14 octubre 2014

Predicación 28.09.2014: PRACTICANDO LA BONDAD

Ser una buena persona en nuestra era moderna es intrincado. La vida nos ha puesto soluciones prácticas y simples para cumplir relativamente con esta lógica moral, sin embrago dicha relatividad no es consecuente del todo con los mandamientos supremos de Dios. Nuestra aparente bondad da como resultado la paz temporal de nuestras conciencias. Podríamos actuar bondadosamente con el fin de satisfacer las lógicas morales sociales, pero no siempre ese deseo nace del corazón que es bondadoso, sino que parte de un corazón atormentado por las consecuencias de la culpa y otros factores diversos. Pon los pies en la tierra y el espíritu en las cosas de Dios. 

“… El Señor tu Dios te hará entrar en la tierra que les juró a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Es una tierra con ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste, con casas llenas de toda clase de bienes que tú no acumulaste, con cisternas que no cavaste, y con viñas y olivares que no plantaste. Cuando comas de ellas y te sacies, cuídate de no olvidarte del Señor, que te sacó de Egipto, la tierra donde viviste en esclavitud...” Deuteronomio 6: 10-12. (NVI)

Nosotros heredamos una moral educativa relativamente buena, heredamos una religión fundada en la muerte y conquista de miles de personas, disfrutamos de una modernidad colectiva que se hace de la vista gorda ante la desdicha de millones. Me atrevo a decir que efectivamente hay mucha gente buena en el mundo pero son pocas las personas que practican la bondad por amor.

“…me porte bien en el pasado… precisamente para que en el futuro nadie tuviese algo que reprocharme”  Esa es una motivación respetable, pero no es la ideal. “… no me junto con personas indeseables… para que nadie me compare con las mismas” Esta es una motivación extrema que no te aleja del pensamiento humano calumnioso. “Yo cumplo con ir a la iglesia cada domingo, realizo mis ofrendas, predico el evangelio, y hago todo lo posible por cumplir con mi Señor pues no deseo condenarme” Si bien esta es una motivación intensa y radical, pero tampoco es la ideal.

Las personas que practican ciertas bondades siempre serán puestas en la relatividad de otras personas que practican otro tipo de bondades. Las comparaciones jamás son justas o realistas. Una persona que es buena para desprenderse de riquezas podría relativizar esa acción en otra persona que no da sino que guarda su dinero. Y la persona que es buena ahorrando bienes, podría relativizar esa acción por encima de aquellos que despilfarran. Esto inicia una cadena interminable de comparaciones sociales.

Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.  Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.  Si alguien cree ser algo, cuando en realidad no es nada, se engaña a sí mismo.  Cada cual examine su propia conducta; y si tiene algo de qué presumir, que no se compare con nadie.  Que cada uno cargue con su propia responsabilidad.  El que recibe instrucción en la palabra de Dios, comparta todo lo bueno con quien le enseña. Gálatas 6: 1-6


La peor manera de justificar nuestros errores, faltas y debilidades personales es señalando las ajenas.  Ni aun los que se creen más buenos tienen la destreza de criticar sin salir lastimados. Aun así existen en efecto los que nos comparten enseñanza con plena seguridad de haber cumplido fielmente con lo que pregonan, justificados por su honestidad y rectitud. No te lo dicen por criticarte sino por instruirte y son ejemplo de lo que instruyen en ellos mismos, y lo han logrado por medio del Espíritu Santo y no por méritos propios… De hecho, quienes pueden presumir de esto han intentado en el pasado formas de ser buenos sin éxito, y no fue sino hasta que sometieron su humanidad a la ley de Cristo en que experimentaron libertad de carga mundana, habiendo respirado la instrucción directa del espíritu.
 
No podemos depender de la herencia que nos deja la moral social colectiva, debemos ir mas allá y adentrarnos en la bondad que nos pide practicar el Señor.  Somos libres por medio de Jesucristo, pero sería muy bello experimentar esa libertad.  Así que avancemos a lo que sigue para nosotros.

Si bien heredamos tierra, también hemos heredado otra cosa muy importante para descubrir la bondad como fruto del espíritu de Dios. Pero debemos adéntrarnos a ello, si no leemos la Biblia o no la entendemos fácilmente, solemos escucharla al menos, esto por boca de otras personas que preparan ese festín de palabras. Lo más común es que nos prediquen sobre la importancia de ser buenas personas. Y por muy elocuente e inspirador que pudiese ser un mensaje, al final lo que importa es como se digiere en tu mente dicho mensaje.

Puede que nos ofrezcan el mejor de los consejos, pero si por alguna causa enteramente personal o social el mensaje se diluye con motivaciones mundanas, no terminara causando un efecto ni propósito determinado por Dios, sino que será determinado por lo que abunda en tu corazón justo en esos momentos precisos. Es decir, que un corazón en cuyo espacio existe un objetivo ajeno a los propósitos divinos, solo producirá cosas alejadas de Dios, aun en cuanto el objetivo personal sea bueno. Las cosas que motivan al corazón a cambiar y ser mejores no siempre son inspiradas por Dios, sino por un deseo interno y personal, y en cada caso es diferente.

No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.  El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.  No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.  Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe. Gálatas 6: 7-10

Entendamos que deberemos pasar ese escalón que es lo naturalmente bueno para subir a niveles jamás imaginados. Bondad amorosa y humilde emanan del espíritu para cosechar lo que trasciende, lo eterno y tangible en el reino de Jesucristo.

Dice una canción: “También la belleza encochina la casa” Quiere decir que aun las acciones “buenas” terminan por fastidiarnos, porque las desilusiones son resultado de tus motivaciones originales y no se revelan sino hasta el final. Al final se cosecha lo sembrado, pero que tal si no tienes conciencia de lo que es bueno según las cosas de Dios y no según las cosas naturalmente buenas del mundo? Estarías perdido y te darías cuenta hasta el final cuando ya no hay nada que hacer porque has sido expulsado… Saldrás gritando y reclamándole al Señor diciendo “ ¿!Pero si no me la partí haciendo cosas buenas!? ”  No te hagas… estabas sembrando fuera del pozo… hacías surco pero echabas la semilla afuera como quien practica onanismo. La gracia fue que tenias las tierras y la semilla, tu acto de bondad fue hacer el surco, pero sembraste sin amor a Dios, tus flores que apestan y tus frutos que se pudren son resultado de tu egocentrismo e inconsciencia espiritual, el recuento de tus daños se te cargan en tus emociones.   

“…un día soñé que sería doctor… estudié y lo logré… fue el orgullo de mis padres, la envidia de mis amigos y el atractivo de hombres y mujeres… conforme comencé a dar consulta tras consulta termine odiado a los enfermos… en medio de mi frustración descubrí con claridad lo que había motivado mi deseo… “ Podemos ver en este caso que es bueno ser doctor, si… solo que lo que define al final las bondades de ser doctor son sus motivaciones.

Los cristianos no deberíamos ser motivados por los proyectos de bondad social o personal, sino que nuestro motor es llevado por la voz del espíritu de Dios. Leamos como se despedía Pablo generalmente en sus cartas:
“… Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con el espíritu de cada uno de ustedes...” Gálatas 6: 18 (NVI) / “…Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.” 2 Corintios 13: 14 (NVI) / “…La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor imperecedero.” Efesios 6 :24 (NVI) Así se despedía Pablo de las iglesias porque reconoce lo esencial en la vida del creyente. GRACIA Y ESPÍRITU.  No les decía… “…que tengan suerte bye, que les den un aumento, que encuentren el amor de sus vidas, que ya no los persigan sus acusadores, que se la pasen chévere con los amigos… y nunca cambien, son lo máximo”

¿Que estas buscando en el pueblo de Dios? Entre nosotros esta la presencia de Dios… pero también ente nosotros y en ti mismo están los objetivos que motivan tus acciones.

