dijo… y se relajó diciendo lo que piensa, nadie le tapó la boca, usted toma sus decisiones… pero dígame: ¿Qué se siente ser Dios? Usted sabe lo que todos deberían hacer, pero amparar su comportamiento a cuesta de los demás es completamente una falta a la ley de Dios.
Aquí hay algo muy claro, el mundo moderno nos facilita pecar a diario, y el pecado también se presenta en el templo o iglesia… pero mucho ojo porque los cristianos no practican el pecado , si… estamos escondidos tras la figura de Jesucristo ante el Padre, Jesús es nuestro abogado en un juicio en el que estábamos condenados, Jesús es nuestro salvador en una guerra que teníamos perdida, Él lo adquirió a usted, lo defendió, lo rescató y lo renovó… todo a precio de sangre, siendo Rey se humilló a sí mismo para ser siervo… cosas que dudosamente alguien más haría por usted, la Gracia de Dios es así de indescriptible, pero debemos respetar esta nueva alianza que ha hecho con nosotros.
Isaías 1:18 El Señor dice: "Vengan, vamos a discutir este asunto. Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo, yo los dejaré blancos como la nieve; aunque sean como tela teñida de púrpura, yo los dejaré blancos como la lana… 1 de Juan 1:9 pero si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad…
Estar amparados bajo su Gracia y Amor es una acción que merece reciprocidad, es decir… Si Dios nos ha dado libertad, no le paguemos con abuso de confianza. Si usted comprende esto muy bien, debe entrar en su mente que las demás personas que le rodean pueden o están pasando por las mismas inquietudes que usted, tal vez en otro nivel, si así lo desea plantear, pero que básicamente está pasando por lo mismo.
Mateo 7: 1-5 …con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.
Si, y entendemos también que hay gente que no respeta nada en la vida, que si les das las bellas perlas de la gracia de Dios y de su evangelio, ellos las pisotean como si fueran basura. Esa posición en la que se colocan ellos mismos no nos debe dar pie a pensar que nosotros tenemos derecho a pisotearles a ellos con juicio, si lo hacemos, nosotros mismos nos ponemos en una posición perjudicial, faltamos a la ley de Dios y eso es pisotear también el evangelio, y… tal vez no lo sepa… pero pisotear el evangelio o la sangre de Jesús es un horrible pecado. Pero, sabemos ya muy bien que la lucha o guerra que pasa la verdadera iglesia en este mundo no es contra el pecado ni contra el pecador, sino contra una fuerza que ya no nos tiene a su merced, el pecador tiene grandes oportunidades, no solo de no pecar, también de arrepentirse, puede adquirir gran aprendizaje o sabiduría al acudir a Dios, y también de dar fruto.
Romanos 5:20 … En lo que atañe a la ley, ésta intervino para que aumentara la transgresión. Pero allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia…
Romanos 7:4 …Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios…
La ley de Dios pide a los seguidores de Cristo que respetemos este templo, su ley y gracia son para todas las personas, aun para esas que consideras perdidas… no te pierdas a ti mismo ni peques en desamor al sentir tu mismo que ya lo tienes todo ganado. NO TE DUERMAS, también se peca dormido.
Juan15: 17 Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.
Gálatas 5:1-15 En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.» Pero si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que acaben por destruirse unos a otros…. En Cristo Jesús de nada vale estar o no estar circuncidados; lo que vale es la fe que actúa mediante el amor
En la siguiente predicación, o sea... la tercera parte, leeremos más a profundidad como el pecado nos afecta como iglesia, cuerpo o templo, como la ley de Dios se refleja en su amor por nosotros y en nuestra pequeña tribu llamada iglesia SdeC.
(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional / Imagen cortesía de ©Corbis)
01 noviembre 2011
Predicación 30.10.2011: LA LEY DEL TEMPLO.
Lecturas previas: Salmo 84 / Romanos 3:21-31
Introducción.
…Estoy casi seguro que la mayoría de las personas consideran que las iglesias o templos son lugares para casorios, quince años, bautizos, misas fúnebres, etcétera, otros los ven como lugares para conocer gente, hacerse de amigos, las personas más ambiciosos lo pueden ver incluso como un lugar de negocios, de desarrollo humano, como una escuela espiritual, como un diván, otros aun más raros no lo ven como un lugar donde alivian sus frustraciones sino como un lugar donde, según ellos, habita Dios. Aun para todos estos tan diversos conceptos hay leyes “guájiras” que se aplican para cada templo, dichas “leyes” o “normas” no existen para crear la paz de Dios, sino meramente cumplen con un estándar mundano de una iglesia, el templo como recinto sagrado no existe como tal, es en todo caso un lugar más de la ciudad, que presta un servicio benéfico que enaltece y preserva las tradiciones sociales, nada tienen que ver con un templo de Dios.
Es triste saber que el mundo aleja de Dios a un gran número de nuestros amigos y familiares, también es una lástima que un creyente de Dios desconozca de Dios aunque asista regularmente a una iglesia, y es lamentable que un cristiano no actúe como un hijo de un Dios verdadero, por extraño que suene esto: muchos cristianos no son capaces de reconocer su propio pecado.
Estos lugares llamados comúnmente ¨iglesias¨ ofrecen, por así decir, una membrecía a sus usuarios más frecuentes, no de manera expresa, sino de manera paradójico.
Una membrecía de estos lugares podría dictar en sus usuarios las siguientes primicias:
1. Pone a su servicio personal, el pecado y el perdón de Dios a la hora que lo desee. Cobertura internacional.
2. Apoyo de seguros y póliza total de su salvación usando el paquete evangélico.
3. Su membrecía dorada le da beneficios y derecho de ver a los demás por debajo de su estatus religioso.
4. El usuario frecuente recibe puntos, a más hipocresía mayores reconocimientos.
5. Reemplazo por extravió o robo de su fe, visite otras religiones sin perder su membrecía.
6. Preventa de boletos y entrada a todo tipo de establecimientos.
7. La tasa más baja y los mejores rendimientos del mundo.
Esta predicación se titula ´LA LEY DEL TEMPLO´ y es la primera parte, titulada ´Mi pecado personal.´ Abordar el tema del pecado no es cosa fácil, pero si no logramos una conciencia real sobre este tema, todo el tiempo que tengamos dedicado a Dios (fuera o dentro del templo) podría ser una total pérdida de tiempo. Usted pensará que en las iglesias no se habla de otra cosa más que del pecado de la humanidad, pero no es del todo real. La iglesia moderna ha cambiado sus viejas estrategias de alcance, antes era especialista en la represión y única para infundir culpa en sus adeptos, hoy en día la iglesia gira en torno a las necesidades de sus usuarios, ha dictado de forma masiva lo que es pecado y quiénes son pecados según un punto de vista general, y estas ¨leyes¨ también están sujetas a sus necesidades sociales más comunes. Tal vez no lo crea, pero el mundo ha puesto a su servicio a la iglesia. Renta, compra, vende y presta su sistema al capricho volátil e irregular de un mundo movido por la salud, la política, la cultura y el comercio. ¿Verdad que no puede vivir sin medicinas, sin educación, sin gobierno y sin economía? ¿Imagine que el pecado esta presente en cada una de esas cosas? ¿No lo pone eso en usa disyuntiva como cristiano? ¨- La verdad no, de hacerlo no podría vivir de los nervios. Así que relájese y disfrute de su corta vida, que mañana no sabemos si estará vivió…¨
Cuando se escribía esta predicación llegó a mí un sentimiento de lástima y de culpa, al ver las carencias de la clase social media baja. Trabajando 8 horas más 1 o 2 horas extras, más el traslado por la ciudad de 1 a 2 horas y durmiendo mínimo 8 horas más, le restan a lo mucho 4 horas de relajamiento diario, pero esas 4 horas se invierten también en múltiples necesidades (aseo personal, alimentación y relaciones sociales.) En uno de esos apreciadísimos espacios de relax, tal vez trate usted mismo de “regalarse” unos momentos de dedicación para el alimento espiritual. La percepción que tiene usted de este momento puede ser errónea. Si bien estos momentos traen cosas buenas en la vida, no es el objetivo venir a relajarse en su apreciado tiempo libre.