“… Teme (respeta) al Señor tu Dios, sírvele solamente a él, y jura sólo en su nombre. No sigas a esos dioses de los pueblos que te rodean,  pues el Señor tu Dios está contigo y es un Dios celoso …” Deuteronomio 6: 12-15. (NVI)

Algo muy esencial para entender la bondad que viene de Dios y no del mundo es lo que la motiva. Yo deseo ser una buena persona primeramente para agradar a mi Dios, ¿y quién o qué es tu Dios? Eso lo podrás identificar sabiendo a quien o a que has estado complaciendo todo este tiempo. Al identificar lo que te motiva sabrás qué es lo que ha estado destruyendo lo poquito o mucho que aprendes o escuchas en la iglesia sobre la bondad por medio de la palabra de Dios.

¿Qué mata el mensaje?  Todo lo que te motiva, menos Dios.

IDENTIFICA:
porque querías asistir ese domingo…
porque querías llegar a tiempo a la iglesia…
porque querías cantar bien sus alabanzas…
porque querías ofrendar…
porque querías que ya terminara la reunión…
porque donaste esa cobija…
porque le diste ese consejo…
etc…

Si lo hiciste para quedar bien con tu pareja, amigo, familiar o conocido – Tu ídolo ha sido el/ella. Si lo hiciste para que no te regañaran, por la iglesia, por tu comunidad  – La sociedad es tu freno. Si lo hiciste por pasar un rato, matar el tiempo, presión social, culpa. - No había Dios en lo que hacías en lo absoluto.

Las personas verdaderamente buenas o que practican la bondad saben  que Dios es el centro de todo lo que hacen, dicen y escuchan. Ya sea que sean buenas evangelizando, predicando, ofrendando, o incluso son puntuales… lo esencial de sus buenas acciones están centradas todas en el tiempo y visión de Dios y no en la de las personas.

“…Miren que les escribo de mi puño y letra, ¡y con letras bien grandes!  Los que tratan de obligarlos a ustedes a circuncidarse lo hacen únicamente para dar una buena impresión y evitar ser perseguidos por causa de la cruz de Cristo. Ni siquiera esos que están circuncidados obedecen la ley; lo que pasa es que quieren obligarlos a circuncidarse para luego jactarse de la señal que ustedes llevarían en el cuerpo. En cuanto a mí, jamás se me ocurra jactarme de otra cosa sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo.  Para nada cuenta estar o no estar circuncidados; lo que importa es ser parte de una nueva creación…”  Gálatas 6:11-15 (NVI)
Dicha creación eres ahora tu que buscas y practicas la bondad, ya no eres una persona haciendo el bien, sino un hijo de Dios practicando el bien según la medida y motivación de Dios por medio de su espíritu.

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional)


05 agosto 2014

Predicación 3.08.2014: UN TIEMPO CERCA DE DIOS.


1 Samuel 28 / Jueces 16

En ocasiones los seres humanaos nos habituamos al desarrollo de las cosas… vemos nacer, vivir y morir. Durante el nacimiento todo es un éxtasis, algo nuevo ha entrado y está llenando sumamente nuestro existir, conforme pasan las horas, los días, los meses y los años, dicha relación puede crecer significativamente, y estando en la cima algo extraño sucede. Piensas que haz llegado al tope, que no hay nada más. Bajo dicha conclusión se tiende a bajar de la cima… abandonando lentamente una relación que un día lleno enormemente tu existir. Es una pena porque ahora tienes un faltante muy grande en tu corazón, lo más probable es que lo llenes de una serie de cosas comunes.

Lo que debo remarcar especialmente es que de este “proceso” de olvido o alejamiento no nos damos cuenta. Más aun en la relación que tenemos con Dios, no tenemos la más mínima conciencia de lo infinitamente lejos que estamos o nos alejamos de su presencia espiritual. Para que te des una idea… haz memoria… ¿Recuerda aquel momento en que sentiste que el corazón te explotaría? Ese día estabas adorando u orando a Dios… sentiste vívidamente que Él tocó tu corazón con la delicadeza de un cuchillo que atraviesa la mantequilla, solo que su mano atravesó una piedra. Ahora compara ese momento inexplicable con la última gran fiesta con tus amigos, compara ese momento con la última gran película que viste, con la última canción que te sacudió, compara ese o esos momentos con el primer beso de amor, con la primera vez que lograste conectarte por ti mismo al internet… con la satisfacción de recibir un dinero por tu trabajo. Pues bien, tú mismo podrás deliberar el resultado, dicha comparación nos ubica exactamente en la posición de que tan lejos estamos de Dios y que tan cerca estamos de nuestro mundo propio.

En resumen: Si antes buscaste y tenías a Dios tan cerca de ti que admiraste su gloria espiritual… (ya sea por una hora, un día, un mes o un año) Ahora ya no, ya no le buscas con el mismo fervor de antes y ya no lo tienes cerca de tus expectativas de vida común. El éxtasis pasó y probaste ir a la cima. Otras cosas provocan en ti el éxtasis... Pero, ¿Llegará el momento en que este hecho golpee tu vida tan fuerte que caerás al suelo suplicando de nuevo la atención del creador?

Como un rey, que conquistó y dio libertad, tu relación con Dios algún día fue cercana y poderosamente sensible a su presencia. Hoy ya no es así, aunque tu creas que sí. Un rey que se aleja de Dios sabrá tarde o temprano que su reinado está gobernado por otras fuerzas. Algo que el rey no desea comprender es que la tierra donde cree que es el gobernador ni siquiera es de él y la gente que el cree gobernar no son de su pertenencia. Por lo que la expulsión y derrocacion es inminente.  Ese día llorara y crujirá sus dientes de impotencia.

Pero no deseo enfocarme en ese tipo de “conquistadores” sino en las personas que se dan cuenta antes y justo a tiempo para poder ubicarse en un reino imperecedero.  Durante un momento de lucidez, notamos que nos hemos alejado de Dios, en dicho caso lo primero que debería venir a nuestro corazón es un sentimiento de enorme soledad. Una tristeza casi inconsolable. Podría usted ver que el máximo amor de su vida se esta alejando de usted,  y lo que es peor, se esta dando cuenta que es usted quien se aleja, construye y pelea incluso por poner  distancia entre los dos. Mucho ha oído y ahora sospecha que Dios no es quien los cristianos dicen representar. Pero ahora se ubica usted mismo en algún lugar lejano de lo que se supondría es estar en la presencia espiritual de su creador. La causa o las causas pueden ser diversas y complejas, digamos por ahora que este alejamiento ha sido por motivos circunstanciales y no circunstanciales.

Recordemos la historia del gobernador Sansón… el amor y deseo que sentía él por Dalila pudo ser poderoso, tanto que él le confió a ella la raíz de su relación con Dios. En algún punto Sansón el gobernador y poderoso varón se alejo de Dios y Dios de él. Sansón revela a Dalila la fuente de su poder, secreto que le confió justificado por su amor… Así es, el amor que tenemos por el mundo, el dinero, el trabajo, la ciencia  e incluso por las personas (amigos, familia y pareja) es capaz de cegarnos. Un desequilibrio o desbalance de estas relaciones mundanas actúan en contra del reino de Dios y somos nosotros mismos quienes decidimos que tanto tiempo pasamos o no pasamos con el creador de esas cosas.