Es totalmente importante que este pequeñísimo momento sea sumamente excelente, de calidad, donde fluya la armonía y la comunicación con Dios, donde la comunión se logre plenamente. Por desgracia algo amenaza con arruinar ese momento en el templo, algo que desea substituir lo sagrado, lo que has dedicado como ofrenda digna, algo llega a nuestra sociedad que ofrece relajamiento, paz interior… una forma feroz, dinámica, placentera, excitante, atractiva, envidiable… eso que calma tanto los nervios llega en forma de pecado. Pero no es el pecado común, no hablamos de rateros corrientes, asesinos violentos o pedófilos religiosos sin temor de Dios, no me refiero al más común de los pecados que es la mentira, ni del pecado que tanto citan en las iglesias y que solo ha servido para reprimir a esas clases sociales vulnerables, no. Este tipo de pecado está escondido detrás de toda la parafernalia moderna, detrás del costumbrismo religioso, se cuela incluso en nuestras vidas como cristianos justificados por la vida moderna, la religión obligada, las normalidades sociales, como la drogadicción (legal, ilegal o prescrita), el estrés, la contaminación, la sobrepoblación, la sobrevaloración de la belleza, los desordenes alimenticios, del abuso de animales para alimento, etc… Claro que no vemos este pecado porque lo hacen ver presentable, nos pueden dar una bazofia que parece un manjar. Todo está en la presentación.
Todas estas y otras cosas aun peores nos permiten pecar libremente sin cargo de conciencia. La realización de estas cosas nos regala la paz que esta sociedad tanto necesita, no requiere de Dios, ni siquiera en los momentos religiosos, porque son relativamente pocos, dichos momentos religiosos no son suficientes para aliviar. El mundo y sus múltiples horas substituyen el estado espiritual humano… y si no lo creen, póngase a prueba, ¿Se atrevería a vivir sin drogas? ¿Sería capaz de salir a su trabajo o escuela en bicicleta? ¿Estaría dispuesto a dejar de comer la carne que fue asesinada cruelmente para su consumo? Podríamos decir que sí, que todos seríamos capaces de eso y más, pero no lo hacemos. Esperamos que otros tomen esas iniciativas, pues somos ovejas dependientes de un rebaño enviciado por el mundo y sus pecados modernos. Nadie, ni siquiera el líder religioso más carismático y exitoso del mundo le dirá que deje los pecados modernos, ya que eso representa grandes sacrificios sociales.
Mientras tanto hacemos todo a un lado, las cosas buenas que aprendimos en la iglesia valen un nabo cuando todo lo que deseamos es relajarnos con lo que el mundo ha puesto en nuestras manos fácilmente, hoy en día los seres humanos en general no pecamos por maldad, sino por pereza, pecamos para relajarnos, pecamos para evitar hacer lo trascendentalmente bueno. Así que somos buenos relativamente, y pecadores relativamente. Los cristianos nos hemos convencido que somos pecadores pero que Dios nos perdona eternamente, idea infalible que funciona para relajar nuestras conciencias. Pero esta idea no funciona así en el mundo espiritual, sino que funciona en el mundo terrenal.
Hasta cierto grado es relajante saber que nuestras máximas preocupaciones son: “Qué película está en cartelera, a qué hora nos veremos para cenar, habrá una larga fila en el banco o en el súper mercado, tendrán descuentos jugosos en la tienda departamental… viene navidad y no tengo mucho dinero para los regalos, hay café en la alacena…” Es relajante porque no tomamos en cuenta el precio real de esas cosas, a la hora de pecar es mejor no saberlo.
Esta predicación habla del pecado, y en este tema las comparaciones parecen disparejas, hay gente muy mala en este mundo, hay gente no tan mala y hay muy poca gente indiscutiblemente buena. Me embargó el deseo de cubrir el pecado de las clases medias con sus sufrimientos citadinos, pensé que tenían suficiente como para escuchar aparte un sermón que expone lo mínimo que les queda por disfrutar y relajarse. Lo mismo pasa con las clases más pobres, que roban por hambre. Y las clases privilegiadas, que pecan de soberbia por causa de un total egoísmo. ¿Acaso el pecado, en cualquiera de sus formas, tiene alguna justificación?
Al final pensé que nuestra sociedad merece relajarse, pero que no forzosamente debe hacerlo con formas comunes que llevan a pecar, no es justo que usted se desquite… ¨Si los ricos están abusando del mundo y no pagan más impuestos entonces merecen que se les secuestre, si a las grandes y lucrativas compañías les sobran productos entonces si se les roba una manzana no pasa nada, si mi compañero es un ser irreverente y sin remedio no tendrá nada de malo que le ponga el pie para que se de con todo en el piso… sería gracioso (jeje) y se relajaría mucho con su infortunio.¨ ¨Si el mundo se va a terminar muy pronto, porque ya nos lo fregamos todos, pues qué más da una basurita más.¨ ¿Suena todo esto coherente con un espíritu cristiano? No… y nadie lo dice, pero todos lo hacemos al final. ¿El mundo es más grande que todo lo bueno que desea alguien? ¿Es el pecado más grande que nosotros?
Sí el pecado es una adicción dotada por el mundo, entonces definitivamente el pecado es mayor que el ser humano, tan es así que por nuestros pecados estamos condenados a morir, así de grande y penoso es su peso, y lo cargamos desde el tiempo de Adán y Eva. Como creyentes y cristianos sabemos que ese peso y esa pena han sido descargadas de nuestros hombros, pero… ¿Qué tanto estamos respetando esa hermosa promesa? Jesús carga con nuestros pecados, si… ¿para que nosotros podamos relajarnos hasta nuestra muerte…? ¿y si resulta que el mejor de los relajamientos hoy en día es ¨pecarle al gusto…¨? ¿Qué acaso pensamos que al pecar nada pasara... simplemente porque somos cristianos? ¿Dónde está el respeto por el evangelio de Jesús en estas palabras?
Si, estamos abordando el ¨delicado¨ tema del pecado, algo tan sagrado para muchos, intocable, irrespetuoso hurgar en la conciencia humana que es tan relativa y de doble moral, y lo que es aun peor… hoy voy a hablar del pecado, pero no del mío, ni del pecado de su hermano, sino del suyo. Es un pecado muy pequeño pero altamente estimulante, adictivo, con un buen camuflaje, lo disfraza de “estimación” pero en realidad es antipatía, lo justifica de bueno cuando en verdad es dañino. Cree que nadie lo ve, pero es un secreto a voceos, piensa que nadie lo menciona pero todos hablan de él cuando usted no está presente. Su pecado es tan pequeño que lo hace pasar por invisible, a caso es un pecadillo blanco, cándido, amable, pacífico, respetuoso, benevolente, costumbrista… la razón de su estrés, de su extrañeza, de sus dudas, de su pasividad, indiferencia, desamor, desacuerdo y ambivalencia. Su pecado es pequeño, nuca se pasa de la raya, no siempre es malo, a veces es hasta útil, todo está en la dosis.
Su pecado pasa desapercibido, pasa tantas veces que ni usted lo ve pasar frente a sus ojos, es algo por ¨default¨ en su forma de ser.
Lo “pesado” del pecado es su ambivalencia (Condición de aquello que tiene dos sentidos diferentes o se presta a dos interpretaciones opuestas) frente al amor, es decir que no hay ley contra el amor, y no hay ley contra el pecado. Dicha característica aplica solamente a quienes respetan la ley de Dios y sobre todo su amor.
Romanos 3:28
Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige.
¿Las leyes fueron creadas para romperse? No, sino que las leyes fueron creadas para el que las rompe no para él ha sido justiciada por Cristo. (ejemplo: le pones tu nombre a algo del refrigerador cuando sabes que algún ladronzuelo tiene el gusto malicioso de hurtar tu comida, el remedio inmediato es crear una ley que escribes en un pequeño rótulo que escuetamente dirá: “propiedad de fulanito, favor de no comer” El pecador sabe perfectamente que esa ley fue creada y diseñada exclusivamente para él, sabe que ha sido identificado y sabe que quien lo sabe es en cierta medida una buena persona, que no ha decidido hacerle pagar por su hurto, sino que ha interpuesto un medio lógico para que no continúe el atraco. El pecador sabe que será de nuevo tentado, una y otra vez, no tiene dominio propio, esta cegado por el antojo, se a enviciado ya con su tragazón, decide pasar por alto la ley y hurtar de nuevo.)
El pecado es dulce pero fugaz, por eso es una adicción… no produce nada eterno ni duradero como lo hace el perdón o el amor, el pecado es un fruto dulce y placentero que atrae y lleva al conocimiento malicioso, venganzas, rencores, la satisfacción de maltratar algo o a alguien con palabras o acciones dolosas, por el anhelo de dominar, pero todo lo que conlleva y lleva el pecado dura muy poco en el paladar, ahí radica su poder, en lo fugaz de su momento, se termina un pecado pero sabemos que habrán mas. “Y que importa si Jesús pago por esos pecados, el balance de cada día va por cuenta de Jesús… Él paga la cuenta de nuestras bobadas“ ¿Verdad que suena raro decirlo así…?
Nadie se atreve a describirlo así, la mente prefiere bloquear la verdad porque desea seguir pecando, mentimos deliberadamente, odiamos deliberadamente, idolatramos deliberadamente, contaminamos, matamos y destruimos la creación de Dios porque es inconcebible para nosotros despojarnos de todas las cosas que hacen nuestras vidas mas practicas, llenas de comodidades y lujos, nuestra mente bloquea si esas acciones son banales o dañinas.
Para pecar y no morir en el intento de practicar el cristianismo se requieren de dos cosas, de ser muy valiente y muy listo. Pero no es valentía o inteligencia, sino descaro y astucia. Ubicamos hábilmente a los pecadores más osados de la sociedad para no hacer nuestros pecados más evidentes, tachamos a las prostitutas, a los libertinos, a los rateros, asesinos, a los seres violentos y criminales desgraciados. De común acuerdo social los tachamos, los alejamos de nosotros y los ubicamos en jaulas, a la clase obrera la ubicamos en colonias alejadas, mandamos gente para que alimente a los pobres, hacemos a un lado al que consideramos inmaduro, loco, enfermo, bloquemos de nuestra mente nuestras propias trasgresiones, somos por otro lado los “ricos” los que podemos comprar y tirar cuantas cosas se nos antojen, comemos sin desear saber en lo absoluto como mataron la carne que está en nuestros platos, no nos interesa saber lo que cuestan las cosas en verdad simplemente porque podemos pagarlas. Los cristianos modernos somos los nuevos ricos que desperdiciamos e irrespetamos el evangelio, lo disfrazamos de espiritualidad, y con egoísmo carnal abusamos de quien peca abiertamente y sin censura… ¡vaya forma de relajamiento¡
Cuando Adán y Eva mordieron el fruto, el precio real era la muerte, y aunque ellos tendrían conocimiento, al final cayeron en ignorancia… a lo que hoy es la acción de bloquear el pecado para seguir viviendo, nos rehusamos a creer en la muerte, como Adán y Eva no creyeron en el mandato de Dios, sino que aceptaron la mentira del Diablo para probar ese fruto apetecible y jugoso. Qué tristeza debieron haber sentido al ver que ese dulce sabor era momentáneo, la amargura vendría después con la culpa, y el conformismo después con el fiel consumismo del pecado eterno, ¿no podemos dejar de pecar?¨En un país de pecadores, no le quedara más que pecar como visitante…¨ podremos admirar por ejemplo las grandes obras que el hombre ha logrado, hermosos edificios como las pirámides de Guiza, y decir: - ¨wow… la más antigua maravilla del mundo¨ lo haremos sin duda y sin pensar en las personas que murieron haciéndolas, hacerlo no nos permitiría disfrutarlo ni relajarnos ampliamente… pero… ¿no somos los cristianos quienes debemos marcar una diferencia? Aunque no somos de este mundo, deseamos conocerlo completito, con todas sus costosas frivolidades mundanas, en el fondo deseamos acostumbrarnos a él porque estamos todos enganchados al caballo.
En la segunda parte de esta predicación, veremos si el cristiano en verdad desea dejar de pecar. Por lo pronto y hasta que continúe esta duda en nosotros, reflexionemos en los pecados pequeños, mundanos y modernos que cometemos día con día y que no causan los efectos que normalmente causa saber que ofendemos a Dios. Nuestro pecado, por pequeño y escondido que sea es un efecto mariposa, es decir, para ustedes su pecado no le hace daño a nadie, pero a la larga es tan devastador como un huracán infernal. No se lo digo para que sienta culpa, la culpa no es un efecto del pecado, sino una defensa de la conciencia humana, un verdadero síntoma del pecado es la pérdida de la inocencia, la des-sensibilidad del carácter, la adicción por el relajamiento que no tiene miramientos menores o mayores, el efecto más puro del pecado es la perdición, el olvido de sus verdaderas dimensiones y efectos secundarios.
Nunca olvide que el pecado solo puede ser controlado por un poder supremo, es decir que Jesús sabe qué hacer con esa carga. Su fe deber ser verdadera en este sentido, pero su actitud deber ser de completo respeto para con el nuevo pacto de Dios. Véalo así, la fe es la capacidad de saber que Jesús paga por su pecado, su pecado es una falta de respeto contra el evangelio, pero no hay ley contra un pacto consiente y puro entre usted y Dios. 1 Juan 1:8-10 / Salmo 51: 8-9 / Hechos 3:18-20(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional / Imagen cortesía de ©Corbis)
…Estoy casi seguro que la mayoría de las personas consideran que las iglesias o templos son lugares para casorios, quince años, bautizos, misas fúnebres, etcétera, otros los ven como lugares para conocer gente, hacerse de amigos, las personas más ambiciosos lo pueden ver incluso como un lugar de negocios, de desarrollo humano, como una escuela espiritual, como un diván, otros aun más raros no lo ven como un lugar donde alivian sus frustraciones sino como un lugar donde, según ellos, habita Dios. Aun para todos estos tan diversos conceptos hay leyes “guájiras” que se aplican para cada templo, dichas “leyes” o “normas” no existen para crear la paz de Dios, sino meramente cumplen con un estándar mundano de una iglesia, el templo como recinto sagrado no existe como tal, es en todo caso un lugar más de la ciudad, que presta un servicio benéfico que enaltece y preserva las tradiciones sociales, nada tienen que ver con un templo de Dios.