Esto es cuando las bendiciones substituyen al dador de dichas bendiciones.  Estar bien pude hacernos sentir superiores e independientes. Desde el punto de vista moderno esto es normal y correcto, el éxito amerita celebrarse, ¡Usted merece disfrutar lo que tiene…! ¿Y si eso significa desatender tu relación con Dios… y si eso significa desatender al pobre… y si eso significa idolatrar y defender lo que ahora tiene? ¡Que le vamos a hacer! Esto último es el primer escalón hacia abajo. Tu bajada será indolora, incluso divertida, satisfactoria… porque no amas ni amaste a Dios, solo creíste amarlo, fue solo un lapsus emocional. Solo deseabas saber que se siente estar en la cúspide espiritual, solo buscabas una experiencia que substituyera por un tiempo los faltantes emocionales y no espirituales de tu vida.   

Este es el caso de miles de personas que se acercan a una iglesia, por un día, un mes o un año… no saben que se acercaron a una iglesia y no a Dios. Alejarse luego no representa ningún dilema o problema, porque jamás amaron a Dios, solo simpatizan con la idea.

No fue así para el rey Saúl o para el gobernador Sansón quienes amaron mucho a Dios aunque al final optaron por amar más sus bendiciones.
Podemos imaginar el terrible dolor emocional que cruzo Sansón dentro de su debilidad al sentirse fuera de la jugada. Una depresión cegada dentro de un abandono inconsolable. Igual que el rey Saúl… fue tal su sentimiento de abandono, y fue devastador cuando finalmente comprendió que había sido el mismo Saúl quien había provocado tal separación.

El máximo amor de tu vida no te habla, no atiende tu oración, no escucha tu alabanza, no acepta tu ofrenda. Como hacerlo si te has colocado en el lugar más lejano que encontraste para vivir. Que horrible depresión la que te hace caer al suelo conquistado por tu propia banalidad.

Nada ni nadie justifica tu alejamiento, digo que puede ser circunstancial o no, pero por más que ocultes tus acciones (buenas o malas) el hecho es que estas lejos de Dios. Si esa “relación” lejana que tienes con Dios no provoca en ti tristeza… déjame decirte que jamás amaste esa relación. Si por el contrario, sientes dolor por el amor lejano, ese triste sentimiento es señal de que el amor de Dios no muere aunque este desatendido. Aun en el lugar más lejano e inextensible, Dios es capaz de hacerse presente siempre y cuando le invoques y despliegues libre albedrio en dirección a tu creador.

Para todo Saúl existe un David.  Es decir, después de todo, Dios está buscando verdaderos adoradores, que le adoren en espíritu y en verdad. El atiende tu propuesta, pero si no hay una gota de amor en tu supuesto interés… nada ocurrirá que sea trascendental.

Ahora bien, tú sientes que en tu corazón existe amor. El que ama no se aleja del amor mismo, pues Dios es el amor mismo. Toma ese amor en tus manos, acércate mas y mas, buscando la presencia incomparable de Dios. Mientras más cerca logres estar de Dios mayores serán tus posibilidades de una vida plena en este mundo y por supuesto en el mundo venidero.

Por eso dicen que el primer y más importante paso es reconocer. Esa una confesión de fe:
“Señor, sé que tiendo a alejándome de ti, a veces poco a veces mucho,  no aceptaba ese hecho porque la mente juega con cartas muy validas de vida y de cotidianidades. Circunstancialmente o no, entiendo que si te amara yo en espíritu y en verdad las cosas entre nosotros serían sublimes y no monótonas. Perdóname y acércame a ti.  Aunque he tenido momentos clímax en nuestra relación, comprendo que nuestra relación no es de momentos, días o años, sino que debe estar fundada en un futuro altamente promisorio para ambos. Llevando esta oración a la realidad, digo como pacto: nada ni nadie me separa de ti… ni si quisiera yo mismo.”

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional)
 


23 julio 2014

Predicación 25.05.2014: Titulo - IMPORTANTE: Lea las instrucciones ante de…


Un corazón dispuesto es completamente capaz de recibir el mensaje más justo que pudiese siquiera imaginar. Aunque aparentemente sabes o crees saber cómo hacer las cosas en tu casa, en tu iglesia o en tu trabajo, nunca está de más leer y leer las instrucciones. Aunque un hogar, una iglesia o un trabajo no tienen un manual de usuario, la vida ha ido marcándote el paso,  y existen parámetros establecidos a prueba y error.  ¿Sabes lo que te arde, lo que te alivia… sabes cuándo callarte, sabes cuándo no opinar y cuándo ser oportuno?

El ser humano puede experimentar durante su corta vida diversas etapas de madurez. Los niños son como una esponja que recibe y recibe conocimientos,  su disponibilidad a escuchar es asombrosa, sus ojos están continuamente en asombro, sus oídos alertas, sus graciosas y pequeñas manos disfrutan la textura de las cosas. Sus padres esperan que descubran lo mejor de la vida. 

Nosotros vamos perdiendo esa inocente capacidad de percepción. Nos volvemos  meticulosos, críticos, egocéntricos y recelosos. Cerramos nuestros parámetros y nos concentramos casi únicamente en  lo que antes aprendimos con tanto dolor.   

Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere.  Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida. 
Santiago 1:19-21 (NVI)

Perdemos mas al no oír que al hablar, ganamos mas escuchando que interviniendo. Si en un grupo de personas te detienes a percibir cada una de las expresiones que notas de los demás, abrirás un mundo enorme de sabiduría. En cambio nos ponemos en modo de alerta, en lucha por estar ad hoc . ¿De qué nos estamos perdiendo en la vida?  Eso jamás lo sabrás. Pero si te preguntas: “… ¿Por qué otros parecen estar tan conformes, otros parecen ser felices con lo que tienen y nada más, otros parecen haber alcanzado un estado de plenitud no verbal? ¿Y yo, por más que lucho, aprendo, hago y deshago… no mas no doy una?...”  La razón es lo alto de tu voz y lo estrecho de tus oídos. Y si, por sostener un plato, te estás pidiendo de toda la balilla.

Si no podemos mantener la boca callada, menos podemos despojarnos de lo poco que creemos haber logrado… y eso… aunque pueda resultar complicado de ver… es pecado. 
“…Tu, el que si fue pero no estaban…”
“… Tu, el que lo hizo bien pero nadie reconoce tu bondad…”
“… Tu, el que se los advirtió a todos pero nadie te hizo caso…”
“… Tu, el único de todos que cumple, esta… y que hace las cosas por adelantado…”
“… Tu, el más organizado, estudiado, culto… que no le debe nada a la vida… y que estanos obligados a respetar…”

TODOS: Tu, pastor, amigo (a) , hermano (a) , trabajador (a), cristiano (a)… Despójate,   arráncate lo que sabes y te ha hecho tan invulnerable, tan necesario, tan “Tu”… porque te has pasado de la raya sin saberlo. Si eres listo, cierra la boca y abre los oídos, por tu propio bien y el de tu familia, amigos, hermanos… ¡cállate ya y abrázalos! Si buscas en verdad lo bueno, deja tu enojo, tu comportamiento reservado, las críticas con fines de manipulación, chantaje emocional, falsa tristeza, auto-culpabilidad, auto-sacrificio, comportamiento obsesivo… deja el sabotaje de tu felicidad y da un paso adelante callándote la boca. Todo esto solo logra acercarte al pecado en abundancia, todo esto y más, logra que no estés alerta para lo que si importa, tu salvación y la de tus mas próximos.

Yo he oído mucho la frase “- Míralo, calladito calladito… pero cuando habla (… )“ 
Esto es fruto de la atención, de escuchar antes de hablar, de actuar con cautela… pero no tiene nada que ver con ser humilde, ni bueno, ni salvo. La mente esta mas despierta, tanto que se grita así misma.  Y si esa mente y corazón no estaban despojados en realidad, es como si no dejara de hablar por mi mismo en toda ocasión.

La idea que deseo que comprendamos es más profunda… es sobre la humildad de corazón en aras de recibir los mensajes de Dios a fin de nuestro propio bien y de los demás. La idea es callar el orgullo para dar paso a una sabiduría desconocida aun por nuestra edad y aplastada por lo que nos orgullecemos de saber hasta hoy, es como haber ganado mucho conocimiento pero nada de utilidades para el espíritu. 

La salvación es un hecho, porque ahogando el orgullo se destapa la oportunidad de aprender sin fines egocéntricos, se pierde la necesidad de pecar porque descubrimos lo sencilla que se vuelve la vida junto a la sabiduría del mensaje de salvación.  De repente, lo que tanto nos pesaba antes… ahora es carga ligera. Lo que nos quitaba el sueño era un conocimiento extraño que ahora es absurdo, lo que antes me hacia daño ahora es algo que no tiene importancia. Ahora pienso y siento diferente, porque me calle, me despoje, y entro en su lugar un mensaje que causa ese efecto esperado por Dios para mí.
 


(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional / Imagen cortesía de ©Corbis)

Predicación 23.03.2014: DE COMÚN ACURDO.

Esta es de por sí una predicación extraña, está inspirada en un ángel, pero no es cualquier ángel… este ángel es ejecutor de las consecuencias negativas del ser humano, la justicia de Dios es absoluta, y a su gracia estamos amparados muchos por voluntad propia, como por voluntad propia millares han decidido no habitar bajo sus alas ni aceptado la sangre de Cristo que cubre multitud de pecados.

…Y tenían sobre sí al ángel rey del abismo, cuyo nombre hebreo es ‘Abaddon’, en griego ‘Apollyon’ y en latín tiene el nombre de ‘el Exterminador.’Apocalipsis 9:11 (Vulgata)

…Un estremecimiento invade a los muertos,  a los que habitan debajo de las aguas.  Ante Dios, queda el sepulcro al descubierto;  nada hay que oculte a este destructor. Job 26:5-6 (NVI)

…Convocó entonces Moisés a todos los ancianos israelitas, y les dijo: «Vayan en seguida a sus rebaños, escojan el cordero para sus respectivas familias, y mátenlo para celebrar la Pascua. Tomen luego un manojo de hisopo, mójenlo en la sangre recogida en la palangana, unten de sangre el dintel y los dos postes de la puerta, ¡y no salga ninguno de ustedes de su casa hasta la mañana siguiente! Cuando el Señor pase por el país para herir de muerte a los egipcios, verá la sangre en el dintel y en los postes de la puerta, y pasará de largo por esa casa. No permitirá el Señor que el ángel exterminador entre en las casas de ustedes y los hiera. Éxodo. 12:21-23 (NVI)

… Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos. Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir. 1 Corintios 10: 11-13 (NVI)


La sangre de Cristo nos cubre y nos salva de la destrucción, pasa de largo el exterminio, Dios no ejecuta condena sobre sus hijos e hijas. Ciertamente esta verdad y esta promesa nos hacen sentirnos fuertes y seguros.  Con todo y esto, estamos obligados al pacto que Dios ha hecho con nosotros y al acuerdo que tenemos nosotros con Dios. Una tentación se manifiesta, y esta nos da señal de que la destrucción sigue latente fuera del amparo de su sangre protectora.  Yo podría cubrir mí puerta de la sangre salvadora de Cristo, pero podría no vivir dentro de esa casa y sufrir del exterminio.

Inspirado en estas escrituras, un director de cine realizó una película surrealista, donde un grupo de burgueses se ven (sin razón alguna) imposibilitados de poder salir de una casa, poco a poco van perdiendo todos los modales y desesperados comienzan a mostrar comportamientos atroces. El Ángel Exterminador. (MEX. 1962)

No podemos salir de la casa durante el exterminio.  ¿Te imaginas una semana encerrado en una casa con doce personas más? Una docena de personas, cada una con su particular carácter, pronto todos pierden la pose, todos sentirán hambre y sed, pronto algunos darán ideas para poder sobrevivir y así mismo otros argumentarán esas ideas… ¿y si dura más que una semana el encierro? Hasta los más nobles se convertirán en bestias. Unos en su locura escaparan del lugar cometiendo suicidio, otros buscarían razones y culpables para explicar tal encierro. Al final veríamos a cada quien tal y como es, probados nuestros corazones y desabrigados del mundo.   

Esta situación se puede ver dentro del hogar, en un salón de clases, en una iglesia. Superficialmente todos actuamos según las reglas sociales, pero en cuanto nos encrespan, salimos… pero no todos pueden salir de sus casas y escapar de sus padres, no todos pueden escapar de sus trabajos, no todos pueden escapar de su propio gobierno. Los que lo hacen: solteros adinerados sin apego a la familia, millonarios que las pueden todas, extranjeros exiliados y mojados que lo apuestan todo a la suerte… si, y aun ellos perderían su pose ante el exterminio. Los que viven pegados a la familia, al trabajo, al país porque no pueden o no quieren salir, se ven obligados a convivir entre sí. Y es aquí en este punto en el que se puede probar la razón verdadera por la cual somos cubiertos por la sangre de Cristo, y no salir de casa sino hasta pasado el exterminio.   

Les daré un ejemplo sencillo, esta es una carta de un personaje ficticio que vivió en casa pero que no se amparo a la sangre y no supo convivir en grupo, sino que tomo las riendas de su existencia y salió a probar suerte en la vida: 

Querido diario: ¿Soy Egipcio o soy Israelí? ¿Qué representó por fuera y que representó por dentro? Por fuera podría dar a la idea de ser una buena persona, bajo los parámetros de una sociedad ordenada que no le hace mal a nadie, pero a las primeras de cambio aflora mi verdadero yo, el que no tolera el pacto que Dios ha hecho para mí y que desobedece el acuerdo que hice con Dios antes. No deseo sentirme obligado a realizar más que los deseos propios del estilo de vida que he pintado para mi mismo… Soy del pueblo de Dios (Israelita) pero vivo en Egipto. Es decir, soy de Cristo, acepté el nuevo pacto,  pero vivo en Monterrey, una gran ciudad que tiene para mí, infinidad de estilos de vida. Para ser sincero, me siento más obligado a divertirme con mis amigos, en mi hogar y con mis padres, a mis metas personales, etc... me obligan mas esas cosas que efectuar algún servicio para el ministerio de Cristo, “al menos soy honesto” No soy como los hipócritas feligreses, que aunque no faltan un domingo a la iglesia, estoy seguro que bajo el agua y donde nadie mira harán peores cosas que yo.” No me juzguen, no soy mala persona, pero bajo circunstancias críticas…. Wow… por la histeria sería capaz de aplastar a alguien en caso de incendio, no dudaría en robar por hambre, o mentir por dinero… es decir, todos somos parte de la corrupción… ¿no es así? Pero sé que Dios no dejara que lleguen a mi tales tentaciones, porque por ahora, y gracias a que Dios me ha bendecido enormemente, tengo dinero, amor y trabajo. A mi manera alabo a Dios, no en su casa o bajo su pacto, pero si bajo el régimen de mis condiciones laborales, familiares y sociales. Después de todo, el está en todas partes, no creo que llegue a mi tal exterminio, esa es ahora mi fe. 