Es triste saber que el mundo aleja de Dios a un gran número de nuestros amigos y familiares, también es una lástima que un creyente de Dios desconozca de Dios aunque asista regularmente a una iglesia, y es lamentable que un cristiano no actúe como un hijo de un Dios verdadero, por extraño que suene esto: muchos cristianos no son capaces de reconocer su propio pecado.
Estos lugares llamados comúnmente ¨iglesias¨ ofrecen, por así decir, una membrecía a sus usuarios más frecuentes, no de manera expresa, sino de manera paradójico.
Una membrecía de estos lugares podría dictar en sus usuarios las siguientes primicias:
1. Pone a su servicio personal, el pecado y el perdón de Dios a la hora que lo desee. Cobertura internacional.
2. Apoyo de seguros y póliza total de su salvación usando el paquete evangélico.
3. Su membrecía dorada le da beneficios y derecho de ver a los demás por debajo de su estatus religioso.
4. El usuario frecuente recibe puntos, a más hipocresía mayores reconocimientos.
5. Reemplazo por extravió o robo de su fe, visite otras religiones sin perder su membrecía.
6. Preventa de boletos y entrada a todo tipo de establecimientos.
7. La tasa más baja y los mejores rendimientos del mundo.
Esta predicación se titula ´LA LEY DEL TEMPLO´ y es la primera parte, titulada ´Mi pecado personal.´ Abordar el tema del pecado no es cosa fácil, pero si no logramos una conciencia real sobre este tema, todo el tiempo que tengamos dedicado a Dios (fuera o dentro del templo) podría ser una total pérdida de tiempo. Usted pensará que en las iglesias no se habla de otra cosa más que del pecado de la humanidad, pero no es del todo real. La iglesia moderna ha cambiado sus viejas estrategias de alcance, antes era especialista en la represión y única para infundir culpa en sus adeptos, hoy en día la iglesia gira en torno a las necesidades de sus usuarios, ha dictado de forma masiva lo que es pecado y quiénes son pecados según un punto de vista general, y estas ¨leyes¨ también están sujetas a sus necesidades sociales más comunes. Tal vez no lo crea, pero el mundo ha puesto a su servicio a la iglesia. Renta, compra, vende y presta su sistema al capricho volátil e irregular de un mundo movido por la salud, la política, la cultura y el comercio. ¿Verdad que no puede vivir sin medicinas, sin educación, sin gobierno y sin economía? ¿Imagine que el pecado esta presente en cada una de esas cosas? ¿No lo pone eso en usa disyuntiva como cristiano? ¨- La verdad no, de hacerlo no podría vivir de los nervios. Así que relájese y disfrute de su corta vida, que mañana no sabemos si estará vivió…¨
Cuando se escribía esta predicación llegó a mí un sentimiento de lástima y de culpa, al ver las carencias de la clase social media baja. Trabajando 8 horas más 1 o 2 horas extras, más el traslado por la ciudad de 1 a 2 horas y durmiendo mínimo 8 horas más, le restan a lo mucho 4 horas de relajamiento diario, pero esas 4 horas se invierten también en múltiples necesidades (aseo personal, alimentación y relaciones sociales.) En uno de esos apreciadísimos espacios de relax, tal vez trate usted mismo de “regalarse” unos momentos de dedicación para el alimento espiritual. La percepción que tiene usted de este momento puede ser errónea. Si bien estos momentos traen cosas buenas en la vida, no es el objetivo venir a relajarse en su apreciado tiempo libre.
Es totalmente importante que este pequeñísimo momento sea sumamente excelente, de calidad, donde fluya la armonía y la comunicación con Dios, donde la comunión se logre plenamente. Por desgracia algo amenaza con arruinar ese momento en el templo, algo que desea substituir lo sagrado, lo que has dedicado como ofrenda digna, algo llega a nuestra sociedad que ofrece relajamiento, paz interior… una forma feroz, dinámica, placentera, excitante, atractiva, envidiable… eso que calma tanto los nervios llega en forma de pecado. Pero no es el pecado común, no hablamos de rateros corrientes, asesinos violentos o pedófilos religiosos sin temor de Dios, no me refiero al más común de los pecados que es la mentira, ni del pecado que tanto citan en las iglesias y que solo ha servido para reprimir a esas clases sociales vulnerables, no. Este tipo de pecado está escondido detrás de toda la parafernalia moderna, detrás del costumbrismo religioso, se cuela incluso en nuestras vidas como cristianos justificados por la vida moderna, la religión obligada, las normalidades sociales, como la drogadicción (legal, ilegal o prescrita), el estrés, la contaminación, la sobrepoblación, la sobrevaloración de la belleza, los desordenes alimenticios, del abuso de animales para alimento, etc… Claro que no vemos este pecado porque lo hacen ver presentable, nos pueden dar una bazofia que parece un manjar. Todo está en la presentación.
Todas estas y otras cosas aun peores nos permiten pecar libremente sin cargo de conciencia. La realización de estas cosas nos regala la paz que esta sociedad tanto necesita, no requiere de Dios, ni siquiera en los momentos religiosos, porque son relativamente pocos, dichos momentos religiosos no son suficientes para aliviar. El mundo y sus múltiples horas substituyen el estado espiritual humano… y si no lo creen, póngase a prueba, ¿Se atrevería a vivir sin drogas? ¿Sería capaz de salir a su trabajo o escuela en bicicleta? ¿Estaría dispuesto a dejar de comer la carne que fue asesinada cruelmente para su consumo? Podríamos decir que sí, que todos seríamos capaces de eso y más, pero no lo hacemos. Esperamos que otros tomen esas iniciativas, pues somos ovejas dependientes de un rebaño enviciado por el mundo y sus pecados modernos. Nadie, ni siquiera el líder religioso más carismático y exitoso del mundo le dirá que deje los pecados modernos, ya que eso representa grandes sacrificios sociales.
Mientras tanto hacemos todo a un lado, las cosas buenas que aprendimos en la iglesia valen un nabo cuando todo lo que deseamos es relajarnos con lo que el mundo ha puesto en nuestras manos fácilmente, hoy en día los seres humanos en general no pecamos por maldad, sino por pereza, pecamos para relajarnos, pecamos para evitar hacer lo trascendentalmente bueno. Así que somos buenos relativamente, y pecadores relativamente. Los cristianos nos hemos convencido que somos pecadores pero que Dios nos perdona eternamente, idea infalible que funciona para relajar nuestras conciencias. Pero esta idea no funciona así en el mundo espiritual, sino que funciona en el mundo terrenal.
Hasta cierto grado es relajante saber que nuestras máximas preocupaciones son: “Qué película está en cartelera, a qué hora nos veremos para cenar, habrá una larga fila en el banco o en el súper mercado, tendrán descuentos jugosos en la tienda departamental… viene navidad y no tengo mucho dinero para los regalos, hay café en la alacena…” Es relajante porque no tomamos en cuenta el precio real de esas cosas, a la hora de pecar es mejor no saberlo.
Esta predicación habla del pecado, y en este tema las comparaciones parecen disparejas, hay gente muy mala en este mundo, hay gente no tan mala y hay muy poca gente indiscutiblemente buena. Me embargó el deseo de cubrir el pecado de las clases medias con sus sufrimientos citadinos, pensé que tenían suficiente como para escuchar aparte un sermón que expone lo mínimo que les queda por disfrutar y relajarse. Lo mismo pasa con las clases más pobres, que roban por hambre. Y las clases privilegiadas, que pecan de soberbia por causa de un total egoísmo. ¿Acaso el pecado, en cualquiera de sus formas, tiene alguna justificación?
Al final pensé que nuestra sociedad merece relajarse, pero que no forzosamente debe hacerlo con formas comunes que llevan a pecar, no es justo que usted se desquite… ¨Si los ricos están abusando del mundo y no pagan más impuestos entonces merecen que se les secuestre, si a las grandes y lucrativas compañías les sobran productos entonces si se les roba una manzana no pasa nada, si mi compañero es un ser irreverente y sin remedio no tendrá nada de malo que le ponga el pie para que se de con todo en el piso… sería gracioso (jeje) y se relajaría mucho con su infortunio.¨ ¨Si el mundo se va a terminar muy pronto, porque ya nos lo fregamos todos, pues qué más da una basurita más.¨ ¿Suena todo esto coherente con un espíritu cristiano? No… y nadie lo dice, pero todos lo hacemos al final. ¿El mundo es más grande que todo lo bueno que desea alguien? ¿Es el pecado más grande que nosotros?
Sí el pecado es una adicción dotada por el mundo, entonces definitivamente el pecado es mayor que el ser humano, tan es así que por nuestros pecados estamos condenados a morir, así de grande y penoso es su peso, y lo cargamos desde el tiempo de Adán y Eva. Como creyentes y cristianos sabemos que ese peso y esa pena han sido descargadas de nuestros hombros, pero… ¿Qué tanto estamos respetando esa hermosa promesa? Jesús carga con nuestros pecados, si… ¿para que nosotros podamos relajarnos hasta nuestra muerte…? ¿y si resulta que el mejor de los relajamientos hoy en día es ¨pecarle al gusto…¨? ¿Qué acaso pensamos que al pecar nada pasara... simplemente porque somos cristianos? ¿Dónde está el respeto por el evangelio de Jesús en estas palabras?
Si, estamos abordando el ¨delicado¨ tema del pecado, algo tan sagrado para muchos, intocable, irrespetuoso hurgar en la conciencia humana que es tan relativa y de doble moral, y lo que es aun peor… hoy voy a hablar del pecado, pero no del mío, ni del pecado de su hermano, sino del suyo. Es un pecado muy pequeño pero altamente estimulante, adictivo, con un buen camuflaje, lo disfraza de “estimación” pero en realidad es antipatía, lo justifica de bueno cuando en verdad es dañino. Cree que nadie lo ve, pero es un secreto a voceos, piensa que nadie lo menciona pero todos hablan de él cuando usted no está presente. Su pecado es tan pequeño que lo hace pasar por invisible, a caso es un pecadillo blanco, cándido, amable, pacífico, respetuoso, benevolente, costumbrista… la razón de su estrés, de su extrañeza, de sus dudas, de su pasividad, indiferencia, desamor, desacuerdo y ambivalencia. Su pecado es pequeño, nuca se pasa de la raya, no siempre es malo, a veces es hasta útil, todo está en la dosis.
Su pecado pasa desapercibido, pasa tantas veces que ni usted lo ve pasar frente a sus ojos, es algo por ¨default¨ en su forma de ser.
Lo “pesado” del pecado es su ambivalencia (Condición de aquello que tiene dos sentidos diferentes o se presta a dos interpretaciones opuestas) frente al amor, es decir que no hay ley contra el amor, y no hay ley contra el pecado. Dicha característica aplica solamente a quienes respetan la ley de Dios y sobre todo su amor.
Romanos 3:28
Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige.
¿Las leyes fueron creadas para romperse? No, sino que las leyes fueron creadas para el que las rompe no para él ha sido justiciada por Cristo. (ejemplo: le pones tu nombre a algo del refrigerador cuando sabes que algún ladronzuelo tiene el gusto malicioso de hurtar tu comida, el remedio inmediato es crear una ley que escribes en un pequeño rótulo que escuetamente dirá: “propiedad de fulanito, favor de no comer” El pecador sabe perfectamente que esa ley fue creada y diseñada exclusivamente para él, sabe que ha sido identificado y sabe que quien lo sabe es en cierta medida una buena persona, que no ha decidido hacerle pagar por su hurto, sino que ha interpuesto un medio lógico para que no continúe el atraco. El pecador sabe que será de nuevo tentado, una y otra vez, no tiene dominio propio, esta cegado por el antojo, se a enviciado ya con su tragazón, decide pasar por alto la ley y hurtar de nuevo.)
El pecado es dulce pero fugaz, por eso es una adicción… no produce nada eterno ni duradero como lo hace el perdón o el amor, el pecado es un fruto dulce y placentero que atrae y lleva al conocimiento malicioso, venganzas, rencores, la satisfacción de maltratar algo o a alguien con palabras o acciones dolosas, por el anhelo de dominar, pero todo lo que conlleva y lleva el pecado dura muy poco en el paladar, ahí radica su poder, en lo fugaz de su momento, se termina un pecado pero sabemos que habrán mas. “Y que importa si Jesús pago por esos pecados, el balance de cada día va por cuenta de Jesús… Él paga la cuenta de nuestras bobadas“ ¿Verdad que suena raro decirlo así…?
Nadie se atreve a describirlo así, la mente prefiere bloquear la verdad porque desea seguir pecando, mentimos deliberadamente, odiamos deliberadamente, idolatramos deliberadamente, contaminamos, matamos y destruimos la creación de Dios porque es inconcebible para nosotros despojarnos de todas las cosas que hacen nuestras vidas mas practicas, llenas de comodidades y lujos, nuestra mente bloquea si esas acciones son banales o dañinas.
Para pecar y no morir en el intento de practicar el cristianismo se requieren de dos cosas, de ser muy valiente y muy listo. Pero no es valentía o inteligencia, sino descaro y astucia. Ubicamos hábilmente a los pecadores más osados de la sociedad para no hacer nuestros pecados más evidentes, tachamos a las prostitutas, a los libertinos, a los rateros, asesinos, a los seres violentos y criminales desgraciados. De común acuerdo social los tachamos, los alejamos de nosotros y los ubicamos en jaulas, a la clase obrera la ubicamos en colonias alejadas, mandamos gente para que alimente a los pobres, hacemos a un lado al que consideramos inmaduro, loco, enfermo, bloquemos de nuestra mente nuestras propias trasgresiones, somos por otro lado los “ricos” los que podemos comprar y tirar cuantas cosas se nos antojen, comemos sin desear saber en lo absoluto como mataron la carne que está en nuestros platos, no nos interesa saber lo que cuestan las cosas en verdad simplemente porque podemos pagarlas. Los cristianos modernos somos los nuevos ricos que desperdiciamos e irrespetamos el evangelio, lo disfrazamos de espiritualidad, y con egoísmo carnal abusamos de quien peca abiertamente y sin censura… ¡vaya forma de relajamiento¡
Cuando Adán y Eva mordieron el fruto, el precio real era la muerte, y aunque ellos tendrían conocimiento, al final cayeron en ignorancia… a lo que hoy es la acción de bloquear el pecado para seguir viviendo, nos rehusamos a creer en la muerte, como Adán y Eva no creyeron en el mandato de Dios, sino que aceptaron la mentira del Diablo para probar ese fruto apetecible y jugoso. Qué tristeza debieron haber sentido al ver que ese dulce sabor era momentáneo, la amargura vendría después con la culpa, y el conformismo después con el fiel consumismo del pecado eterno, ¿no podemos dejar de pecar?¨En un país de pecadores, no le quedara más que pecar como visitante…¨ podremos admirar por ejemplo las grandes obras que el hombre ha logrado, hermosos edificios como las pirámides de Guiza, y decir: - ¨wow… la más antigua maravilla del mundo¨ lo haremos sin duda y sin pensar en las personas que murieron haciéndolas, hacerlo no nos permitiría disfrutarlo ni relajarnos ampliamente… pero… ¿no somos los cristianos quienes debemos marcar una diferencia? Aunque no somos de este mundo, deseamos conocerlo completito, con todas sus costosas frivolidades mundanas, en el fondo deseamos acostumbrarnos a él porque estamos todos enganchados al caballo.