Esta carta refleja el momento exacto en que una persona rompe con su entorno, pero es una ilusión su escapismo. Rompe con sus padres para entrar a otro encierro, la soltería, rompe con la soltería para entrar al yugo, rompe con el yugo para entrar al divorcio, rompe con un trabajo para apegarse a otro, rompe con un amigo para atarse a otro, rompe con una religión para entrar a un estilo de vida, filosofía moderna u otra, rompe con un vicio y se hace de otro, etc… ese es el encierro del que no podrá escapar nunca por sus propios medios.

Lo ideal sería aprender a sobrevivir en su propio ambiente. En cuyo caso la meta es desarrollar valores para sobrevivir plenamente en su entorno mismo, por ejemplo la armonía, el bien y la justicia, que puede llevar a la paciencia, la honestidad y la bondad. Cero cinismos, crueldad y egoísmo. Sin embargo el mundo nos hace creer que podemos salirnos del lugar en el que no sabemos convivir, nos hace creer que podemos romper con nuestro círculo, “…¿yo no tengo porque soportar esto?...” Pero al salir vamos a otro círculo, hasta llegar al aislamiento mental y desquiciante. Así que no logrará construir algo sólido, negando y negando constantemente que estemos todos obligados a convivir como humanos, y los creyentes estamos obligados (de común acuerdo) a convivir como cristianos.

Los creyentes sabemos que solo la sangre de Cristo es la que nos reconcilia con Dios, es entonces que rompemos con todo tipo de esclavitud. En Dios se termina todo lo del mundo, las cosas viejas pasan y no se repiten eternamente como círculos. Esa es la única forma de escapar del exterminio mental que nos estresa día con día. 

“…Ya tengo mi vida cubierta con la sangre de Cristo, pero convivo con personas que no me hacen plenamente feliz. ¿Qué puedo hacer? “
1.- Considera que las personas con las que estas jamás serán como tú deseas que estas sean. 
2.- Trata de ser sincero sin ser cínico, practica la honestidad y la bondad.
3.- No trates de escapar, es inútil. Busca un punto en el que todos estén de acuerdo.   

PONGÁMONOS DE ACUERDO.
Un acuerdo es, en derecho, una decisión tomada en común por dos o más personas. También se denomina así a un pacto, tratado o resolución de organizaciones… Es la manifestación de una convergencia de voluntades con la finalidad de producir efectos vigentes. El principal efecto del acuerdo es su obligatoriedad para las partes que lo otorgan naciendo para las mismas obligaciones y derechos. Es válido cualquiera que sea la forma de su dedicación, con un objeto cierto y que no sea imposible.

Estas palabras llaman totalmente mi atención:
- Derecho (orden de la conducta humana en sociedad)
- Decisión (producto final del proceso mental-cognitivo)
- Común (de Comunidad que comparten elementos en común)
- Pacto (convenio o tratado solemne, estricto y condicional)
- Convergencia (Unión de dos o más cosas que confluyen en un mismo punto)
- Voluntades (que se expresa de forma consciente / para decidir y ordenar la propia conducta)
- Vigencia. (Periodo de tiempo en vigor o en uso)
- Obligatoriedad (de cumplir o hacer una cosa)
- Posible. (que puede ser, existir o suceder)

Nosotros hicimos un acuerdo con Dios, y él con nosotros, pero también resulta que mientras se efectúan por completo los tiempos de su palabra, debemos estar en esta casa, de la cual no tendría sentido huir. Tomemos en cuenta una cosa, la salvación que se efectúa en Cristo no es solamente contra el exterminio, también causa su sangre un efecto entre nosotros al momento de que cohabitan en un mismo sitio. 

“…El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. 18 Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.” 1 Tesalonicenses 4:16-18 (NVI)

Si crees que estas en Cristo, cubierto por su sangre y bajo su techo quiere decir que existe en ti el ánimo y la espera. Quienes están a tu lado podrían percibir ese ánimo en ti. De no ser así, tu o las personas que están a tu lado están huyendo del amparo de esa sangre y el desánimo junto con la indiferencia crecen silenciosas, construyendo un fundamento arenoso opuesto al de Cristo. Dicho de otra forma, todos los que se alejan de Cristo (mucho, poco o más o menos) están técnicamente fuera de Cristo, están en contra misma de Cristo o jamás han sido de Cristo.

Aun cubiertos con la sangre de salvación, todo llega a nuestra puerta, como una fuerte tentación que nos puede decir: “aléjate… ya has tenido suficiente, ya eres salvo… relájate y piérdete…ven afuera… lejos de su sangre.” ¡Que miedo! Pero no… las tentaciones son extremadamente sutiles, disfrazadas de verdad, bienestar y alegría…  son como un imán difícil de ignorar, nos llama el mundo tan intensamente que opaca cualquier servicio o ministerio. Pronto le hacemos el feo a la iglesia y a sus files, su compañía no solo es indeseable, también es fanática e hipócrita. En el momento menos pensado ya estas fuera del amparo celestial, confundes los bienestares materiales, familiares y laborales con bendiciones. Pero debes saber que las bendiciones son bienes que conllevan un propósito para el orden celestial, en cambio los bienes terrenales solo traen consigo bienestares perecederos. De ellos no podríamos darnos cuenta sino hasta pasado el exterminio, donde se consumirá todo, menos las cosas y personas que el destructor no podrá tocar por causa de Jesucristo.

La intención de esta predicación no es en lo absoluto asustar a nadie, por el contrario, el apóstol Pablo dice que estas palabras deben causar ánimo entre nosotros, en todo caso la intención es remover la conciencia humana, principalmente porque bajo las cotidianidades del mundo y nuestros caminares, llegamos a avanzar tanto y tan lejos que pasamos por alto que el lugar que estamos pisando no es casa de Dios, ni es habitación de consagrados, podemos no saber que estamos saliendo de la puerta y que estaremos expuestos a fuerzas que no tienen propósitos imperecederos.  

El ángel del abismo, conocido en la Biblia como ‘Abaddon’ tiene la facultad de destruir, comienza desencadenando plagas, una a una… al principio una plaga podría ser molesta y poco dañina, pero plaga tras plagar tras plaga tras plaga… la sensación es insoportable. Sin embrago incluso la muerte huira de la humanidad. Nadie que haya vivido o viva fuera de Cristo o lejos de la puerta consagrada con su sangre, podrá salir de eso. Si hoy el mundo nos ha hecho des-holgados y que libremente podemos aislarnos de quien es una plaga para nuestra vida. El orgullo humano será puesto frente a una pared irremediable. Aunque suene a cliché religioso… diré que hoy y todos los días es momento de practicar una vida cubierta todo el tiempo y en todo lugar bajo la sangre de Cristo.

DTB.

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional / Imagen cortesía de ©Corbis)


24 diciembre 2013

Predicación 22.12.2013: HECHO EN CASA.


“… mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, a pesar de ser dueño de todo. Al contrario, está bajo el cuidado de tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre. Así también nosotros, cuando éramos menores, estábamos esclavizados por los principios de este mundo. Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos. Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡*Abba! ¡Padre!» Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero. Gálatas 4:1-7 (NVI)

¿Has soñado (como en las novelas) en recibir herencia? ¿Has fantaseado (como en un comercial de turismo) en tener una casa en la playa? ¿Has pensado en la amenaza del futuro (como en una epidemia mundial) sin médicos o medicinas? ¿Has visualizado tu vida (como un soltero viejo y sin la compañía del amor? ¿Ya no te llena ser parte de un grupo eclesiástico? ¿Buscas algo más… algo menos…?
Aprende a ser feliz, no dejes que esos pensamientos terminen por esclavizarte, antes eras eso, ahora eres hijo de un Dios viviente, ahora eres hermano de Cristo, hijo del Dios que nos hizo familia. Tu hogar ahora es donde habla el espíritu. 

Nosotros como creyentes en Cristo tenemos libertad y acceso a una impresionante esperanza de vida, el Espíritu Santo hace una labor en quienes saben oír y seguir su luz, la presencia de Jehová se manifiesta en milagros  diarios perceptibles e imperceptibles. Su Gloria nos alcanza, y solo vemos el 1% de su magnitud. Por fe hemos deicidio agradar a Dios en amor y verdad. Acabo de resumir en pocas palabras la base de nuestro dogma como iglesia. Con todo y esto, la felicidad que experimentamos no es algo que se construyó de la noche a la mañana, tampoco es algo que podamos robar durante uno o varios momentos de euforia emocional, rodeado de nuevos amigos, nuevas relaciones afectivas, viejos amores desatendidos o entre familiares que no saben nada o poco de nosotros mismos.

¿Qué es lo que más deseas actualmente? Se honesto: ¿Vivir en la playa, ganar la lotería, tener salud, amar y ser amado?

Una persona extremadamente pobre podrá lograr la felicidad inmediata si repentinamente consigue un millón de dólares,  una persona rodeada de un ambiente hogareño muy deficiente podrá lograr la felicidad inmediata si repentinamente le regalan una casa junto a la playa. Una persona sumamente inmadura, insufrible y fastidiada podría lograr felicidad inmediata si repentinamente encuentra el amor incondicional de una persona. Una persona que sufre de extremo dolor físico podría lograr felicidad inmediata si repentinamente encuentra la cura definitiva de su enfermedad. 

Nosotros no somos pobres en extremo, no somos vagabundos, no somos odiados del todo y no estamos en etapa terminal de salud. Si se presenta el amor, el dinero, los paraísos turísticos y la salud, eso no nos garantiza la felicidad. Conocemos gente con dinero que no es feliz, conocemos gente que goza de salud pero no se ha cuidado del todo, conocemos gente con casa o vivienda pero no terminan por estar contentos con lo que en ella esta, etc.

En los países latinos como España, Francia o México… la plenitud se da por momentos abundantes de compañía, entre amigos o familiares. En contraste en los países anglosajones y germanos, la plenitud se da en momentos de soledad.

Recuerdas un amigo o amiga que durante un corto tiempo convivio contigo, te sentías muy bien a su lado, reían, se llevaban de maravilla y gozaron de momentos muy agradables. Ahora compáralo con alguien que está continuamente presente en tu vida. Estoy seguro que del amigo que se fue guardas recuerdos muy bellos, dichos recuerdos se han congelado en el tiempo, en cambio del amigo presente guardas y desechas múltiples situaciones de convivio. Has llegado a odiarle, quererle, extrañarle, soñarle, educarle, sobrellevarle y en fin… mil y un detalles.  Por alguna razón social o cultural, pensamos que un árbol es bello por su follaje, cuando lo más bello del árbol son sus raíces. Es tan grande un árbol sobre el suelo como debajo del suelo.

La verdad es que son las relaciones que han echado raíz las que perduran, podemos decir que amamos a un amigo que se fue o partió, pero eso es en realidad una falacia, un producto falso y plástico fabricado de la imaginación, la realidad es la tangible relación visceral sostenida y cimentada por la vida. 

Está comprobado casi científicamente que la felicidad se puede construir, que no llega por suerte o por la casualidad. Las personas que están ahora aquí con nosotros representan la proximidad más auténtica y única que tenemos para construir y practicar la felicidad. No es obra de la casualidad, del mundo o de la suerte (como nos lo han hecho creer.) Los que estamos aquí juntos hemos sido unidos por obra de Dios.

En la juventud la tendencia es de sostener una agenda muy amplia, sin embargo los adultos mayores ven un alto decrecimiento de este aspecto. Nosotros que vivimos en un país donde la compañía es primordial, la felicidad y la plenitud se concentran en una cosa. Compañía. Lo que amerita una amplia disponibilidad para construir la felicidad en relación a las personas que nos rodean.

Definitivamente, la felicidad es algo que se construye, y son múltiples elementos que conjugados con sabiduría, inteligencia, dedicación, tolerancia y amor fraternal se van develando conforme crecemos en cada aspecto de la vida. Un sentido agudo de la hermandad, amistad, familiaridad y caridad son ingredientes básicos.   

- La familia son las personas de las que nos rodeamos invariablemente, hemos tenido que amar a la familia en base a ejemplos y apoyo paternal.

- Los amigos son las personas de las que nos hacemos rodear (nótese la palabra “hacemos”) hemos tenido que amarlos en base a las necesidades sociales y a convicciones personales.

- La familia de Dios son las personas de las que Dios nos ha hecho hermanos (as) en Cristo, hemos tenido que darnos cuenta que los amamos por causa misma de Dios. No solo somos familia, somos además muchas cosas entre sí, somos un solo cuerpo, tenemos en común un mismo ministerio, un espíritu verdadero, vamos al mismo lugar y somos guiados por el mismo estrecho camino. Conocemos nuestras debilidades porque padecemos de lo mismo, conocemos nuestras fortalezas porque nos alimenta la misma esperanza de vida. 

“…En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad,  para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado.” Efesios 1:5-6 (NVI) /  “…ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios…”Efesios 2:19 (NVI) “…Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios…” Romanos 8:14 (NVI) /

Convivir y servir en una iglesia es estar en casa, en nuestro hogar, entre familia. Todo lo que hacemos juntos es hecho en casa, y ese es el mejor regalo que nos podemos dar mutuamente, un regalo imperecedero, construido en el gozo de nuestro Señor, quien nos anhela como familia, como sus hijos, como hermanos en Cristo. Construyamos lazos profundos de amistad y amor como fuerte soporte en compañía. Si bien muchas cosas nos pueden hacer sentir bien, como la comodidad de una vida solvente, amores emocionales, salud y un techo donde dormir, pero el fundamento y piedra angular de nuestra felicidad es el amor que nos une como iglesia. El parte aguas de nuestra nueva condición humana como creyentes quedo marcado con el nacimiento de Jesucristo. Regala a otros este mensaje que será la mejor forma de lograr la felicidad que está en vías de plenitud. No hay mejor forma de mostrar ese regalo a otros sino con la formación de ser mejores amigos y hermanos, a fin de cuentas estamos siendo participes de una herencia que ha sido destinada a todo aquel que cree en el evangelio liberador de un niño que nació con ese propósito. El mejor regalo de Dios a la humanidad fue motivado por el amor que siente por nosotros, y ese amor nació en su casa, un Padre y un hijo… un espíritu que nos mantiene en esa unidad.

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional / Imagen cortesía de ©Corbis)

28 octubre 2013

Predicación 27.10.2013: AUTOR DE NUESTRA LIBERACIÓN.