En la segunda parte de esta predicación, veremos si el cristiano en verdad desea dejar de pecar. Por lo pronto y hasta que continúe esta duda en nosotros, reflexionemos en los pecados pequeños, mundanos y modernos que cometemos día con día y que no causan los efectos que normalmente causa saber que ofendemos a Dios. Nuestro pecado, por pequeño y escondido que sea es un efecto mariposa, es decir, para ustedes su pecado no le hace daño a nadie, pero a la larga es tan devastador como un huracán infernal. No se lo digo para que sienta culpa, la culpa no es un efecto del pecado, sino una defensa de la conciencia humana, un verdadero síntoma del pecado es la pérdida de la inocencia, la des-sensibilidad del carácter, la adicción por el relajamiento que no tiene miramientos menores o mayores, el efecto más puro del pecado es la perdición, el olvido de sus verdaderas dimensiones y efectos secundarios.
Nunca olvide que el pecado solo puede ser controlado por un poder supremo, es decir que Jesús sabe qué hacer con esa carga. Su fe deber ser verdadera en este sentido, pero su actitud deber ser de completo respeto para con el nuevo pacto de Dios. Véalo así, la fe es la capacidad de saber que Jesús paga por su pecado, su pecado es una falta de respeto contra el evangelio, pero no hay ley contra un pacto consiente y puro entre usted y Dios. 1 Juan 1:8-10 / Salmo 51: 8-9 / Hechos 3:18-20(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional / Imagen cortesía de ©Corbis)
16 agosto 2011
Predicación 07.08.2011: ‘David contra Goliat’
...quiero compartir contigo una historia muy conocida, pero que nunca está de más recordarla y extraer sus enseñanzas. Como dice el Apóstol Pablo “ Para mí no es molestia volver a escribirles lo mismo, y a ustedes les da seguridad”. Filipenses 3:1(NVI).
Se trata de la historia de David contra a Goliat, el gigante que medía casi 3 metros de altura. Este gigante del ejercito filisteo se presentaba frente a los israelitas para desafiarlos a pelear contra él, quien le ganara ganaba la guerra. Pero sucede que todos los israelitas tenían miedo y dice la Biblia que estaban consternados. El gigante los desafiaba de mañana y de tarde. Esto se repitió durante 40 días!!!“ Un famoso guerrero, oriundo de Gat, salió del campamento filisteo. Su nombre era Goliat, y tenía una estatura de casi tres metros. Llevaba en la cabeza un casco de bronce, y su coraza, que pesaba cincuenta y cinco kilos, también era de bronce, como lo eran las polainas que le protegían las piernas y la jabalina que llevaba al hombro. El asta de su lanza se parecía al rodillo de un telar, y tenía una punta de hierro que pesaba casi siete kilos. Delante de él marchaba un escudero. Goliat se detuvo ante los soldados israelitas, y los desafió: ¿Para qué están ordenando sus filas para la batalla? ¿No soy yo un filisteo? ¿Y no están ustedes al servicio de Saúl? ¿Por qué no escogen a alguien que se me enfrente? Si es capaz de hacerme frente y matarme, nosotros les serviremos a ustedes; pero si yo lo venzo y lo mato, ustedes serán nuestros esclavos y nos servirán. Dijo además el filisteo: ¡Yo desafío hoy al ejército de Israel! ¡Elijan a un hombre que pelee conmigo! Al oír lo que decía el filisteo, Saúl y todos los israelitas se consternaron y tuvieron mucho miedo”. 1Samuel 17:4-11 (NVI).
“ El filisteo salía mañana y tarde a desafiar a los israelitas, y así lo estuvo haciendo durante cuarenta días”. 1 Samuel 17.16 (NVI).
Pero David, al llevarles alimento a sus hermanos que estaban en el ejército Israelí escuchó al filisteo. Y decidió enfrentarse con él. En el momento del enfrentamiento, luego de que Goliat lo menospreciara, David le responde:
“Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado. Hoy mismo eto Jesús nuestro Salvador.
"Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales." Efesios 6.12 (NVI).
“Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo ” 1 Corintios 15:57 (NVI).
(Escrito: Pastor Cecilio González Rivera © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis, Todas las lecturas tomadas de Nueva Versión Internacional (NVI) Copyright © 1999)
09 agosto 2011
Predicación 07.08.2011: " EL LLAMADO DEL ESPÍRITU”
Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz. Colosenses 1:19-20A Dios le agradó habitar en Jesús en total plenitud, fue así porque el propósito de Jesús en el mundo era absoluto y su testimonio es perfecto. Algo bello que nos muestra la biblia es que Dios también habita en quienes creen en el evangelio de Jesús, si yo te lo digo y lo crees no será porque lo escuchaste de mi o de algún pastor o amigo, si lo llegas a vivir en plenitud, será porque quien te lo predicó fue el mismísimo Espíritu Santo en persona. El primero de los llamados de Dios es que desea ser tu amigo, no te ha llamado a servir como un vasallo, te llama a formar una amistad… lo que llega después es tu propia historia o testimonio como cristiano, muchas veces confundimos el llamado de Dios con el camino bien intencionado por el cual deseamos ser conducidos o llevados, tomamos nuestro auto y nos vamos. Tal vez no lo sepas, pero una relación con Dios puede ser sublime, pero casi siempre terminamos siendo un cristiano común y corriente sin mayor recorrido, en algún momento nos perdimos de la experiencia gloriosa de escuchar la voz del mismísimo Espíritu Santo. Mismo que movió la iglesia, que movió a los apóstoles y mismo que hoy mueve a pocos y afortunados creyentes. Según la medida de esta manifestación será consecuentemente tu reacción como recipiente de su llamado.
—¿Por qué, Señor, estás dispuesto a manifestarte a nosotros, y no al mundo? Le contestó Jesús: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías sino del Padre, que me envió. Todo esto lo digo ahora que estoy con ustedes. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho. Juan 12:23-26. Cuando nació el movimiento de la fe cristiana, los seguidores de Cristo experimentaron la plenitud extrema de Dios, es decir que el espíritu humano se encontró con el Espíritu de Dios mismo, en el Pentecostés por ejemplo, pero también en muchas manifestaciones milagrosas. La dedicación humana cristiana comenzó a moverse por el Espíritu de Dios mismo, ese era el plan de Dios para su gente. Por supuesto que una manifestación espiritual no es siempre una manifestación de Dios, todo ser humano experimenta sensaciones físicas y espirituales, cuando es el alma propia la que busca, mueve y empuja una sensación espiritual esta no es una manifestación del Espíritu de Dios, sino una mera acción propia, en cambio el Espíritu Santo se manifiesta por sí mismo en un ser humano, su alma y cuerpo reaccionan de manera inesperada.
Se dice que el espíritu humano grita con gemidos inaudibles en busca de su origen santo, ese grito de clamor es tu propio llamado que clama por ser liberado, cuando el Espíritu de Dios te llama a ti, la reacción y el motivo es diferente. La voz de Dios es tan reveladora y asombrosa que el alma opaca el volumen y el cuerpo termina por consumir su propósito. Muy poca gente permite que el Espíritu Santo se desarrolle enteramente en el alma y en la carne. La pasión humana se mueve vorazmente durante toda su existencia, la voluntad humana se mueve como un automóvil, el alma empuja su propio espíritu cuando se estancado, lo lleva donde pueda recargar su “energía” El llamado de Espíritu Santo no debe ser como el llamado de nuestro propio espíritu, pues lo que lo empuja es el alma, pasión y psiquis humana, no cofundamos una expresión emocional con una manifestación espiritual santa.