El alma se cree libre, única e infinita, pero ha sido engañada con el fruto mortal. Siente que es presa del cuerpo, aunque individualista y pensante es en realidad un caos de ideas que trabajan a mil por hora, no sabe o acepta la renovación, no se acostumbra con facilidad a la autoridad del espíritu.  Nuestra personalidad se encuentra entre dos fuerzas que opacan y alteran su función primaria, no sabe qué hacer junto al cuerpo y no sabe que escuchar del espíritu. Por ello hemos sido comprados a precio de sangre, el sacrificio de Jesús fue su cuerpo, receptáculo del dolor y de la alineación de toda profecía, propósito, destino, decisión y amor. Es posiblemente el alma la que decide ir o venir, arrastra el cuerpo y afecta el espíritu, sin embargo existen tiempos (cortos o larguísimos) en los que decide permanecer inerte ante la magnificencia de Dios. Solo se pude tomar conciencia del poder espiritual cuando se convierte en una totalidad de ideas y de hechos. Cuesta trabajo entregar la voluntad a Dios porque guardamos celosamente el poder sobre el cuerpo y el espíritu. Por ejemplo, podrían conmovernos los cantos que interpretamos en honor a Dios, en letra pueden ser simples frases que, cantadas con plenitud de conciencia, se vuelven una adoración al saber que no nos hemos entregado a un ser inexistente, inventado por la religión humana, sino que adoramos a un Dios creador de la vida misma quien es el autor de nuestra liberación y que dependemos de su gracia.

“Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”. 1 Ts.5: 23 (NVI)

- Siendo inteligentes, el alma se va a creer superior al cuerpo y al espíritu.
- Siendo estúpidos, el cuerpo se cree superior al alma y al espíritu.
- Siendo místicos, el espíritu se cree superior al alma y al cuerpo.
Las cosas pudiesen funcionar así en este mundo, incluso en todas las religiones conocidas.
Somos presas de la casualidad, los que no saben nada de cristianismo se hacen budistas de moda, los que no saben de salud física se vuelven enfermizos prematuros, los que no tienen conciencia de la realidad se vuelven presas de múltiples ilusiones emocionales. Sucumbimos fácilmente porque no somos libres de las ataduras del alma.

Pero todo esto es inútil ante el dominio celestial. Dios trae libertad y vida, no la que el mundo da, ni como la habías conocido antes, sino una libertad superior a la conciencia misma. Es algo fuera de este mundo, estoy hablando de una dimensión aun no contemplada por la vista humana. Es correcto que Dios es invisible, solo lo es ante esta dimensión mundana. Cuando llegue la renovación total del cuerpo y del alma, veremos a Dios en toda su plenitud porque se nos darán nuevos ojos, nuevas formas de mirar, se adaptara el cuerpo para lo celestial.

Por ahora, cada alma piensa y siente de manera individual, la única forma posible de lograr armonía y orden es la espiritual. La palabra de Dios nos exhorta a convivir en un mismo espíritu, nos dice que somos un solo cuerpo, el de Cristo. Esta es nuestra herencia, recurso del testamento que tenemos. Estamos indagando y conociendo la voluntad de Dios para la humanidad por medio de las escrituras bíblicas, por medio del trabajo ministerial que se desarrolla entre los hijos e hijas de Dios, por medio de la comprobación que causa un efecto trascendental en nosotros como iglesia. Nos damos cuenta cuando convivimos como familia, nos damos cuenta cuando otros no han logrado ser parte de esta familia, nos damos cuenta cuando se contraponen otras ideas teológicas y otros dogmas contrarias a las absolutistas.

Los que no saben nada o poco de lo suyo (del la historia, poesía, profecía y evangelio del Cristo) se hacen budistas de moda, así no funcionan el cuerpo de Cristo, así no se construye una iglesia. Aunque esté de moda el ecumenismo, no vamos a funcionar así. Nuestra herencia es la que estudiamos en la escuela dominical del cristianismo, la esculcamos, y después, cuando hemos asimilado correctamente la voluntad de Dios, cuando entregamos nuestra alma individualista, cuando tenemos conocimiento de nuestro cuerpo y cuando ponemos en función el espíritu a favor de la gracia sobre gracia… es entonces que en todo caso seríamos capaces de vislumbrar las diversas espiritualidades que rigen esta era moderna.

El mundo ha logrado amalgamar todas estas espiritualidades en una, tan peligrosamente que casi todos las aceptan como elocuentes diálogos 
aspiracionales y existenciales, no demandan nada a nadie… como el cristianismo moderno no requiere tampoco de un compromiso espiritual. Seth Godin, director de yahoo dice que "Los productos (y, añado, los servicios) se venden debido a que los consumidores compran lo que desean y no lo que necesitan. Las necesidades son prácticas y objetivas, los deseos son irracionales y subjetivos. Realmente no importa lo que se venda, la mejor forma para crecer económicamente consiste en satisfacer los deseos, no las necesidades." Por ello la sociedad ha convertido a Dios en un producto de la espiritualidad, en cuyo caso se vende según los deseos del corazón y no las necesidades espirituales. Las iglesias mas auténticas no son las más populares en el mercado porque no ofrecemos o damos lo que la gente desea (placebos y superficialidades cómodas) sino a un Dios vivo que implica de una relación íntima y en continua revelación. El autor de nuestra liberación demanda que no tengamos en poco dicha salvación.

“…Yo soy el camino, la verdad y la vida (- dice Jesús)…”Juan 14:6 (NVI) /  “…porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos. ..” Hch. 4:12 (NVI) / “…¿quién podrá salvarse?...” Mt 19:25 (NVI) / “…En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido…” Ef. 1:13 (NVI) / “… Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos… Hch 16:31. (NVI) /

De aquí también la importancia de la salvación, desde el aspecto individual y comunitario.
Todos somos seres con alma, cuerpo y espíritu… la mayoría de los seres humanos son de alma individualista, de cuerpo corrupto y de espíritu dormido. Son en su mayoría las personas asépticas (carentes de las emociones ideales o de los sentimientos idóneos, carentes de compromiso.) Una minoría (por demás casi nula) de personas son propiamente espirituales, que viven el éxtasis propio de una relación íntima con Dios. La Biblia describe algunos personajes ejemplares de esta espiritualidad auténtica, sus testimonios alcanzan un nivel honorable dentro de esta escala. Nosotros tal vez no aspiramos a nada de ese éxtasis, siendo que al menos debiésemos aspirar a una relación espiritual definida, pero ni eso somos, ignoramos y no buscamos conocer a Dios en su plenitud, nos esquinamos justificados por el cliché de la torpeza humana, la imperfección, jamás seremos y desearíamos ser mártires. Solo con pertenecer al cuerpo de Cristo estamos felices, nuestro gozo si parte de nuestra salvación pero no nos atrevemos a ir al éxtasis de la espiritualidad. Somos como una parte inerte del cuerpo que insiste en no saber lo que ocurre a su alrededor.

“… Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu. Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.  Si el pie dijera: Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo.  Y si el oído dijera: Porque no soy ojo, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo.  Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿qué sería del oído? Si todo fuera oído, ¿qué sería del olfato? Ahora bien, Dios ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo según le agradó.  Y si todos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo. Y el ojo no puede decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No os necesito. Por el contrario, la verdad es que los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles, son los más necesarios; y las partes del cuerpo que estimamos menos honrosas, a éstas las vestimos con más honra; de manera que las partes que consideramos más íntimas, reciben un trato más honroso, ya que nuestras partes presentables no lo necesitan. Mas así formó Dios el cuerpo, dando mayor honra a la parte que carecía de ella, a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él. Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él…” 1 Corintios 12:12-27 (NVI)

Al parecer todo en el cuerpo es útil, pero existe el apéndice, el cóccix y la muela de juicio que fácilmente pueden ser expulsadas del cuerpo, si nos viésemos dentro de ese cuerpo de Cristo, tal vez podríamos notar que en algunas etapas de nuestras vidas hemos sido, boca, ojos y manos, y que en otras ocasiones hemos sido pies y hombros, e incluso hemos sido panza y dientes, hígado y piel. Lo más importante es saber que ese cuerpo es UNO y que ha sido bautizado por el Espíritu y que somos parte de él, guiados por la cabeza que es Cristo. Tú como miembro de ese cuerpo has sido llamado a experimentar el éxtasis del Espíritu Santo, pero es tu decisión permanecer inerte ante ese hecho o escuchar la voz del espíritu.

Dejemos de escondernos, la santidad no se logra por méritos propios, sino que es un estatus que se nos ha concedido a todos los creyentes de la fe en Cristo. Si tú has creído, obedecido y aceptado a Cristo, ya has sido apartado con el propósito de dar testimonio de esa fe. Nuestro error es relacionar el cuerpo con los valores espirituales, es precisamente el alma engañada la que nos lleva  a determinar cero metas en el camino espiritual. Cerramos todas las puertas, nos conformamos con mirar desde una ventana entre abierta lo que hay lejos en el horizonte espiritual, lo vemos como una frontera inalcanzable. Este pesimismo tiene deshonrosas consecuencias para el cuerpo completo de Cristo, decimos que somos partes del cuerpo de Cristo que estamos ahí pero que no cumpliremos una función primordial. Pensamos que hay personas que son el corazón de la iglesia, al decirlo nos auto programamos para no ser indispensables en el cuerpo. ¿Podrá ser alguien la mano derecha de Cristo? No estoy diciendo que las personas sean útiles o no para el cuerpo, no lo digo como materia laboral, lo digo en el aspecto espiritual.

Es decir, la motivación de la espiritualidad esta en proporción a lo cerca que necesito estar de Dios, “porque lo amo, estoy enamorado de Dios y deseo estar cada día mirándole, anhelo comer tres veces al día de su palabra, tenemos interesantísimas charlas que no quiero que terminen.” Sin embargo estamos auto programados para ser simples espectadores de las expresiones espirituales, eso nos deslinda de un compromiso, no tenemos que expresar o sentir nada que comprometa nuestro propio cuerpo. El alma de un pobre creyente esta en defensa de su cuerpo, es indigente en la casa de Dios, es dependiente de un bastón llamado “excusa” para caminar, es capaz pero decide ser incapaz de volar. Dentro, en el cuerpo de Cristo, serían parte de, sin embargo se considerarían a sí mismos parte indigna.

Para buscar en el cuerpo de Cristo un diagnóstico que dé luz y cure nuestros males, debemos ser directos y buscar la raíz del mal, siendo tu el paciente, no te fíes del ejemplo en las personas, fíjate exclusivamente en ti… y mira cual es la parte que sale sobrando en tu relación con Dios, ya sea que seas un simple cristiano contemplativo o que estén buscando una relación espiritual con Dios, la siguiente lista podía dar una idea de lo que el cuerpo necesita de ti:

1 - Podrás considerarte como el APÉNDICE del cuerpo, que no tiene aparente utilidad. Es posible que en los inicios del cuerpo aspirabas a una función aun hoy no definida, y que cuando te inflamaste de orgullo, necedad y pecado, te expulsó el cuerpo como consecuencia de tu enfermiza notoriedad. Considera que fuiste llamado para algo más extraordinario que el olvido.

2 - Podrás ser como un PEZÓN MASCULINO, que llegaste a la iglesia como un comodín, estabas ahí a la expectativa de tener una función determinada, pero jamás decidiste cual sería, seguiste ahí como mero recordatorio de lo que pudo ser algún día, (servir como conducto de alimentos primarios para los bebés espirituales.) Hoy eres solo un adorno inocuo de lo que pudo ser y no es. Reconsidera que puedes ser diferente, crecer, evolucionar y renovarte, fuiste llamado para algo más extraordinario que solo estar ahí.

3 - Podrías se como el BELLO CORPORAL, que fuiste importantísimo y útil para proteger de las inclemencias de la iglesia en tiempos de angustia y frialdad. Diste calor espiritual, sigues en la iglesia, estas en el cuerpo, pero solo como algo que es percibido. Si se planea la depilación del cuerpo, estás perdido. Y es lógico… el cuerpo requiere en su renovación de la frescura y el aire de nuevas relaciones espirituales. No estorbas, estas ahí, pero si no estás da lo mismo. Considera que fuiste llamado no solo para una función superficial, puedas acrecerte de otras maneras antes de que sea tarde y termines en la basura.

4 - Podrías considerarte la MUELA DEL JUICIO, cada día que inviertes en el cuerpo eres mas y mas una molestia para el mismo, estas en la mira y te dejas sentir, claramente te ubicas en una inminente expulsión, es mas… si por ti fuera, ya estarías afuera, al menos serían felices sin tu amargosa presencia, nadie te extrañaría. Tu expulsión del cuerpo permitiría que otros que si necesitan estar en el cuerpo crezcan con facilidad y destreza. Considera que fuera del cuerpo de Cristo no hay nada imperecedero, intégrate ahora con nuevos valores y se parte del cuerpo. 

5 – Podrías ser un CÓCCIX. La última persona de la iglesia, la que se ubica hasta atrás como cola de perro. Tú creías que le dabas equilibrio al cuerpo, que eras la chispa de la vida, que eras la última coca del desierto, y el tiempo te ubico como todo lo contrario. Causas dolor solo de verte cuando la iglesia asienta su fe en actividades congregacionales y resulta que tú eres el único que no se entero de nada, que eres el único que guardo un sentimiento negativo en cada momento. Debes ser expulsado del cuerpo, por muy adelantado que te sentías. Considera que fuiste llamado para algo más extraordinario que tú mismo.

Es sencillo y simple vivir con todos estos elementos si lo que deseamos para nosotros es una relación simple y sencilla con Dios, el sabe que estas aquí y te escucha cada vez que te acercas con un alma sincera, tu cuerpo tiene demandas (agradecimientos y peticiones) y tu espíritu existe y es sin más ni menos. Se conforma con ser una diminuta flama y le es suficiente como para jamás consumirse.

Pero si tú necesitas de mucho mas, si tú anhelas la riqueza de una relación espiritual plena, si tu alma tiene hambre por los secretos de la voluntad de Dios y si necesitas que tu cuerpo se impulse en cada paso hacia los caminos del Señor, debes extraer definitivamente estas 5 características que estorban para la depuración total de tu relación con Dios. Todo se resume a qué tan intensa necesitas que sea esa relación. Todo padre o madre sabe que (aunque lo niegue) tiene hijos o hijas predilectas, así mismo hay hijos o hijas que saben que son la alegría en los ojos de sus padres, esa sensación es maravillosa. Dios es nuestro padre celestial y somos sus hijos rescatados del mundo, ¿puedes imaginar y anhelar tener una relación inmensurable con tu creador? Si la respuesta es sí… deja de imaginarla y atrévete a vivirla.

(Escrito: C.zar © SdeC Comunidad Cristiana Interdenominacional / Imagen cortesía de ©Corbis)