Para ilustrar esto les daré un ejemplo, yo tengo varios amigos en el mundo del cristianismo, así como amigos en el mundo del ateísmo, hice una comparación entre uno que no cree en Dios y otro que había entregado su vida a Jesús, pero algo no funcionaba en esta ecuación, porque mi amigo ateo es una persona totalmente sana, decente, feliz y amoroso… en cambio mi amigo cristiano es vicioso, promiscuo, medio amargado, chismoso, poco amoroso y no se ve feliz. Al comparar estas dos personas me doy cuenta del alto valor del espíritu, el alma de ellos lleva al espíritu por el camino que ellos deseaban llevarla, sus cuerpos al final son solo lo visible de su comportamiento. Al final concluí que: tanto mi amigo el ateo como mi amigo cristiano habían vivido seguramente algún tipo de experiencia espiritual pero nunca una experiencia espiritual divina.
Por eso es inútil ir por la vida valorando y desvalorando a los demás, cada uno vive sus experiencias espirituales personales… lo que si será en verdad trascendental es vivir una experiencia del Santo Espiritual de Dios. Entendamos que estoy hablando del Espíritu Santo, su desarrollo en la vida de un creyente es distinto a tus experiencias espirituales personales. Y aunque no lo crean son muy pocos los que permiten una comunicación directa y poderosa con el Espíritu Santo, en algún momento el alma volquea los llamados de Dios por pensar que nos llevara por caminos dignos de un mártir, pero seguramente no es así en la mayoría de los casos, si nos comparamos con los primeros cristianos que vivieron el pentecostés y que muchos fueron sacrificados para ser carne de leones en la arena romana… tal vez perderemos un parámetro moderno del llamado de Dios para nosotros. Al día de hoy, al presente el llamado guarda básicas similitudes pero la expresión se presenta para propósitos totalmente adecuados a tu personalidad.
Con la llegada de Jesús, los primeros cristianos experimentaron un quebrantamiento de cultura y un desafío religioso, ya no está Dios lejano, ha traído Cristo su espíritu, para que de esa manera tengamos una relación con nuestro Padre celestial “Ya no los llamo servidores, sino amigos” Dios no nos llama a servir, nos llama a ser sus amigos, este llamado es del Espíritu Santo. Todos los demás llamados son de tu propio espíritu, dependiendo de la relación que tengas con Dios serán tus llamados. Definitivamente creo que las personas llegan a tener una relación personal con Dios, única y diferente a la de los demás (¿tan diferente como la de mis dos amigos antes mencionados? No. ) Aquí estoy hablando de una relación real, en donde el alma recibe al Espíritu de Dios y nuestro propio espíritu se regocija y alegra en su relación, al final el cuerpo reacciona físicamente. Estoy hablando de Dios mismo relacionándose contigo de esta manera única, no de la forma meramente cultural que rodea a un Dios del mundo del cristianismo únicamente.
Tenemos más de 100 registros Bíblicos de las manifestaciones del Espíritu Santo en la humanidad, Pablo decía: “Ya no soy yo quien vive, sino es Cristo quien vive en mi.” Los primeros cristianos sabían qué el Espíritu Santo conducía la iglesia, tomaban acciones junto con el Espíritu Santo, otra de sus manifestaciones fue el amor que se tenían entre ellos, “nadie decía que lo que era suyo le pertenecía,” y tenían todo en común. Contemplaban el evangelio para todo ser humano y no solo para ellos mismos. Finalmente también el espíritu les hizo experimentar el “sacrificio” físico, que significaba el testimonio contúndete de su relación con Dios.
Todo lo que estos cristianos vivieron fue movido por el Espíritu Santo, nadie los obligaba o les imponía nada. Por eso sabemos que es un testimonio que edifica la iglesia y nos alimenta hoy a nosotros, dichos ejemplos nos ponen en perspectiva a nosotros. Viendo lo que hacían, nos hace pensar ¿En verdad somos nosotros movidos por el Espíritu Santo… o solo somos el resultado de una acción espiritual personal? “-Si bien no le hacemos mal a nadie, hacemos cosas buenas (dentro de nuestras posibilidades) constituimos esta iglesia en buen estatus, y a regañadientes y sermones experimentamos la sensación “cafeinómana” de ser un cristiano común y corriente.”
Si nos comparamos como seguidores de Cristo, tal vez seriamos como unos girasoles. Una vida común como la de una hermosa planta, que nace por la creación y mano de Dios, muere por la selección y mano de Dios dejando una semilla de amor, nace de nuevo por obra de Dios y se desarrolla creciendo como un girasol que contempla y sigue la luz del sol hasta que es consumido por la muerte física, su espíritu regresa a su creador mientras su alma duerme en espera de juicio. Todos están siguiendo el llamado de su espíritu que busca a Dios sin más contemplaciones. Esto no es raro, no es malo ni es catastrófico… Es la vida de la mayoría de los cristianos, sus máximas experiencias personales o de su espíritu son cumplidas o mejor dicho “satisfechas,” en el nacer de nuevo, en su rendimiento de culto, en el bautizo y en las obras del ministerio están capitalizados sus tesoros celestiales.
Todo aquello no está mal, pero… ¿Acaso el cristiano no anhela un encuentro con Dios? Su encuentro hasta hoy ha sido con la iglesia, sus vivencias hasta hoy han sido con el espíritu propio, falta lo más divino… que el Espíritu Santo le mueva, que en adoración le llame.
Todo sector de la sociedad cristiana llega a experimentar no solo el llamado de su propio espíritu a servir a Dios, sino que es llamado por el Espíritu Santo a algo más, ese algo será poderoso y “sublime” que cambiaria el curso de su vida terrenal, es tan determinante, tan tajante, tan poco humano que ese llamado pocas veces se desarrolla en la vida de alguien común y corriente como cualquier cristiano mas del mundo, y listo… no da más.
Hay que reconocer que el movimiento del Espíritu Santo es distinto al personal, por ejemplo en los primeros cristianos, no solo experimentaron plenitud y felicidad de manera absolutamente radical también los persiguieron y sufrieron incluso el martirio, acosados por problemas reales en Roma, no puedo evitar compararnos con ellos y ver nuestra realidad y medir el grado y efecto del Espíritu Santo en nosotros, a veces parece absurdo ver como pasamos el tiempo como cristianos, como nos quejamos de las cosas más banales, como criticamos o juzgamos al prójimo, casi que hemos puesto a la iglesia a nuestro capricho y servicio, y estamos aplastados o inmóviles ante el poder de atracción que el mundo ejerce… ¿No será que somos nosotros quienes nos tapamos los oídos con los dedos justo cuando el Espíritu de Dios desea hablarnos? Imaginando lo que hará con nuestras vidas, ¿Hará lo mismo que hizo con Mateo, Juan, Pedro, Pablo? ¿Me llevará el Espíritu Santo por la misma gloria y el mismo martirio que experimentaron los primeros cristianos? ¿Deberé darlo todo?
Pero no hay por qué alarmarse con ideas falsas, veraz… El Espíritu Santo habla hoy a la iglesia, y a los cristianos de nuestra época les dice algo único. Los primeros cristianos tenían una sensibilidad propia, no es la misma que hoy vivimos los cristianos de hoy, Mateo tiene lazos profundos con sus orígenes judíos, Lucas tiene la sensibilidad del pagano o el hombre común, la agudeza del fariseo Pablo y su radical conversión esta marcada en toda su experiencia espiritual, todo lo contrario al temperamento introvertido de Juan.
El ejemplo de Pablo y el de Juan son tan distintos entre sí, a Juan le es dada una sabiduría divina revelada desde las sensaciones mas íntimas del Espíritu Santo, con Pablo es lo opuesto, es alimentada por experiencias externas. Pablo es pues ejemplo de acción, y Juan es ejemplo de la contemplación.
Dejan de si dos extremos de la forma en que se manifiesta el Espíritu de Dios. ¿Ya sabes como se manifiesta el Espíritu Santo en ti? Si es que se manifiesta ¿Cómo dirías que se manifiesta concretamente en tu vida diaria?
La religión es un asunto muy sencillo, acciones que obedecen a tu espíritu, “- yo necesito alabar a Dios, yo necesito convivir con mis hermanos, yo debo acudir, debo ir, tengo que realizar aquello o lo otro, todo esto que hago me hace sentir bien, con sus pros y contras… pero en general es algo bueno para mi vida espiritual”. Fíjate quien, estas son frases comunes y ordinaras que se escuchan entre el pueblo de Dios… y a veces hasta las decimos en plural: “tenemos hambre de ti Señor, adóramos tu nombre porque eres bueno con nosotros… etc…”
¿Dónde está el llamado del Espíritu Santo aquí? Son estas buenas acciones consecuencia del llamado propio y sano de buscar a Dios, como lo hacen los girasoles del campo. Ellos saben que esta fe les sirve, les mantiene vivos en un apacible lugar hasta que Dios mismo los lleve con seguridad a un sito aun mejor. Nada de esto es malo, pero aparte de saberte creyente, de tener fe en Dios, de saberte obediente y bautizado, de compartir la mesa con tus hermanos (as)… aparte de todo eso… ¿no te gustaría al menos por unos momentos de tu vida oír la voz de Dios sin ser interrumpido por el alma?
Lo más interesante del asunto cristiano no es lo complejo de las diversas creencias, tampoco lo es lo dogmático de la Biblia, ni lo bonito que pueden ser las experiencias religiosas, sino que el Espíritu Santo de Dios habita en nosotros y temblamos como demonios ante sus designios y nos paralizamos, algunos al grado de abandonar toda actividad religiosa, otros al grado de olvidar el sermón de hoy, algunos incluso haciendo lo contrario o lo que se espera de una vida cristiana común y corriente.
Cierra los ojos y por un momento imagínate a Dios enfrente de ti, el Dios que formó las montañas, los elementos, las millones de estrellas, la belleza de los animales o las plantas y la fabulosa obra de arte y de ingeniería biológica llamada humanidad. Este Dios que bajó de todo reino y convivió con Juan y se rebeló ante Pablo… ¿Cuál sería tu reacción inmediata ante este Dios absoluto y único? ¿No será la de huir?
No tengas miedo, el único llamado de Dios por hoy es muy sencillo y bueno… Él puede decir algo así como: “Hola… ____ tu eres mi amigo.”
El máximo testimonio de los primeros cristianos fue el martirio, o el sacrificio, derramaron su sangre, fueron sacrificados. Después de todo eso la historia del cristianismo se movió por caminos extraños, ha habido un montonal de escritos, tratados, filosofías religiosas, etc. La forma en la que el Espíritu Santo mueve a su iglesia ha ido de extremo a extremo, de Juan a Pablo. Tan es así y tanto fruto a dado el movimiento que hoy en día pareciera que el camino a una relación con Dios es innecesaria, “- ya la historia tiene suficientes mártires, ya tiene los profetas adecuados, ya cuenta con los evangelistas estrellas del escenario, ya hay quien componga las alabanzas más bellas ganadoras del grammy, ya hay de todo bendito sea Dios. Así que dirás: ¿porque adentrarme al llamado del Espíritu de Dios?”
Esta puede ser tu mentalidad, pero yo te digo que el Espíritu de Dios te está llamado a algo mayor. Si bien en el cuerpo de Cristo hay de todo y todo es diferente, hay cosas que si nos llaman a realizar todos, analiza muy bien las siguientes lecturas, veras muchos llamados, pero lo mas importante esta en letras negritas:
Leemos ROMANOS 12: 1
- Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.
- Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.
- Pues así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás. Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe; si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe; si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría.
Por sobre todo el llamado del Espíritu de Dios apela al amor:
Romanos 12:9-11
- El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien. Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente. Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu.
Así pues, ya para terminar… Una iglesia o tu vida puede seguir siendo avanzando con relativo movida, llevada por el empuje y determinación mental de tu espíritu personal, puede ser tu vida o tu iglesia afectada u obstaculizada por el espíritu de otros, detenida por el espíritu maligno, o bien, puede ser movida por el Espíritu Santo. El primer llamado es a la fraternidad… escuchar ese llamado primordial afinara tus oídos espirituales y dará a tu espíritu propio la alegría de oír directamente al Padre, sabiendo su voluntad sin titubear y “semper ascendens.”
Dios te bendice:
(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional, Imagen cortesía de ©Corbis, Todas las lecturas tomadas de Nueva Versión Internacional (NVI) Copyright © 1999)
Lecturas previas a la predicación
Colosenses 1: 3-14
Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues hemos recibido noticias de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo. De esta esperanza ya han sabido por la palabra de verdad, que es el evangelio que ha llegado hasta ustedes. Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre ustedes desde el día en que supieron de la gracia de Dios y la comprendieron plenamente. Así lo aprendieron de Epafras, nuestro querido colaborador y fiel servidor de Cristo para el bien de ustedes. Fue él quien nos contó del amor que tienen en el Espíritu. Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes. Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual, para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz. Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo en quien tenemos redención, el perdón de pecados.
Colosenses 1: 21-23ª
En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus malas acciones, estaban alejados de Dios y eran sus enemigos. Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos, intachables e irreprochables delante de él, los ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante su muerte, con tal de que se mantengan firmes en la fe, bien cimentados y estables, sin abandonar la esperanza que ofrece el evangelio.
Colosenses 1:24-28
Ahora me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes, y voy completando en mí mismo lo que falta de las aflicciones de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la iglesia. De ésta llegué a ser servidor según el plan que Dios me encomendó para ustedes: el dar cumplimiento a la palabra de Dios, anunciando el misterio que se ha mantenido oculto por siglos y generaciones, pero que ahora se ha manifestado a sus santos. A éstos Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.
A este Cristo proclamamos, aconsejando y enseñando con toda sabiduría a todos los seres humanos, para presentarlos a todos perfectos en él. Con este fin trabajo y lucho fortalecido por el poder de Cristo que obra en mí.
Evangelio: Juan 12:15-31
Si ustedes me aman, obedecerá mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá más, pero ustedes sí me verán. Y porque yo vivo, también ustedes vivirán. En aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí, y yo en ustedes. ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él. Judas (no el Iscariote) le dijo: —¿Por qué, Señor, estás dispuesto a manifestarte a nosotros, y no al mundo? Le contestó Jesús: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías sino del Padre, que me envió. Todo esto lo digo ahora que estoy con ustedes. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho. La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden. Ya me han oído decirles: "Me voy, pero vuelvo a ustedes." Si me amaran, se alegrarían de que voy al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y les he dicho esto ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean. Ya no hablaré más con ustedes, porque viene el príncipe de este mundo. Él no tiene ningún dominio sobre mí, pero el mundo tiene que saber que amo al Padre, y que hago exactamente lo que él me ha ordenado que haga.
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